Desde que Beyoncé mostró un pecho en una actuación con Hugh Jackman en una gala de los Oscar, las retransmisiones en directo se han considerado peligrosas. Las cosas del directo son impredecibles y su espontaneidad puede ser dañina para la moral oficial. Pero sobre el directo no puede ejercerse la censura, pues no hay tiempo suficiente para la reacción.
Por ello, en las galas del cine posteriores se optó por emitir en un falso directo, esto es, con un desfase horario de tres minutos. De este modo, si un pecho indecoroso irrumpía en la escena, el realizador, en sus funciones de censor, podría hacer uso de las tijeras y dejarlo todo listo para ser asumido por la moral oficial. Es una nueva forma de censura.
El miércoles, a las 22.00h, en TVE inventaron otro modo de llevar a cabo la censura. Era la final de la Copa del Rey y en ella se enfrentaban el Athletic Club de Bilbao y el Futbol Club Barcelona. El espectáculo, por lo tanto, estaba servido. Pero no sólo en el terreno de juego, sino también en la grada. Los instantes previos del inicio del encuentro iban a ser, si cabe, todavía más atractivos que los noventa minutos que durara el encuentro. La panorámica televisiva, desplazándose de izquierda a derecha, mostraría primero el gesto serio de los jugadores azulgrana, concentrados; al trío arbitral, situados entre los dos equipos, después; y finalmente a los jugadores vizcaínos, con un travelling apresurado, porque terminaba la música y la panorámica iba todavía por la mitad. Las imágenes irían acompañadas por el himno de la monarquía española. Pero la melodía apenas podría oírse porque por encima se impondrían los abucheos y pitidos de un público que no comparte la monarquía como forma de Estado.
Pero no pudimos verlo. En el momento en que los futbolistas estaban enfilados y el himno iba a entonar sus primeros acordes, se decidió conectar con San Mamés y la Plaza del Arenal de Bilbao, donde se conglomeraba una multitud de aficionados del equipo euskera. Los abucheos a la monarquía no pudieron verse en la televisión pública. Sin embargo, y esto es lo más vergonzoso, emitieron en diferido el himno en el descanso. En diferido y censurado. La panorámica se fue intercalando con imágenes de aficionados del Atlhetic que no silbaban –tal vez tomadas de otro momento del partido- y concedió unos minutos de gloria a un aficionado –quizá el único vasco con ese gesto- que, firme, escuchaba el himno con la mano en el pecho. Nada de las senyeres estelades ni de ikurriñas ni de banderas republicanas. Los que silbaban ni se vieron ni se escucharon en el montaje de TVE. Se puso el mute sobre el sonido ambiental y se superpuso el sonido de la música. Resulta interesante contrastar lo que en el descanso se emitió por TVE y lo que en directo realmente sucedió y se pudo escuchar en las emisoras de radio. No hay parangón. En la edición digital del diario Marca de hoy, 14 de mayo, se contrastan las dos versiones: Ver video arriba.
Un articulista de Marca, Juanjo Anaut, tacha de indigno el comportamiento de las dos aficiones. Dice así su columna: algunos (Texto completo: http://marcawas5.recoletos.es/blogs/Controlador?opcion=9&codPost=2925).
Lamentable e indigno, por el contrario, fue la posición censora de TVE al impedir que la audiencia pudiera comprobar el sentimiento de dos aficiones, que enfrentadas por el fútbol, se pusieron de acuerdo en su rechazo a la monarquía y sus símbolos.
En la noche de ayer se pudieron ver cosas excepcionales. La victoria fue la primera hoja del trébol que persiguen los blaugrana. El gol de Touré, que salió de su posición de central, regateando a tres centrocampistas contrarios, significó un empate muy valioso que sirvió para poner engrasar la máquina que ha diseñado el poeta futbolístico Pep Guardiola. Después vendría el 1-2 de Messi. Y el 1-3 de Bojan, que demostró que a pesar de su juventud –tan sólo cuenta con 18 años- tiene la valentía y la sangre fría de resolver una jugada en la que lo fácil hubiera sido ceder el balón a Eto’o para que, solo, batiera al portero. El serbio de Linoya, sin embargo, disparó y sentenció el partido. Al final, el gol de Xavi, con un excelente disparo de falta directa, puso la guinda al pastel. El gol de Toquero, en el minuto diez, que adelantaba al Athletic Club, sólo sirvió para corroborar que el sistema defensivo del Barça hace aguas a balón parado y que tal vez Pep debería replantearse la táctica del marcaje en zona en tiros de falta cercanos al área y en saques de esquina.
El fútbol fue sensacional, pero todos sabíamos que lo mejor del partido iba a ser ese minuto y pico que iba a durar el himno de la monarquía y que TVE sólo nos dejó ver de forma adulterada. Desde el fútbol también se debe reivindicar la proclamación de la República. A todos los que en Mestalla presenciaron el partido les hubiera gustado que la de ayer no fuera la final de la Copa de S.M. el Rey, sino aquella que, entre 1931 y 1936, se llamó Trofeo Presidente de la II República –y que el Barça nunca ganó. Exijamos la República para que, al menos, el Barça tenga la opción de ganar un trofeo importante que todavía le falta.
La moral oficial y la acción de TVE
viernes, 15 de mayo de 2009
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Un público que ya no es capaz de discernir entre realidad y ficción posiblemente interpretará la realidad a través de las ilusiones.
jueves, 14 de mayo de 2009
Barack Obama es una marca diseñada para que nos sintamos bien con el gobierno mientras los señores feudales de las corporaciones saquean las arcas públicas, nuestros dirigentes reciben sobornos de legiones de grupos de presión corporativos, nuestras grandes empresas de comunicación nos entretienen con chismes y trivialidades y nuestras guerras imperialistas se extienden por Oriente Próximo.
La marca Obama es sinónimo de consumidores felices. Nos tienen entretenidos. Tenemos esperanzas. Nos gusta nuestro presidente. Creemos que es como nosotros. Pero, al igual que todos los productos de marca surgidos del manipulador mundo de la publicidad corporativa, nos están embaucando para que hagamos y respaldemos muchas cosas que no nos interesan.
¿Qué hemos recibido de la marca Obama a cambio de toda la fe y la esperanza que hemos depositado en ella? Su administración ha entregado, prestado o avalado con 12,8 billones de dólares de los contribuyentes a Wall Street y a los bancos insolventes en un ruinoso intento de volver a inflar la burbuja económica, táctica que, en el mejor de los casos, hace presagiar una catástrofe y nos dejará en la ruina en medio de una profunda crisis. La marca Obama ha invertido cerca de un billón de dólares en defensa y en mantener nuestros fallidos proyectos imperialistas en Irak, donde los estrategas militares calculan ahora que habrá que mantener 70.000 soldados durante los próximos 15 a 20 años. La marca Obama ha ampliado la guerra en Afganistán e incluso ha utilizado drones para atravesar las fronteras y bombardear Paquistán, con lo que el número de víctimas civiles se ha duplicado en los tres últimos meses. La marca Obama se ha negado a levantar las restricciones para que puedan organizarse los trabajadores, y no contempla la posibilidad de implantar un sistema de sanidad pública para todos los estadounidenses. Tampoco va a juzgar a la administración Bush por crímenes de guerra o por el uso de la tortura, además de rechazar la abolición de las leyes de confidencialidad de Bush o la restauración del habeas corpus.
La marca Obama nos ofrece una imagen que parece radicalmente individualista e innovadora. Nos ha cegado para que no veamos que los viejos motores del poder empresarial y el amplio complejo militar-industrial siguen saqueando el país. Las grandes corporaciones, que son las que controlan nuestra política, han dejado de fabricar productos realmente diferentes para empezar a crear marcas diferentes. La marca Obama no supone una amenaza para la esencia del estado corporativo en mayor medida que lo hizo la de George W. Bush. Ésta última se vino abajo: nos hicimos inmunes a su estudiado aire campechano, empezamos a ver más allá de su artificio. Pero este proceso de desgaste es habitual en el mundo de la publicidad. Por eso nos han dado una nueva marca con un atractivo excitante e incluso ligeramente erótico. Benetton y Calvin Klein fueron los precursores de la marca Obama, utilizando sus anuncios para que se les asociara con imágenes artísticas subidas de tono y políticas progresistas, lo que ha dado ventaja competitiva a sus productos. Pero el objetivo, al igual que en todas las marcas, era lograr que los consumidores pasivos confundieran esa marca con una experiencia.
"El abandono de los principios económicos radicales de los movimientos feministas y de defensa de los derechos civiles debido al conjunto de causas que se ha dado en llamar corrección política ha formado con éxito una generación de activistas en política de la imagen, no de la acción", escribe Naomi Klein en "No Logo".
Obama, que se ha convertido en una celebridad mundial, ha sido fácil de moldear para crearle una marca. Apenas tenía experiencia, salvo los dos años que pasó en el Senado, carecía de base moral y se le podía maquillar como la opción ideal para todos. Su breve historial de voto en el Senado revela una patética sumisión a los intereses corporativos. Se mostró dispuesto a promover la energía nuclear como si fuera “verde”. Votó por continuar con la guerra en Irak y Afganistán. Reautorizó la Patriot Act antiterrorista. No respaldó un proyecto de ley destinado a limitar los abusivos tipos de interés de las tarjetas de crédito. Se opuso a otro que habría reformado la infame Ley Minera de 1872. Tampoco apoyó el proyecto de ley HR676 sobre la creación de un sistema de sanidad pública, promovido por los congresistas Dennis Kucinich y John Conyers. Votó a favor de la pena de muerte. Por si esto fuera poco, respaldó un proyecto de ley para “reformar” el sistema de acciones populares que no era más que una descomunal medida de presión impulsada por las entidades financieras. Dicha ley, conocida como Class Action Fairness Act, habría supuesto en la práctica cerrar las puertas de los tribunales del Estado a la mayoría de los pleitos surgidos de acciones populares y suprimir las indemnizaciones en muchos de los tribunales donde estas acciones tuvieran posibilidades de desafiar al poder corporativo.
Mientras Gaza era objeto de bombardeos y ataques aéreos en las semanas previas a la toma de posesión de Obama, "su equipo hizo saber que no se plantearía objeción alguna al reabastecimiento previsto de ‘bombas inteligentes’ y otro material de artillería de alto nivel tecnológico que ya se estaba enviando a Israel", según Seymour Hersh. Incluso su cacareado discurso antibelicista como senador del estado (que tal vez haya sido su único acto real de rebeldía), fue modificado rápidamente. El 27 de julio de 2004 declaró en el Chicago Tribune que "no existe tanta diferencia entre mi postura y la de George Bush en este momento. En mi opinión, la diferencia está en quién se halla en condiciones de ponerla en práctica". Por otra parte, a diferencia de los antibelicistas a ultranza como Kucinich, que ha pronunciado centenares de discursos contra la guerra, Obama mantuvo un obediente silencio hasta que la guerra de Irak empezó a ser impopular.
La campaña de Obama ha recibido el voto de cientos de especialistas en márketing, directores de agencias y empresas de servicios publicitarios que se reunieron en la conferencia anual de la Association of National Advertisers celebrada en octubre. Fue nombrada Campaña del año por Advertising Age en 2008, tras desbancar a competidores como Apple y Zappos.com. Los profesionales saben de lo que hablan. La marca Obama es el sueño del publicista. El Presidente hace una cosa y la marca consigue que creamos otra. Es la esencia del éxito publicitario. Compramos o hacemos lo que quiere el publicista en función de lo que nos hace creer.
La cultura de la celebridad se ha infiltrado en todos los aspectos de nuestra sociedad, incluida la política, para dar paso a lo que Benjamin DeMott denomina "política basura". Se trata de una política que no exige justicia ni la restitución de derechos; se dedica a personalizar y a moralizar sobre los asuntos en lugar de aclararlos. "Es impaciente ante los conflictos articulados, entusiasta acerca del optimismo y la moralidad estadounidenses, y depende enormemente del uso de lenguajes y gestos para demostrar comprensión", señala DeMott. La consecuencia de la política basura es que no cambia nada: "supone una interrupción nula de los procesos y prácticas que refuerzan los actuales sistemas interrelacionados de ventaja socioeconómica". Redefine los valores tradicionales, convirtiendo "el valor en fanfarronería, la comprensión en sensiblería, la humildad en falta de respeto por uno mismo, la identificación con los ciudadanos de a pie en la descalificación de los expertos". La política basura "minimiza los grandes problemas complejos del país mientras amplifica las amenazas del extranjero. También es muy dada a revertir bruscamente y sin ninguna explicación sus propias posturas ante el público, a menudo inflando de forma espectacular problemas que antes minimizaba". Por último, "trata en todo momento de aniquilar la consciencia de los votantes sobre las diferencias socioeconómicas y de otros tipos que pueda haber en su entorno".
Las culturas basadas en la imagen y dominadas por la política basura comunican por medio de historias, imágenes, espectáculos y seudoteatro cuidadosamente orquestados y preparados. Los escándalos, los huracanes, los terremotos, las muertes prematuras, los nuevos virus letales o los accidentes de tren quedan muy bien en las pantallas de los ordenadores y en televisión. Sin embargo, la diplomacia internacional, las negociaciones sindicales y los enrevesados paquetes de rescate no generan historias personales interesantes ni imágenes atractivas. Un gobernador que frecuenta los prostíbulos se convierte en una gran noticia. Un político que propone una reforma legislativa importante, la asistencia sanitaria universal o reducir el derroche resulta aburrido. Reyes, reinas y emperadores utilizaban las intrigas palaciegas para entretener a sus súbditos. Hoy en día son las celebridades del cine, la política y el periodismo las que nos distraen con sus flaquezas personales y escándalos. Crean nuestra mitología pública. Actores, políticos y deportistas son ahora, al igual que en tiempos de Nerón, intercambiables.
En una era de imágenes y entretenimiento, de gratificación emocional instantánea, no se intenta ver la realidad. La realidad es complicada y aburrida. Somos incapaces o no estamos dispuestos a abordar su complejidad. Pedimos que nos satisfagan y reconforten con tópicos, estereotipos y mensajes inspiradores que nos digan que podemos ser quienes queramos, que vivimos en el mejor país de la Tierra, que poseemos unas cualidades morales y físicas superiores, y que nuestro futuro siempre será glorioso y próspero, ya sea por nuestras cualidades, por nuestro carácter nacional o porque nos ha bendecido Dios. No aceptamos la realidad porque es un impedimento para conseguir nuestros deseos. La realidad no nos hace sentir bien.
En su libro "Public Opinion", Walter Lippmann establecía una distinción entre "el mundo exterior y la imagen que tenemos en la cabeza". Definía el término "estereotipo" como un patrón enormemente simplificado que nos ayuda a dar sentido al mundo. Lippmann mencionaba ejemplos de los burdos "estereotipos que tenemos en la cabeza" acerca de colectivos enteros, como "los alemanes", "los del sur de Europa", "los negros", "los de Harvard", "los agitadores" y otros. Estos estereotipos, apunta Lippmann, proporcionan una gratificante y falsa coherencia al caos existencial. Proporcionan explicaciones fácilmente comprensibles de la realidad y están más próximos a la propaganda, ya que simplifican en lugar de complicar.
Sin embargo, los montajes a base de seudoacontecimientos teatrales que orquestan publicistas, maquinarias políticas, la televisión, Hollywood o los anunciantes son muy distintos. Tienen, según decía Daniel Boorstin en "The Image: A Guide to Pseudo-Events in America", la capacidad de parecer reales aun cuando sepamos que están preparadas. Al provocar una fuerte respuesta emocional, son capaces de superar la realidad y sustituirla por un relato de ficción que a menudo se convierte en una verdad aceptada. El desenmascaramiento de un estereotipo deteriora y a menudo destruye su credibilidad. Sin embargo, los seudoacontecimientos, independientemente de si muestran al presidente en una fábrica de coches, en un comedor de beneficencia o dirigiéndose a las tropas destacadas en Irak, son inmunes a este desgaste. El descubrimiento de los complejos mecanismos que están detrás de los seudoacontecimientos no hace más que incrementar su capacidad para fascinar y su poder. En esto se basan los intrincados reportajes de televisión sobre la eficacia con que se maneja la puesta en escena de los políticos y sus campañas. Los periodistas, especialmente los de televisión, ya no se preguntan si el mensaje es cierto, sino si el seudoacontecimiento ha funcionado o no como teatro político. Se juzga a los seudoacontecimientos por su capacidad para manipularnos a través de una ilusión. Se valora y elogia los acontecimientos que parecen reales; los que, por el contrario, no logran crear una ilusión creíble se consideran un fracaso. La verdad es irrelevante. El político de éxito, como en buena parte de nuestra cultura, es aquel capaz de crear marcas y seudoacontecimientos que ofrezcan las fantasías más convincentes. Y Obama es un maestro en este arte.
Un público que ya no es capaz de discernir entre realidad y ficción posiblemente interpretará la realidad a través de las ilusiones. Se utilizan hechos aleatorios o datos abstrusos y banalidades para reforzar la ilusión y darle credibilidad, o bien se desechan si interfieren en el mensaje. Cuanto peor se vuelve la realidad (por ejemplo, cuanto más se disparan las ejecuciones hipotecarias y el desempleo), más gente busca refugio y confort en ilusiones. Cuando no dejan de distinguirse las opiniones de los hechos, cuando no existe una norma universal que establezca lo que es cierto en la legislación, la ciencia, la investigación o la comunicación de los sucesos del día, cuando la habilidad más valorada es la capacidad de entretener, el mundo se convierte en un lugar en el que la mentira se transforma en verdad, donde la gente cree lo que quiere creer. Éste es el verdadero peligro de los seudoacontecimientos y el motivo por el cual son mucho más perniciosos que los estereotipos. No explican la realidad, como intentan los estereotipos, sino que la reemplazan. Los seudoacontecimientos redefinen la realidad de acuerdo con los parámetros establecidos por sus creadores, que obtienen grandes beneficios traficando con estas ilusiones y desean mantener las estructuras de poder que controlan.
La antigua cultura de la producción requería lo que el historiador Warren Susman denominaba “carácter”. La nueva cultura del consumo requiere lo que ha dado en llamar “personalidad”. Este cambio de valores constituye un giro desde una moralidad inmutable al artificio de la presentación. Los viejos valores culturales de frugalidad y moderación elogiaban el trabajo duro, la integridad y el valor. Por el contrario, la cultura del consumo se rinde ante el encanto, la fascinación y la capacidad de agradar. "El papel social que se exige a todos en la nueva cultura de la personalidad es el de intérprete", escribe Susman. "Todo estadounidense ha de convertirse en intérprete de sí mismo".
La política basura que practica Obama es un fraude para el consumidor. Está hecha de interpretaciones y mentiras. Trata de mantenernos en un perpetuo estado de infantilismo. Pero cuanto más tiempo vivamos en esa ilusión, peor será la realidad cuando acabe resquebrajando nuestras fantasías. Quienes no comprenden lo que sucede a su alrededor y se ven abrumados por una realidad brutal no esperaban ni preveían tener que buscar salvadores desesperadamente. Piden a los demagogos que acudan en su ayuda. Y éste es último peligro de la marca Obama, que consigue enmascarar esta destrucción interna sin sentido y el expolio que está llevando a cabo nuestro estado corporativo. Cuando estas grandes empresas hayan robado billones de dólares de los contribuyentes, dejarán a decenas de millones de estadounidenses desvalijados, confusos y sedientos de ilusiones aún más potentes y letales que logren sofocar rápidamente lo que queda de nuestra sociedad cada vez menos abierta.
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¿Se enfrenta el imperio de EEUU a su fin?
jueves, 7 de mayo de 2009
No hace mucho, el entusiasmo por el imperialismo norteamericano alcanzó niveles no vistos en un siglo. “La gente está saliendo del closet con la palabra ‘imperio’”, dijo el columnista de derecha Charles Krauthammer a The New York Times a principios de 2002. Los neoconservadores estaban en alza en Washington, y sus principales propagandistas no se mordían la lengua para promover el expansionismo agresivo.
Por ejemplo, Max Boot, editor de The Wall Street Journal, discrepó de la creencia de Pat Buchanan de que Estados Unidos debía ser una “república, no un imperio”.
“Este análisis es exactamente lo contrario”, escribió Boot. “El ataque del 11 de septiembre fue el resultado de insuficientes participación e ambición por parte de Estados Unidos; la solución es ser más expansivo en nuestras metas y más enérgico en su implementación”. Agregó que las tierras de hoy con problemas piden el tipo de administración extranjera iluminada que en otros tiempos suministraron los confiados ingleses en pantalones de montar y salacot”.
Es difícil creer que tales sentimientos, símbolos del primer período de George W, Bush, fueran rasgos de nuestra historia muy reciente. El debate del cual fueron parte ahora parece muy extraño y ajeno. Desde entonces, el mundo ha experimentado una ocupación catastrófica en Irak y los electores han expulsado a la vanguardia republicana de la “Guerra al Terror”. Los manifiestos defensores del imperialismo han encontrado buenas razones para esconderse en sus armarios
Y eso, por supuesto, para no mencionar el estallido de la burbuja de la vivienda, la caída de Lehman y el fin de la era de los fondos de riesgo. Con el aumento del desempleo y el bochorno de Wall Street hemos entrado en un período de descenso económico lo suficientemente agudo como para plantear serias preguntas acerca de la viabilidad del poder de EEUU. El tema importante de hoy es: ¿cómo afectará la crisis económica el papel de nuestro país en el mundo? O dicho de manera más clara: ¿Se enfrenta el imperio de EEUU a su fin?
La respuesta implica algo más que simples detalles acerca de la semántica de la dominación norteamericana. En conjunto, las consecuencias de la arrogancia imperial de la administración Bush y el descrédito del fundamentalismo del mercado desregulado que prosperó bajo Bill Clinton han abierto nuevas posibilidades para reconformar el orden global en los años de Obama.
¿Estirarse más allá del límite?
La teoría de la decadencia imperial que se ha convertido en la norma en las últimas dos décadas se conoce como “sobrextenderse”. El historiador Paul Kennedy hizo famoso el término en su libro de 1988 Surgimiento y caída de las grandes potencias. Kennedy argumentaba que, históricamente, las potencias mundiales dominantes se condenaban a sí mismas al lanzarse a aventuras en el exterior que agotaban su fuerza y forzaban sus finanzas. Su análisis, con su implicación de que Estados Unidos bien podía seguir el patrón de imperios anteriores, demostró ser influyente. El término “sobrextensión imperial” pronto se convirtió en algo aceptado en las principales discusiones políticas.
Por esa época, los conservadores norteamericanos echaban chispas. Argumentaban que el profesor nacido en Gran Bretaña era un ave de mal agüero que no apreciaba el poder sin paralelo de Estados Unidos. Cuando la Unión Soviética colapsó y la economía norteamericana despegó en la década de 1990, consideraron que los hechos les habían dado la razón. Sin embargo, parece que Kennedy será el último en reír.
Actualmente el gasto de la postura militar global de EEUU es más impresionante que nunca. Hasta bajo el Presidente Obama --cuya administración ha propuesto recortar unos pocos y costosos sistemas anticuados de armamento--, Estados Unidos gastará más de $500 billones de dólares al año para financiar sus fuerzas armadas y mantener su “Baseworld” (Mundo de Bases). Así llama el autor y analista de política exterior Chalmers Johnson a la extendida red de campamentos que el país tiene en el extranjero, raras veces notada por los ciudadanos, pero considerada con resentimiento por gran parte del mundo. Oficialmente Estados Unidos posee 737 bases en todo el mundo, con un valor total de $127 mil millones de dólares y que cubren casi 2 800 kilómetros cuadrados en unos 130 países. Hace muchos años, se podía seguir la extensión del imperialismo contando las colonias”, escribió Johnson en su libro Némesis: los últimos días de la república norteamericana, de 2007. “La versión norteamericana de la colonia es la base militar”.
Johnson explica: “El propósito de todas esas bases es la ‘proyección de fuerza’, o mantener la hegemonía militar norteamericana sobre el resto del mundo. Ellas facilitan nuestra ‘labor policial’ del globo y la intención es garantizar que ninguna otra nación, amistosa u hostil, puede retarnos militarmente”. Desde el fin de la Guerra Fría, poseer tal poder incontestado es un basamento declarado de la política de defensa de EEUU.
Debemos preguntar ahora: ¿puede tal hegemonía mantenerse de manera creíble? En un nivel objetivo, el Presidente Bush forzó aún más severamente al imperio al ocupar múltiples países y crear una necesidad para más tropas de las que podían reclutar los militares. Kennedy hizo hincapié en este dilema en una entrevista en 2006 al decir: “Los generales norteamericanos dirían que sin lugar a dudas EEUU está sobrextendido”.
Pero aún más significativo es que Bush aumentó el costo político y económico del imperio al procrear la mala voluntad y la resistencia a Estados Unidos en todo el mundo. Un aspecto clave de la sobrextensión imperial es que se debe medir en forma relativa. No depende solamente de factores objetivos, como el tamaño de las fuerzas militares de EEUU, sino también en la manera en que otros actores internacionales deciden responder a las prerrogativas de la política exterior de Estados Unidos. Irónicamente, a medida que los “globalistas imperiales” neoconservadores dependieron más de la potencia de EEUU, terminaron por demostrar solo su impotencia. En Irak y Afganistán, Estados Unidos ha demostrado ser incapaz de crear estabilidad o suprimir la insurgencia con su poderío. Al igual que su fracaso en Viet Nam, el fiasco en el Medio Oriente ha envalentonado a la oposición. Los neoconservadores soñaron con un Irak como aliado democrático y plataforma para el poderío norteamericano en la región. En su lugar, el país es ahora un símbolo de la debilidad de la súper potencia.
La resistencia democrática también determina los límites relativos del imperio. Entre nuestros aliados, los ataques “con nosotros o contra nosotros” de la administración Bush al multilateralismo disminuyeron la disposición de otras potencias a soportar parte de la carga de las aventuras de EEUU en el exterior. Miembros de la comunidad internacional, asqueados del fracaso del globalismo imperial en producir verdadera seguridad, cada vez se niegan más a seguirlo. Esto ha dejado a Estados Unidos aislado políticamente con la perspectiva premonitoria de ser el único policía del mundo --una proposición humillante aún para una administración abiertamente carente de humildad.
Agitando el dólar
Puede que el Presidente Obama logre dar un giro de 180 grados al daño diplomático de los años de Bush, pero su administración se enfrenta a sus propios problemas. La proyección de la fuerza global requiere no solo de una enorme cantidad de capital político; en un nivel extremadamente fundamental, exige un tesoro financiero. Por tanto, el grado de sobrextensión también debe medirse en relación a la salud económica --algo que en este momento no abunda mucho. Muchos creerían que Estados Unidos, atrapado en una crisis financiera, estaría destinado a la bancarrota imperial.
Acostumbrado durante los últimos 15 años a llevar un gran déficit de cuenta corriente, Estados Unidos claramente ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. Mientras su economía de burbuja se estuvo expandiendo, el gobierno dependió de inversionistas extranjeros para pagar su gasto militar excesivo. Y a nivel del consumidor, las familias se endeudaron con las tarjetas de crédito y pidieron prestado sobre el valor de sus viviendas para seguir consumiendo.
Era un estado de cosas insostenible, y la mayoría de las naciones nunca hubieran permitido que se mantuviera. El Fondo Monetario Internacional (FMI) hubiera criticado el caprichoso manejo de la economía y hubiera advertido a los acreedores que no invirtieran en ese país a no ser que el gobierno prometiera realizar reformas profundas. Incluso sin la influencia de la institución, los libros de texto de economía plantean que, al ver tales señales de debilidad económica, los inversionistas evitarían a ese país, la moneda caería, los consumidores no podrían ya darse el lujo de comprar tantos artículos extranjeros y la economía sufriría una dolorosa pero necesaria “corrección”. Las dificultades financieras y el descenso del nivel de vida lógicamente obligarían a un país a disminuir sus costosos gastos en el exterior.
Ahora que la crisis ha llegado, parecería que hace mucho debíamos haber examinado esos costos imperiales. Sin embargo, el estado de los mercados no es el único factor en juego. Al igual que en la esfera política, la capacidad de Estados Unidos para sobrevivir económicamente como un hegemónico depende en gran medida de si otros deciden apoyar, tolerar o resistir el presente orden de cosas.
¿Qué diferencia a Estados Unidos de otros países? Como súper potencia política y mayor economía del mundo, los dólares norteamericanos sirven como moneda de reserva para el resto del mundo. Otros países guardan su dinero en dólares porque creen que son más confiables que cualquier otra alternativa. Siempre y cuando otras naciones estén dispuestas a seguir convirtiendo el dinero en dólares, Estados Unidos puede financiar déficits aún mayores.
Irónicamente, un efecto de la crisis hasta ahora ha sido que sostenga una alta demanda del dólar. La lógica es sencilla. En una economía caótica, muchos inversionistas consideran a los bonos del Tesoro de EEUU como el único lugar seguro para poner su dinero --aunque las tasas de interés sean bajas. Pero esto no durará por siempre. Ya se escuchan ruidos de descontento que provienen de los mayores inversionistas. Mientras los líderes del mundo se reunían en Londres en la reciente cumbre del G-20, Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China, propuso una nueva “moneda de reserva súper soberana” para sustituir al dólar.
Economistas progresistas como Paul Krugman y Dean Baker han debatido el significado de la reciente posición de China, y que es dudoso de que haya un abandono inmediato del dólar. Pero si otros países decidan cambiar su estrategia económica y busquen una nueva moneda de reserva, pudiera ser el punto de viraje para los planes imperiales de Estados Unidos. Washington solo tiene que consultar a Londres acerca de la gravedad del problema. Como muchos historiadores han observado, el imperio británico se deshizo cuando el mundo se alejó de la libra esterlina como moneda mundial.
La promesa y peligros de la multipolaridad
Aunque Estados Unidos soporte la crisis con su economía más o menos intacta, la mayoría de los observadores políticos creen que su poderío disminuirá en los años venideros, al menos en relación con el de otros países. La “multipolaridad” se ha convertido en la consigna del momento. En un orden multipolar ya no habrá una sola súper potencia, Estados Unidos, que diga la última palabra. En su lugar, Estados Unidos tendrá que funcionar dentro de una constelación de potencias políticas y económicas regionales.
Aún antes de la crisis financie, fuentes de inteligencia del gobierno norteamericano pronosticaron un significativo realineamiento internacional durante las próximas dos décadas. A principios de 2005, el Consejo Nacional de Inteligencia publicó un informe de 119 páginas titulado Mapeo del Futuro Global. Como reportó Slade, el documento argumentaba que en 2020 “Estados Unidos seguirá siendo ‘un importante conformador del orden internacional’ --probablemente el país más poderoso--, pero su ‘posición relativa de poder’ se habrá ‘erosionado’. Las nuevas ‘potencias arribistas’ --no solo China e India, sino también Brasil, Indonesia y quizás otros-- acelerarán esta erosión por medio de ‘estrategias diseñadas para excluir o aislar a Estados Unidos’ a fin de ‘obligarnos o engatusarnos’ para que juguemos según sus reglas”.
Estas predicciones están demostrando estar bien fundamentadas. Según The Independent, de Londres, la cumbre del G-20 presentó una versión del orden multipolar; fue “una cumbre que demostró el nuevo balance de poder”. Allí “la voz de Estados Unidos fue una más entre otras, aunque influyente… Por inclinación o necesidad, Estados Unidos después de Bush parece ver su lugar en el mundo de una manera un poco diferente: menos excepcionalismo norteamericano, en busca de mayor consenso. En el G-20, la presencia de China, India e Indonesia brinda un anticipo de un futuro orden mundial”. Sobresaliendo por sobre otras naciones, “China hizo su debut como potencia en ascenso”.
Los debates se suceden acerca del cambio multipolar. Algunos comentaristas se preocupan de que, simultáneamente con el ascenso del fascismo en el período de entre guerras, un colapso económico global pudiera traer al poder en muchos países movimientos reaccionarios y xenófobos. Y ya en los años de Bush, defensores conservadores del imperio, tales como Niall Ferguson, el historiador de Harvard, esparcieron el temor acerca de la posibilidad del fin de la unipolaridad. “Si Estados Unidos se retira de la hegemonía global --su frágil autoimagen herida por fracasos menores en la frontera imperial-- sus críticos en el país y en el exterior no deben imaginarse que están trayendo una nueva era de armonía multipolar, ni siquiera un retorno al viejo balance del poder”, escribió en Foreign Policy. “Desafortunadamente, la alternativa a una única súper potencia no es la utopía multilateral, sino la pesadilla anárquica de una nueva Edad Media”. El historiador alertó acerca de “Imperios declinantes. Renacer religioso. Anarquía incipiente. Un retiro futuro a ciudades fortificadas. Estas son las experiencias de la Edad Media que un mundo sin una hiperpotencia podía verse experimentado rápidamente”.
Por supuesto, los que más se lamentan de la pérdida de la “hiperpotencia” son los mismos que aclamaron la invasión de Irak. Y desafortunadamente, en su papel de hegemónico global. Estados Unidos apoyó a gobiernos represivos y antidemocráticos con tanta frecuencia como los combatió. Pero hay algo de advertencia justificada para los multipolaristas: la decadencia imperial no garantiza el progreso. Ciertamente, otras potencias en ascenso necesitarán estar sometidas al mismo nivel de escrutinio público y crítica democrática como los Goliat del pasado.
Pero aunque el rechazo tanto del modelo de globalización corporativo como el imperial puede que no sea suficiente para crear un orden global más justo, es necesario. La crisis económica actual, global por su alcance, traerá verdadero dolor para los trabajadores y para las comunidades económicamente vulnerables de todo el mundo, los que más sufrirán durante una “Gran Recesión”. Pero también hay esperanza en tiempos de crisis. La deslegitimización dual del imperio y del fundamentalismo de mercado ha creado más espacio para las alternativas globales del que ha existido desde el fin de la Guerra Fría. Ahora es el momento de difundir las visiones políticas y económicas que emergen desde abajo. Y es una oportunidad para Estados Unidos de construir una visión de relaciones internacionales más humildes, más igualitarias y más democráticas de lo que se ha buscado anteriormente en nombre de la libertad.
¿Una potencia más suave?
Estados Unidos, independientemente de sus problemas, no va a desaparecer. Los pronósticos de colapso por parte de la izquierda y la derecha generalmente imaginan la decadencia del imperio como un proceso más fijo y predeterminado que este. La debilidad económica en Estados Unidos, incluso el desplazamiento del dólar de la escena mundial, no significará que EEUU pasará a la irrelevancia de manera rápida y dramática. Estados Unidos sigue siendo con mucho la mayor economía del mundo y su poderío militar empequeñecerá en el futro previsible a los rivales en ascenso. Incluso en un entorno multipolar, Estados Unidos pudiera mantener su status como el “primero entre iguales” durante varias décadas.
Por tanto, más importante que determinar si Estados Unidos es un imperio es la cuestión de cómo Washington manejará la transición a una situación en que su relativo dominio ha disminuido. Debido a que el perfil de esta decadencia es muy variable, las decisiones de política exterior de la administración Obama siguen siendo relevantes.
Un peligro actual es que el Presidente Obama, aunque rechace el descarado unilateralismo de la administración Bush y guarde el puño del poderío duro de EEUU, regrese a una forma más suave de poder imperial. Bajo Bill Clinton, Estados Unidos usó a las instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) como los instrumentos fundamentales de la política exterior. Aunque es manejado por economistas de cuello y corbata en vez de militares en uniforme de camuflaje, estos organismos ejercieron considerable control sobre otros países.
Las instituciones financieras internacionales obligaron a los países en desarrollo a cumplir con las recetas del “Consenso de Washington”, a fin de recibir apoyo económico. Estas políticas fundamentalistas de mercado benefician a una elite corporativa, mientras incrementan las desigualdades y producen un crecimiento muy limitado en los países donde son implementadas. Los mercados desregulados de la globalización corporativa también demostraron ser propensos a las crisis y produjeron choques sistémicos que fueron de las crisis financieras asiáticas de 1998 y 1999, al colapso económico de Argentina en 2001 y la crisis que comenzó con el colapso del sector no preferencial de la vivienda en EEUU.
Durante los años de Bush, el poder del FMI y del Banco Mundial disminuyó de manera dramática, en parte debido a los efectos de descrédito de las crisis anteriores, y en parte debido al desinterés de la administración Bush por invertir en estructuras multilaterales. La Casa Blanca de Bush, con su inclinación al poder duro unilateral, no apreció las ventajas de los instrumentos imperiales de Clinton y a veces los despreció abiertamente. George Monbiot, el periodista británico y columnista de The Guardian, describió esto con perspicacia como la “paradoja no aceptada de pensamiento neoconservador”. En una columna en abril de 2005 escribió que los operativos de la política exterior de Bush querían destruir el viejo orden multilateral y reemplazarlo con uno nuevo norteamericano. Lo que no podían comprender es que el sistema “multilateral” era en realidad una proyección del unilateralismo norteamericano, ingeniosamente presentado para conceder a otras naciones la suficiente libertad como para evitar que se opongan a él. Como sus oponentes, los neoconservadores no comprenden lo bien que Roosevelt y Truman conformaron el orden internacional. Ellos están buscando reemplazar un sistema hegemónico que es duradero y eficaz con uno que no ha sido probado y (porque otras naciones tiene que combatirlo) inestable. Cualquiera que crea en la justicia global debiera desearles buena suerte.
Para los críticos del FMI y el Banco Mundial, es un avance ver la manera en que decaen estos organismos. Pero ahora parece que a la labor de desmantelamiento del viejo orden hegemónico aún le falta mucho. El sistema de Bretton Woods puede que sea más duradero y eficaz de lo que Monbiot puede pensar.
Los sospechosos habituales
Actualmente, el descenso económico global está dando nueva vida a algunas de las instituciones que tuvieron mayor responsabilidad en la crisis. Los críticos temen que la administración Obama pueda usar estas instituciones para apuntalar la hegemonía norteamericana, aunque de una forma más sutil. Al hacerlo, sin dudas Obama parecería más progresista que Bush. Pero los elogios liberales estarían equivocados si las instituciones multilaterales que él reanime se mantienen fieles a sus prácticas pasadas.
En la Cumbre del G-20, los líderes reunidos se comprometieron a canalizar $750 mil millones o más a través del FMI en apoyo a los países en desarrollo, el triple de los recursos de las instituciones. Según The Independent de Londres, “si todo el mundo cumple su palabra, las instituciones, que parecieron estar al borde de la redundancia solo hace unos pocos años, pronto se verán repletas de nuevo efectivo y nuevas responsabilidades… El desprecio de la era de Bush por la ONU y otros foros multilaterales es algo del pasado. Al menos por ahora”.
Una interpretación positiva de estos hechos sería que el pueblo y las instituciones cambian junto con las condiciones políticas. “El Larry Summers de 2009 no es el Larry Summers de 1999”, suponiendo que el ex Secretario del Tesoro, uno de los principales globalistas corporativos en los años de Clinton, ayude a promover un programa económico mucho más progresista dentro de las circunstancias alteradas que le han permitido convertirse en el director del Consejo Nacional Económico de Obama. Optimísticamente, se puede esperar que el FMI tenga un renacimiento similar. Aunque en el pasado el Fondo empeoró la crisis financiera asiática al obligar a los países a recortar gastos y eliminar las regulaciones económicas, ahora se verá obligado a convertirse en una institución capaz de estimular el gasto y distribuir la generosidad keynesiana a los necesitados.
Esta opinión puede que no sea necesariamente ingenua. Con vistas a la cumbre del G-20, el Primer Ministro británico Gordon Brown delineó explícitamente un alejamiento de prácticas pasadas. “Demasiado a menudo”, reconoció, “nuestras respuestas a crisis anteriores han sido inadecuadas o mal encausadas al promover ortodoxias económicas que nosotros mismos no hemos seguido y que han condenado a los más pobres del mundo a una mayor crisis de pobreza”. Brown fue más allá en la propia cumbre del G-20 al declarar abiertamente: “el Consenso de Washington ha terminado”.
The New York Times reportó los cambios correspondientes en el seno del FMI:
Ya ha habido señales de cambio. A fines del mes pasado el FMI anunció una reforma de sus criterios de préstamos para hacer menos énfasis en la evaluación de la capacidad de un prestatario para cumplir con “criterios estructurales de desempeño”, la jerga del FMI para medidas tales como recortes de gastos y aumentos de impuestos. Los que apoyan al FMI dicen que el fondo ha aprendido la lección de la experiencia de trabajar con países asiáticos después de la crisis financiera de la región en 1998, y ahora tiene la posición de ofrecer crédito sin condiciones duras.
Sin embargo, hay muchas razones para sospechar. La costumbre del FMI de imponer condiciones dañinas no es ni con mucha historia antigua. Los acuerdos de rescate acordados durante el último año con países como Hungría, Letonia, Rumania y Pakistán han exigido a esos países que aumenten las tasas de interés, reduzcan los salarios y beneficios de los empleados públicos y eviten que los gobiernos centrales inyecten dinero en la economía --exactamente lo contrario de lo que exigiría cualquier plan real de “estímulo”.
El espaldarazo a la OMC por parte del G-20 fue igualmente problemático. A pesar de la historia de esa institución en la promoción de la desregulación neoliberal, los líderes del G-20 se comprometieron a proseguir las negociaciones actualmente estancadas.
Al comentar la declaración final de la cumbre, la abogada sindical Lori Wallach, directora de Vigilancia Pública Sindical Global del Ciudadano, argumentó que “Una página del comunicado identifica ‘grandes fracasos… en la regulación financiera y en la supervisión’ como ‘causas fundamentales de la crisis’… mientras que la página siguiente reafirma el compromiso de los líderes para concluir las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC que requieren de más desregulación de las finanzas”.
Los continuos fracasos de las instituciones financieras internacionales están relacionados con sus estructuras lamentablemente nada democráticas. En el FMI, las reformas de años recientes han realizado aperturas simbólicas del incremento del poder de voto de los países en desarrollo. Sin embargo, Estados unidos, con más de cuatro veces el poder de voto de China y con el único poder de veto, aún se encuentra firmemente al mando. Hay poca evidencia que sugiera que el Departamento del Tesoro de EEUU o las instituciones financieras internacionales sean capaces de promover una globalización verdaderamente democrática.
Ante todo, no hacer daño
Una medida clave para avanzar hacia una política exterior post-imperial sería el abandono de la idea de que Estados Unidos es ideal cuando interviene, militar o económicamente. La Casa Blanca de Obama tiene razón en rechazar el militarismo de la administración Bush. Pero al idear algo diferente debiera tener conciencia de “ante todo, no hacer daño”. Revivir una versión de la globalización corporativa bajo el disfraz del regreso al multilateralismo violaría esta máxima.
Mientras considera las alternativas, la administración Obama debiera reconocer que algunos de los procesos democráticos más dinámicos en el mundo han estado sucediendo en Latinoamérica, la cual recientemente ha experimentado una forma de abandono benigno. Aunque esta región tradicionalmente ha sido considerada como el patio trasero imperial de Estados Unidos, a menudo fue ignorada en los años de Bush, cuando Washington se dedicó al Medio Oriente. Los resultados han sido prometedores.
En la última década, los electores latinoamericanos se le han adelantado al Primer Ministro Brown en sus observaciones acerca de la disfunción del Consenso de Washington. En un país tras otro han elegido a nuevos líderes con mandatos para romper relaciones con las instituciones internacionales y seguir nuevas políticas económicas. Como resultado, aún antes de la actual crisis, países como Bolivia, que tiene una de las poblaciones más pobres del hemisferio, han estado ideando maneras más equitativas de distribuir la riqueza de los recursos naturales --y formas más democráticas de dar participación en el proceso político a las poblaciones indígenas, históricamente marginalizadas. Países como Argentina, que sufrió tremendamente bajo el neoliberalismo apoyado por Washington, han trabajado para desarrollar estructuras financieras regionales como alternativa para permitir una mayor independencia.
Un enfoque hacia dentro por parte de la administración Obama para manejar las implicaciones nacionales de la crisis económica sería bienvenido, en la medida en que permita tales experimentos. En ese caso, si la economía norteamericana aún sin paralelo, su alcance cultural y su red mundial de bases militares continuarán considerándose como un poder imperial --o si otro lenguaje más preciso describe su dominio dentro de un sistema emergente multipolar-- estará abierto al debate. Pero nos habremos acercado más al día en que los administradores extranjeros “iluminados” y “seguros de sí mismos”, con salacots o yugos de camisa, sean retirados permanentemente.
-- Mark Engler, analista de Foreign Policy In Focus, es el autor de Cómo dominar al mundo: la batalla que se acerca por la economía global (Nation Books, 2008). Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com. Sean Nortz ayudó en la investigación para este artículo.
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¿Puede la TV de ver todo lo que sucede?
martes, 5 de mayo de 2009
¿Qué hacemos con la TV? ¿La aceptamos tal cual es sin cuestionarla, o la rechazamos sin ni siquiera repensar su función social? ¿Debemos rendirle cultos y reverencias, o debemos demonizarla? El debate parece sencillo.
Sin embargo, pensar que la tecnología por sí sola puede ser buena o mala es una falacia equivalente a creer que las prácticas que las personas desarrollamos a diario no encierran un posicionamiento político frente a la vida y al entorno. Con lo cual, antes de pensar en la televisión como fenómeno tecnológico a secas, deberíamos estar reflexionando sobre los usos que de ella hacemos los sujetos.
Expresiones menos casuales que intencionales son las que se enarbolan desde los medios audiovisuales más consumidos en la sociedad para definir al mundo actual: éste sería una mágica aldea global en la cual todos nos conoceríamos con todos, y donde todos seríamos iguales porque consumimos los mismos productos. En esta “comunidad”, la televisión y los demás medios serían ese espejo en el cual maravillosamente se multiplicarían hasta el infinito todas las formas y todas las voces existentes; serían ese punto en donde se podrían contemplar -desde todos los ángulos posibles- todos los puntos del Universo (el “Aleph”, que definiera Borges en su cuento homónimo).
Sí, en estos medios todo aparecería representado… Ahora, ¿es capaz la TV de ver todo cuanto acontece? ¿Puede ella mostrar “la” realidad? ¿Podemos confundir cantidad de frecuencias en nuestra pantalla con cantidad de conocimiento? ¿Qué estereotipos y qué identidades contribuye a crear ella sobre la mujer, los adolescentes, los niños? ¿Atiende a las diferencias, a las minorías, a los silencios de los que no tienen voz en la sociedad? Y si lo hace, ¿qué imaginarios construye sobre ellos?
La televisión comercial y masiva de estos días parece detenerse muy poco en cada uno de estas particularidades. Por el contrario, y en la persecución de la mayor rentabilidad posible, mira más el propio ombligo que a la sociedad: “La pantalla de la televisión nos muestra un televisor que contiene otro televisor, dentro del cual hay un televisor”, sostiene Eduardo Galeano. Hoy la TV no te ve ni me ve.
Es por esto que si creemos las verdades de los abogados de “la aldea global”, terminaremos creyendo que en ella -afuera- lo único verdaderamente trascendente son mujeres que bailan en un caño, y adolescentes vacíos encerrados en una casa para pelear discusiones mal guionadas. Paralelamente, dejaremos de ver a la televisión y a los medios de comunicación en general como lo que son en potencia: herramientas cuyo uso puede ampliar efectivamente nuestras capacidades humanas de ver, de escuchar, de decir y de conocer.
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...se le apareció la virgen en forma de O.M.S...
Un niño mexicano de no más de 10 años, portando un cartelito modesto de trazos escolares, con tachaduras y todo, podría tener la clave del tema de moda en el mundo, el virus AH1N1. La foto y el evento los publicó el diario La Jornada de México en su edición del 4 de abril pasado.
La nota de prensa se refería a la protesta impulsada por la comunidad de La Gloria ubicada en el Estado de Veracruz en México, que reclamaba a las autoridades respuestas por la creciente presencia de enfermedades respiratorias que se sospecha son incubadas en las granjas de pollos y cerdos levantadas por los consorcios multinacionales en la zona.
El cartelito infantil ilustrado con un cerdito de cuaderno encerrado en un círculo y tachado con una equis como pidiendo prohibición iba acompañado de un exhorto: “Ya peligro, granjas Carroll”. La granja es una productora de cerdos subsidiaria de la poderosa estadounidense Smithfield Foods, el monopolio de la cría de cerdo en el mundo.
Como es habitual nadie le prestó atención a la gente de La Gloria, mucho menos al papel ajado del anónimo niño y luego el mundo quedó inmovilizado ante la impresionante propaganda gestada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en todos los medios del planeta invitando a gobiernos y autoridades sanitarias a desocupar los bodegas de las multinacionales de los fármacos que tenían listos millones de dosis de Tamiflu y Relaxin. De la noche a la mañana se le apareció la virgen en forma de OMS a Donald Rumsfeld, principal accionista de laboratorios Gilead Sciences Inc, comercializador del antiviral y a sus pares Roche y Glaxo SmithKline. Estos mismos han retado (extorsionado) al planeta a que flexibilice las medidas sobre control de pruebas y a cambio producen la vacuna en cuestión de semanas. El negocio perfecto, perfeccionamos el virus y vendemos a nuestro criterio el fármaco, por publicidad no se preocupen para eso están la OMS, los gobiernos del mundo y los medios masivos, sólo necesitamos un poco de pánico, por eso es preciso invertir unos centenares de muertos, eso si, ubicados lejos de la metrópoli.
Y claro, no es tan descabellado hacer la asociación de gripe porcina, laboratorios y exsecretario de defensa y por ende armas biológicas. Baste releerse el texto de William Bloom “Matando la esperanza”, donde se relata con estupor la manera como el Pentágono en 1971 sembró en Cuba la fiebre porcina africana que llevó a que el gobierno ordenara el sacrificio de centenares de miles de cerdos; o la criminal acción de transmisión de dengue con mosquitos cosechados en los laboratorios de la guerra bacteriológica que afectó a más de 300 mil isleños, matando alrededor de 150 personas dentro de ellas un centenar de seres que como el “chamaquito” mexicano no llegaban a los 15 años de edad.
A los seres humanos nos han ido apilando como pollos en las ciudades, que más que crecer se hinchan ante la llegada masiva de más pollos... perdón, personas. Los espacios cada vez más reducidos, las zonas comunes o públicas que antes eran de dominio comunitario como extensión de la morada ahora está copadas por los centros comerciales, las avenidas para los carros, los parqueaderos, las ciclovías, el tránsito de las motos, las ventas de quiosco, la contaminación visual, sonora, ambiental o tomadas por el hampa. El hogar del futuro es una persona con sobrepeso sentada frente a un computador que apenas se levanta para ir a dormir o al baño. Debe comer sin moverse del monitor y todo le llega a domicilio. Su vida útil será lo suficiente como para cumplir con la hipoteca del apartamento y del carro, pagar impuestos, servicios y consumir toda la chatarra disponible. Luego deberá morir previo pago del seguro funerario. Lo heredarán otros pollos a quienes les tocará conformarse con menos espacio.
No hay diferencia alguna con los pichones que salen de la cáscara de huevo para inmovilizarse en una jaula donde engordan antes del sacrificio sin sentir sobre sus plumas la luz solar ni experimentar el uso de sus patas. Mueren sin contacto con la naturaleza, jamás caminan y sólo conocen un único alimento. Un concentrado hecho a base de sus propias eses. Las multinacionales los deforman, los atrofian. Les estandarizan el peso, el color, sabor y la relación grasa-carne magra. Les recortan la vida, les racionan el aire. Han pensado en producir en serie pollos de 4 patas ante la demanda de muslos en las ferias de comida, pronto engendrarán sólo pechugas o alitas. La ambición de la industria no tiene límites. Si los humanos quieren imaginar las comodidades del hombre del futuro sólo tienen que observar “el ciclo de vida” del alimento plastificado que les traen del asadero. Todo esto ha sido seguido de cerca por muchas ONGs ambientalistas, dentro de ellas destacamos a Grain.
Con los cerdos sucede exactamente lo mismo. Los virus se originan en esos galpones multiplicadores de capitales. A altas temperaturas, en dónde los animales pelean hasta la muerte con sus pocos alientos centímetros de vida y de aire. Los niveles de estrés en esos campos soñados por los nazis son inimaginables. Los fármacos, concentrados, químicos y números que inundan las explotaciones porcinas y aviares son delirantes. Y es allí al estrecharse el contacto cerdo-aves-humanos (la gallinaza hace parte de la dieta de los porcinos) donde se combinan, mutan y diversifican, lo demás lo hace el laboratorio, los virus que dispararán las ganancias de la industria farmacéutica. Todo el negocio está garantizado, no ocurre lo mismo con la suerte de centenares, pronto seremos millones, de muertos pobres cuya memoria será apenas estadística.
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Algo interesante para los que elijan la profesión del periodismo.
domingo, 3 de mayo de 2009
Uno de los principales recursos que utiliza el periodista de investigación a la hora de indagar sobre temas de sensibilidad social, son las fuentes de información personales; esto es, individuos que, voluntaria y activamente, dan testimonio sobre hechos de relevancia periodística.
Gran parte de los escándalos que ha desnudado la prensa en los últimos veinte años, pudieron ver la luz gracias a personas —generalmente "arrepentidos"— que brindaron su confidencial testimonio ante el oportuno grabador o anotador de algún periodista vernáculo. Un dato a tener en cuenta: hay una premisa que dice que "toda fuente es interesada". En tal sentido, hay que tener cuidado con la información que recibe el hombre de prensa, en tanto y en cuanto puede haber intereses de diversa índole detrás de lo que se le ofrece.
Más allá de los recaudos que deben mantenerse a ese respecto, lo importante siempre es chequear la información obtenida, especialmente cuando se trata de testimonios sin respaldo documental.
Segundo dato: jamás se paga por información
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Los Kirchner y el narcotrafico en Argentina.
El viernes 29 de agosto de 2008, pocos días después de haber ocurrido el triple crimen de General Rodríguez(Buenos Aires), agentes de la Policía Federal detectaron varios cruces de llamados telefónicos entre el ex funcionario kirchnerista Claudio Uberti y el asesinado Sebastián Forza(una de las tres victimas).
Este cronista(Christian Sanz) recordó en ese momento las palabras del fallecido "empresario", quien aseguró en mayo de 2008 —en la única entrevista que dio antes de ser asesinado— que se había blanqueado dinero en la campaña presidencial de Cristina Kirchner. "Yo mismo hice como que puse 200 mil pesos, pero nunca los puse", confesó entonces.
Teniendo en cuenta que Uberti fue uno de los encargados de recaudar dinero para el Frente para la Victoria(Partido de los Kirchner), la infidencia de Forza no parece menor, sobre todo cuando existe una causa judicial donde cuatro aportantes al kirchnerismo aseguraron lo mismo.
Por si no fuera suficiente la detección de las llamadas con Uberti, se supo también que Forza tenía un fuerte vínculo con Victoria Bereziuk, la secretaria de este. El dato fue oportunamente confirmado, entre otros, por Solange Bellone, viuda del asesinado empresario.
Oportunamente existió una exitosa operación(encubrir) desde el kirchnerismo para que se tapara toda la información a ese respecto. ¿El motivo? en forma de pregunta retórica, lo aportó un ex funcionario oficial, parte del equipo de recaudadores Kirchneristas: "¿qué pasaría si se supiera que gran parte de los fondos que financiaron la campaña de Cristina Kirchner provenían del narcotráfico?".
Desde el preciso momento que Tribuna de periodistas comenzó a denunciar los negociados entre el kirchnerismo y el asesinado Forza, junto a media docena de droguerías pertenecientes a testaferros del poder, se ha hecho todo lo humanamente posible para tapar la verdadera línea de investigación para esclarecer el triple crimen, llegando a eyectar de su cargo al otrora poderoso superintendente de Servicios de Salud, Héctor Capaccioli. Este último es quien ha manejado a su antojo —siempre con la venia de Néstor Kirchner— los aportes en torno a la campaña de Cristina Fernández.
Lo que no se dice
Este periódico aportó sobrada prueba para esclarecer el triple crimen y señaló con nombre y apellido a aquellos que deben ser investigados para llegar a la verdad. Para poder resolver el caso, sólo hay que escarbar en esa zona gris donde los negociados con medicamentos se mezclan con la importación de precursores químicos e importantes droguerías que poseen jóvenes testaferros al frente de ellas.
En esa línea, los más importantes son Martín Lanatta e Ibar Pérez Corradi, seguidos por un grupo de personas que aún no aparecen siquiera mencionadas en la causa judicial. Uno de los que debería investigarse es Marcelo Abasto, un joven sanjuanino(provincia Argenitna) titular de droguería Multifarma que ostenta el mismo récord que el de los asesinados: aportó dinero a la campaña presidencial y posee docenas de cheques rechazados por un total de $1.361.872,22.
Otra vez la misma pregunta ¿Cómo se entiende que todos estos empresarios, con negocios millonarios a través de organismos públicos y privados, no posean dinero? ¿Quién está detrás de todos ellos?
Abasto estaba fuertemente vinculado con el fallecido Luis Marcelo Tarzia, otro de los sospechosos "empresarios farmacéuticos" —fundador de Pharma Trade Group— que aparecen en el expediente y que se presume que presentó a Forza a un grupo de narcotraficantes.
Concluyendo
A medida que avanza la causa judicial por el triple crimen, aparecen más elementos de prueba, los cuales son oportunamente manipulados de acuerdo a los intereses que se mueven en las sombras. Asombrosamente, los medios de información se mueven al compás de esta manipulación.
¿Por qué nadie habla de los vínculos de Forza y Uberti? ¿Por qué nadie se atreve a mencionar a Lanatta, mano derecha del ministro Aníbal Fernández?
Independientemente de ello, sería interesante que se explicara por qué la Justicia jamás ha investigado a los hermanos Marcelo y Diego Colosa, proveedores de la obra social del Hospital Militar y que sugestivamente suelen viajar permanentemente de Perú a Buenos Aires.
El nexo entre estos y los demás mencionados es un supuesto abogado llamado Guillermo Martinero, quien no sólo cambiaba cheques a los hermanos Colosa, sino también a Pérez Corradi, Forza y los otros nombrados.
La respuesta de por qué no se indaga en tal sentido, es obvia: todo es parte de un mismo rompecabezas que, de a poco, va mostrando ser parte de una novela maldita de la cual el kirchnerismo parece ostentar la autoría.
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Adelanto de Proyecto Censurado 2009/2010
Los medios esquivan las noticias sobre gasto bélico, producción de armas, nuevos inventos para matar y fortalecimiento general del aparato militar de EEUU y de los países desarrollados aliados del imperio.
Noticias como la ejecución de asesinatos en una docena de países, por parte de una fuerza secreta de EEUU adscrita al Pentágono, la responsabilidad del nuevo comisionado de Defensa en la “pérdida” de 3,4 millones de millones cuando fue interventor de Pentágono, la “súper abundancia internacional de dólares” que financia la dominación militar global y el equipo de la Comisión Trilateral designado por Obama son algunas de las noticias rescatadas por el Proyecto Censurado entre cientos de noticias seleccionadas e investigar para elegir las 25 historias “top” que integrarán el informe final Censored 2009/2010.
Fuerzas secretas de EEUU asesinaron en una docena de países
La administración Bush mantuvo funcionando un “anillo ejecutivo de asesinatos” que rendía cuentas directamente al vicepresidente Dick Cheney. Bajo la autoridad del presidente Bush, las operaciones militares especiales de asesinato fueron realizadas al interior de muchos países –no sólo en Iraq y Afganistán, sino también en América latina y alrededor del mundo– pero los sicarios no hablaban con los embajadores ni con el jefe de la estación local de la CIA. Sólo buscaban a la gente de una lista, la encontraban, la mataban y se marchaban.
La unidad especial de asesinatos actuó bajo el Comando de Operaciones Especiales fuera de su sede de Florida. Una de las unidades que trabajan protegidas por el paraguas de este Comando se conoce como Joint Special Op-JSOC, un grupo especial de elite conocido también como “Unidad Negra”, que entre su personal posee asesinos formados en el Navy Seals de la marina y en la Delta Force del ejército. Las blancos, o víctimas, fueron ordenados a través de la oficina del vicepresidente Cheney. El autor de la denuncia, Seymour Hersh, de The Nation, no sabe si el grupo de asesinato todavía continúa actuando bajo de presidente Obama.1
Nuevo comisionado de Defensa perdió 3,4 billones como interventor de Pentágono
William Lynn fue designado Comisionado del ministerio de Defensa bajo las órdenes de Robert Gates, el jefe del Pentágono, que es el mismo del final del gobierno de Bush, desde la salida de Donald Rumsfeld. Antes de convertirse en cabildero de la compañía Raytheon, Lynn fue interventor del Pentágono entre 1997 y 2001 durante la administración Clinton. En el ejercicio económico 1999, el departamento de Defensa informó que faltaron 2,3 billones de dólares (millones de millones). En 2000, el fiscal del departamento de Defensa reportó otros 1,1 billones de dólares perdidos. Esto arroja un total de 3,4 millones de millones de dólares en dinero del contribuyente “perdidos” en dos años.
Lynn fue director de finanzas del ministerio de Defensa, responsable de toda la administración e información presupuestaria. También fue responsable de la no-publicación de los estados financieros auditados que Lynn nunca hizo y jamás han sido publicados desde entonces. Esto condujo al senador Charles Grassley (republicano por Iowa) a oponerse a la confirmación de Lynn argumentando “sus prácticas muy cuestionables de contabilidad.” También designaron al nuevo interventor de Pentágono, Robert Hale, quien antes sirvió como interventor financiero de la secretaría auxiliar de la Fuerza Aérea entre 1994 y 2001. También fue responsable de la gestión de los fondos del ministerio de Defensa cuando desaparecieron esos billones.2
“Superabundancia internacional de dólares” financia dominación militar global de EEUU
La abundancia de dólares sobrantes vertidos en el resto del mundo para fomentar la especulación financiera y la expansión de la propiedad corporativa está forzando a los bancos centrales extranjeros a sostener los gastos de la expansión del imperio militar estadounidense, opinó el profesor Michael Hudson, en Global Research. Mantener reservas internacionales en “dólares” significa que cuando EEUU pague su déficit fiscal y bombardee “papeles”, sin valor real, sobre las economías extranjeras, estos bancos tendrán una pequeña opción de reciclarlos en cuentas y bonos del departamento del Tesoro (ministerio de Hacienda de EEUU), que pasará a financiar una enorme y hostil acumulación militar para cercar a los potenciales recicladores principales de bonos del Tesoro, como China, Japón y los productores árabes de petróleo de la OPEP. Estos gobiernos están forzados a reciclar la afluencia de dólares de tal manera que financien las políticas militares de EEUU, sobre las que no tienen ninguna opinión que formular y cuyas amenazas son cada vez más beligerantes.
Hasta la fecha, los países han sido impotentes para defenderse contra el hecho de que el financiamiento obligatorio del gasto militar de EEUU está incorporado al sistema financiero global. Los economistas neoliberales aplauden esto como “equilibrio,” como si fuera parte de la naturaleza económica del “libre mercado” y un voto de confianza a las políticas de EEUU, manejada con bastante dureza y creciente agresividad por los funcionarios de EEUU. El autor observa que el público europeo y asiático comienza a percatarse de esto, pero “a la única gente que no parece dibujársele esta conexión es a los medios de comunicación estadounidenses y, por lo tanto, al público”.3
Equipo de la Comisión Trilateral de Obama
Barack Obama designó a no menos de once miembros de nivel superior en la Comisión Trilateral, ubicados todos en puestos claves de su administración. Durante la campaña presidencial, Zbigniew Brzezinski –cofundador de la Trilateral con David Rockefeller en 1973– fue el principal consejero en política exterior de Obama. (Brzezinski, de origen polaco igual que Kissinger, también fue consejero de seguridad nacional de Jimmy Carter).
Según la lista oficial de 424 miembros de la Comisión Trilateral, hay solamente 87 representantes de Estados Unidos (los otros 337 miembros proceden de otras regiones). Así, a menos de dos semanas de su asunción, las designaciones de Obama en la Comisión incluyeron a más del 12% de sus colaboradores en el gobierno de EEUU.
Las designaciones recayeron en:
El propósito original de la Comisión Trilateral fue crear una “nuevo orden económico internacional”. Su declaración vigente apunta a incentivar una “colaboración más estrecha entre las áreas industrializadas democráticas base del mundo con responsabilidades de liderazgo compartidas en un amplio sistema internacional”.4
Nota: Proyecto Censurado es un libro anual que recopila resúmenes de historias periodísticas ocultadas por la gran prensa de EEUU y el mundo, elegidas entre cientos de noticias estudiadas por el Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California para la selección final de 25 historias relevantes a publicarse en el anuario Censored 2009/2010.
Fuentes:
1) Evaluador académico: Peter Phillips –“Secret US Forces Carried Out Assassinations in a Dozen Counties” Democracy Now! March 31, 2009 http://www.democracynow.org/2009/3/31/seymour_hersh_secret_us_forces_carried
2) Estudiante investigador: Chris McManus / Evaluador académico: Diana Grant, Phd. “Obama’s Defense Department Appointees-The 3.4 Trillion Dollar Question” Andrew Hughes Globalresearch.ca 2/13/2009 http://wwww.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=2009213&articleId=12291
3) “Economic Meltdown: The "Dollar Glut" is What Finances America's Global Military Build-up” Prof. Michael Hudson, Global Research, March 29, 2009 http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12944
4) Evaluador: Peter Phillips –Obama: Trilateral Commission Endgame By Patrick Wood, The August Review, Editor January 30, 2009 http://www.augustreview.com/news_commentary/trilateral_commission/obama%3a_trilateral_commission_endgame_20090127110/
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The Obama Deception (2009) *DVDRip Gratuito*
sábado, 2 de mayo de 2009
Obama es el engaño una impactante película que destruye por completo el mito de que Barack Obama está trabajando para los mejores intereses del pueblo norteamericano
Obama es el engaño una impactante película que destruye por completo el mito de que Barack Obama está trabajando para los mejores intereses del pueblo norteamericano. El fenómeno Obama es un engaño cuidadosamente elaborado por los capitanes de la Nueva Orden Mundial. Se le empuja como salvador en un intento de con el pueblo norteamericano a aceptar la esclavitud global. Hemos llegado a un momento crítico en el Nuevo Orden Mundial de los planes. No es acerca de Izquierda o Derecha: se trata de un mundial de Gobierno. El plan de los bancos internacionales para saquear el pueblo de los Estados Unidos y los convierten en esclavos de las plantaciones a escala mundial. Cubiertos en esta película: ¿quién trabaja para Obama, lo que él ha dicho, y su verdadera agenda. Si desea conocer los hechos y reducir la publicidad a través de todos, esta es la película perfecta para usted.
Género: Documental *Distribución Gratuita*
País de procedencia: EE.UU.
Director: Alex Jones.
Pagina oficial
Formato: DVDRip
E-Link
Torrent
Subtitulos que funcionan con cualquiera de los dos links anteriores
En Decarga Directa:
Nota:A diferencia de los links de arriba, ignoro si los links de abajo, son de un DvdRip o no.
http://rapidshare.com/files/220842771/ObDeSp.part1.rar
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El origen del 1º de Mayo: Hace 123 años se consumaba un crimen judicial, se condenaba a la horca a varios dirigentes anarquistas
El fraudulento proceso judicial llevado a cabo en Chicago tendía a escarmentar al movimiento obrero norteamericano y desalentar el creciente movimiento de masas que pugnaba por la reivindicación de la jornada de ocho horas de trabajo.
Aquellos trágicos hechos ocurridos en Chicago en 1886 -la huelga del 1º de Mayo, la protesta sindicalista y el proceso judicial a los dirigentes y militantes anarquistas- serían tenidos muy en cuenta, años después, por el movimiento obrero internacional que, justamente, adoptó como el Día de los Trabajadores, el 1º de Mayo.
Pero el escarmiento no sólo abarcaba al sindicalismo. Debe tenerse en cuenta que de los ocho dirigentes anarquistas, sólo dos eran norteamericanos y el resto se trataba de inmigrantes extranjeros.
Sus nombres fueron: Michael Schwab, Louis Lingg, Adolph Fischer, Samuel Fielden, Albert R. Parsons, Hessois Auguste Spies, Oscar Neebe y George Engel.
En Boston y en algunas otras ciudades norteamericanas de la época había una fuerte corriente contra los trabajadores extranjeros que reclamaban por sus derechos laborales y sociales junto a sus hermanos norteamericanos.
La guerra de Secesión había interrumpido el crecimiento de las organizaciones sindicales, cuyo punto de partida data de 1829, con un movimiento que solicitó la implantación de la jornada de ocho horas de trabajo, en el estado de Nueva York.
Pero a partir de los años ochenta, se fue acrecentando la actividad gremial en la cual socialistas, anarquistas y sindicalistas, cumplieron un rol destacado en cuanto a su labor propagandística y política.
Mauricio Dommanget en su 'Historia del Primero de Mayo', al referirse a los trabajadores de Chicago, afirma: 'Muchos trabajaban aún catorce o diez y seis horas diarias, partían al trabajo a las 4 de la mañana y regresaba a las 7 u 8 de la noche, o incluso más tarde, de manera que jamás veían a sus mujeres y sus hijos a la luz del día. Unos se acostaban en corredores y desvanes, otros en chozas donde se hacinaban tres y cuatro familias. Muchos no tenían alojamiento, se les veía juntar restos de legumbres en los recipientes de desperdicios, o comprar al carnicero algunos céntimos de recortes'.
La central obrera norteamericana de entonces, la Federación de Gremios y Uniones Organizados de Estados Unidos y Canadá, años después transformada en la Federación Norteamericana del Trabajo (AFL), había proclamado en su cuarto congreso de 1884, que la duración legal de la jornada de trabajo, a partir del 1º de Mayo de 1886, sería de ocho horas de duración. Ese 1º de Mayo se había constituido en una fecha clave tanto para los trabajadores como para los capitanes de la industria.
La huelga del 1º de mayo de 1886
La prensa norteamericana, principalmente el 'Chicago Mail', el 'New York Times', el 'Philadelphia Telegram' y el 'Indianapolis Journal' habían advertido por esos días el 'peligro' de la implantación de la jornada de 8 horas 'sugerida -decía el 'Chicago Mail'- por los más locos socialistas o anarquistas'.
La huelga del 1º de Mayo de 1886 fue masiva en todos los Estados Unidos. Algunos sectores industriales admitieron la jornada de ocho horas, pero la mayoría fue intransigente a aceptar ese reclamo. En Milwaukee la represión policial produjo nueve muertos obreros y hubo enfrentamientos violentos en Filadelfia, Louisville, St. Louis, Baltimore y principalmente en Chicago.
En esta última ciudad actuaban, además de las fuerzas policiales y antimotines, una suerte de policía privada al servicio de los industriales y empresarios: la compañía Pinkerton.
En tanto el 1º de mayo había transcurrido sin ninguna violencia, fue dos días después, cuando los sindicatos de la madera convocaron a una reunión, que los 'rompehuelgas' de la Pinkerton atacaron a los trabajadores. Intervino la policía y el fuego de las armas produjo seis muertos y medio centenar de heridos, todos entre los trabajadores.
Así fue que los anarquistas llamaron, para el 4 de mayo, a una concentración en el Haymarket Square, acto público que contaba con autorización de las autoridades. Al finalizar la reunión y cuando se desconcentraban los trabajadores, el capitán Ward avanzó sobre los grupos obreros en actitud amenazante.
Alguien lanzó entonces una bomba contra efectivos policiales y abatió a uno de los policías, hiriendo a otros varios. Entonces, las fuerzas policiales abrieron nutrido fuego contra los trabajadores matando a varios y causando 200 heridos.
Ese hecho de violencia permitió a las autoridades judiciales, instigadas por varios políticos y diarios -principalmente el 'Chicago Herald' -a detener y procesar a la plana mayor del movimiento sindical anarquista.
Así fueron arrestados el inglés Fielden, los alemanes Spies, Schwab, Engel, Fischer y Lingg y los norteamericanos Neebe y Parsons.
Comenzaba el Proceso de Chicago, una burla a la justicia y un verdadero fraude procesal como demostró pocos años después el gobernador del estado de Illinois, John Peter Atlgeld.
'Razón de Estado'
Es evidente que el Proceso de Chicago contra los ocho sindicalistas anarquistas produjo una sentencia dónde primó el principio de la 'razón de Estado' y que no se buscaron pruebas legales ni se tuvo en cuenta la normativa jurídica de la época. Se quiso juzgar a las ideas anarquistas en la cabeza de sus dirigentes, y en ellos escarmentar al movimiento sindical norteamericano en su conjunto.
Para ello fueron amañados testigos, se dejaron de lado las normas procesales, y los miembros del jurado -como se demostró pocos años después- fueron seleccionados fraudulentamente. Entre otras anomalías procesales, la primera fue que se los juzgó colectivamente, y no en forma individual, como disponía la legislación penal. Se trataba de un juicio político, y la causa no era la violencia desatada el 4 de mayo de 1886, sino las ideas anarquistas, por un lado, y la necesidad de impedir el avance de la organización gremial que había paralizado a los Estados Unidos el 1º de mayo del mismo año, por el reclamo de la jornada laboral de ocho horas.
El gobernador Altgeld, años después, explicaría al pueblo norteamericano que el juez interviniente en el Proceso de Chicago actuó 'con maligna ferocidad y forzó a los ocho hombres a aceptar un proceso en común; cada vez que iban a ser sometidos a un interrogatorio los testigos suministrados por el Estado, el juez Gary obligó a la defensa a limitarse a los puntos específicamente mencionados por la fiscalía pública' en tanto que 'en el interrogatorio de los testigos de los acusados, permitió que el fiscal se perdiera en toda clase de vericuetos políticos y leguleyerías extrañas al asunto motivo del proceso'.
'Ahorcadles y salvareis a nuestra sociedad'
El fiscal Grinnel, en su alegato, proclamó: 'Señores del jurado: ¿declarad culpables a estos hombres, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad!'.
El 28 de agosto de 1886 el jurado, especialmente elegido para aniquilar a los acusados, dictó su veredicto especificando que siete de los imputados -Parsons, Spies, Fielden, Schwab, Fischer, Lingg y Engel- debían ser ahorcados, y el octavo, Neebe, condenado a 15 años de prisión.
Antes que el crimen judicial se consumara, se cometió otro previo, el misterioso suicidio de uno de los condenados: Louis Lingg, quien con la colilla de un cigarrillo habría prendido la mecha de un cartucho de dinamita. En realidad, como afirman los historiadores actuales, se trató de representar ante el gran público otra demostración de que los anarquistas morían en su propia ley, las 'bombas'. Hoy se coincide en que Lingg fue asesinado.
Spies, Fischer, Engel y Parsons subieron al patíbulo el 11 de noviembre, y fueron ahorcados ante el periodismo, las autoridades judiciales, la policía y el público allí reunido.
El escándalo fue tan grande que a Fielden y Schwab se les conmutó la pena de muerte por la de prisión perpetua. La movilización de las fuerzas sindicalistas y la actuación de políticos como John Peter Atlgeld, hizo que el 26 de julio de 1893 se les otorgar el 'perdón absoluto' a Samuel Fielden, Oscar Neebe y Michael Schwab.
De todas maneras, estos tres anarquistas tuvieron mucha más suerte que otros dos ajusticiados cuarenta años después: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, en otro proceso igualmente fraudulento. Pero la reivindicación de los mártires de Chicago fue realizada pocos años después de la muerte de cuatro de ellos y de la liberación de los tres restantes.
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La juventud de Austria comienza a despertar del opio capitalista.
viernes, 1 de mayo de 2009
En diciembre y enero aparecieron una serie de artículos en el periódico alemán Die Zeit titulados: "La juventud en estado de agitación". Se podía leer que los estudiantes en Italia se habían manifestado en las calles junto con los trabajadores, en Francia los estudiantes había protestado contra la reforma educativa y la juventud en Grecia había participado en una rebelión masiva que sacudió al país.
El artículo sobre Austria, sin embargo, se titulaba "Derechista, pero no radical" y afirmaba: "En Austria la juventud no está protestando en las calles, sino en las cabinas de votación". El autor hacía referencia a las últimas elecciones generales de septiembre de 2008, cuando los dos partidos de derecha, el FPÖ y el BZÖ, recibieron conjuntamente el 30 por ciento de los votos. Entre los jóvenes votantes consiguieron el 43 por ciento.
En ese momento explicamos que la razón de estos resultados lejos de ser un giro a la derecha de los jóvenes y trabajadores, expresaba la ausencia de una alternativa por parte de la dirección del Partido Socialdemócrata, el SPÖ, y de los sindicatos. El problema es que no plantearon una alternativa seria, que los dirigentes del SPÖ en realidad colaboraron con el Partido Conservador y con la Confederación de Industriales, y que están aplicando una política para los capitalistas y grandes empresas. Los partidos de derechas al menos hablan de los problemas y temas relacionados con la gente corriente. Sus "soluciones", no obstante, son totalmente reaccionarias, como culpar a los inmigrantes de todos los problemas, en lugar de aceptar que los problemas tienen su origen en la crisis del propio sistema capitalista.
Cuando miramos la situación política y económica de Austria desde enero y la comparamos, por ejemplo con la de Grecia, encontramos que unas condiciones similares habrían llevado también en este país a unas masivas protestas juveniles y varias huelgas generales.
En marzo de este año unas 270.000 personas, aproximadamente un 7,5 por ciento estaban desempleadas, en un año ha aumentado un 28,8 por ciento. Entre los jóvenes (15-24 años de edad) la cifra subía al 39,3 por ciento, 44.085 parados. Aproximadamente 40.000 trabajadores tienen un trabajo temporal. La producción industrial ha caído un 10 por ciento. El sector automovilístico se ha visto afectado masivamente debido a la crisis internacional de sobreproducción que afecta a esta industria.
Los periódicos están llenos de perspectivas sombrías. Por ejemplo, dos artículos de portada del periódico Der Standard del fin de semana eran sorprendentes. Uno mencionaba que Gabi Burgstaller, el gobernador del estado de Salzburgo, temía el estallido de disturbios sociales porque los trabajadores estaban perdiendo sus empleos debido a la "demencia colapsada".
El otro decía que los cuatro grandes bancos austriacos estaban al borde del colapso. Desde la caída del "telón de acero", los bancos austriacos han estado invirtiendo mucho en Europa del Este, hasta ahora se calcula que han invertido en esta región 300.000 millones de euros, el grueso en forma de concesión de créditos. Sólo Raiffeisen International y Erste Bank tienen "negocios en Europa del Este" valorados en 230.000 millones de euros. Esa suma representa el 70 por ciento del PIB. Si se añade el Banco de Austria (que forma parte del Italian UniCredit) y el BA-CA se alcanza la asombrosa cifra que supera en más del 100 por cien la producción económica. Ahora, como consecuencia de la crisis económica internacional, los países de Europa del Este tienen grandes problemas y tienen serias dificultades para devolver estos créditos.
Paul Krugman, premio Nobel de economía y profesor de la London School of Economics, dijo recientemente que después de Islandia e Irlanda, Austria era el tercer país que tenía más probabilidades de entrar en bancarrota debido a la crisis actual. También, según un informe publicado recientemente de la agencia de tasación Moody: "El sistema bancario austriaco es el más expuesto a Europa del Este que cuenta con casi la mitad de todas las exigencias bancarias globales de Austria". De un plumazo Austria podría ser clasificada como un "pobre" de Europa.
Pero incluso sin este escenario que sería el peor de los casos, las consecuencias de la crisis son claramente perceptibles. Los 100.000 millones de euros del plan de rescate bancario, una vacuna de protección para el empresario del National Bank Nowotny, no resolverá el problema. En el mejor de los casos podría aliviar la situación durante un tiempo, pero a largo plazo sólo servirá para agravar los problemas en el futuro. No se puede curar un cáncer con una aspirina.
El SPÖ y la federación sindical ÖGB no están seriamente interesados en nada que pueda sacudir, ni siquiera tocar, los cimientos de la economía de mercado. El líder del SPÖ, Werner Faymann, en la discusión sobre si se deberían restringir los exorbitantes salarios de los directores dijo que "están regulados por el mercado". Sobre la cuestión del trabajo temporal los dirigentes del ÖGB apoyaron a la Confederación de Industriales (IV). Los sindicatos están aceptando la implantación por parte de la actual gran coalición de gobierno de recortes en cada departamento, especialmente en educación, y rebajaron la reivindicación de más dinero para los fondos de seguros sanitarios. En el conflicto por el cierre de 293 oficinas de correos, Faymann está al lado de los beneficios de los directores en lugar de estar junto a los trabajadores y los clientes.
Comiendo entra el apetito, dice el refrán, ¡y los capitalistas cada vez están más hambrientos! Además de las concesiones en recortes de impuestos, IV está exigiendo créditos públicos, "más flexibilización de la jornada laboral, acuerdos de negociación colectiva de emergencia en la línea del ejemplo sueco, y que la decisión sobre las horas de trabajo se tome a nivel de empresa, siguiendo así el ejemplo danés". Y, por supuesto, nada de aumentos salariales en la próxima ronda de negociaciones, en realidad sería una reducción salarial si se tiene en cuenta la inflación. A muchos burgueses les gustaría ver los acuerdos de negociación colectiva como algo del pasado.
Cada concesión y cada retirada envalentonan aún más a los capitalistas. La lógica de Faymann y Foglar (el presidente del ÖGB) es que los trabajadores y los empresarios están en el mismo barco y, por lo tanto, deben remar juntos contra la crisis. Además cada vez más capas dentro de la clase obrera comienzan a ver que la socialdemocracia ya no es su portavoz y comienzan a buscar alternativas. En las recientes elecciones estatales el SPÖ sufrió grandes pérdidas. La situación de los jóvenes y trabajadores no mejorará debido a las constantes sonrisas de Faymann, a los acuerdos permanentes y los intentos de diluir todo. Pero no van a poder contener siempre la presión. Los activistas sindicales combativos comenzarán a encontrar un eco cuando planteen la necesidad de una defensa organizada. Los trabajadores mirarán de nuevo a sus sindicatos como la única forma de defensa y en el proceso intentarán transformarlos en instrumentos de lucha.
Los estudiantes se defienden
El viernes pasado más de 60.000 estudiantes de secundaria se manifestaron por toda Austria contra la supresión de los cinco días de vacaciones y para exigir un aumento del gasto en el sistema educativo público. Es el mayor movimiento estudiantil de secundaria en la historia de Austria.
En el aire hay un sabor a revolución. Unos 25.000 estudiantes tomaron el centro de la ciudad de Viena. Fue más que una simple manifestación, como una gran fiesta con una mezcla de odio y rabia contra el gobierno. Desde Stephansplatz al parlamento se manifestó una impresionante masa de estudiantes y desde el parlamento hasta la sede del ministerio de educación. Parecía que nadie quería parar, realmente ninguna organización llevaba la dirección.
Austria no ha visto nunca un movimiento tan espontáneo y con tanta iniciativa. Muchos estudiantes llevaban sus propias banderas y pancartas, incluso algunos habían hecho panfletos a mano. El llamamiento de huelga se extendió rápidamente a través de mensajes de texto por teléfono móvil, correos electrónicos y el boca a boca. Pero no sólo en Viena los institutos quedaron vacíos el viernes. En Linz, 15.000 salieron a las calles, en Salzburgo fueron 8.000, en Dornbirn (Vorarlberg) 3.500, incluso en ciudades muy pequeñas los estudiantes organizaron manifestaciones. En total, por lo menos 60.000 participaron en diferentes manifestantes por todo el país.
Este estallido de rabia fue precedido por varias huelgas estudiantes las últimas semanas. El movimiento se inició en Vorarlberd donde las Juventudes Socialistas, dirigidas por los marxistas, convocaron una huelga de estudiantes el 18 de marzo en solidaridad con la lucha de los profesores contra la prolongación de su jornada laboral. La consigna de esa huelga fue: "No pagaremos vuestra crisis" y tenía una orientación anticapitalista clara. El éxito de esa huelga con más de 1.500 estudiantes en las calles de Dornbirn fue una inspiración para los estudiantes de otras zonas del país. Fue seguida el 2 de abril con manifestaciones en las que participaron más de 1.000 estudiantes tanto en Viena como en Linz, protestaban contra la política educativa del gobierno. "Dinero para las escuela no para los bancos" fue una de las principales reivindicaciones de los estudiantes. De nuevo la corriente marxista Der Funke jugó un papel crucial en la organización de estas huelgas, por ejemplo, en Liz donde sólo nosotros convocamos esta huelga.
Estas huelgas sacaron el potencial para un movimiento más grande. Hasta ahora las grandes organizaciones estudiantiles y la dirección nacional de las Juventudes Socialistas han permanecido pasivas. Especialmente las organizaciones juveniles socialdemócratas no estaban dispuestas a organizar un movimiento contra la "roja" ministra de educación. Sin embargo, el hecho de que un número cada vez mayor de activistas de las Juventudes Socialistas estén participando en el movimiento finalmente les obligará a hacer algo cuando se reanuden las escuelas después de las vacaciones de Pascua. Un día antes del debate sobre el presupuesto federal de 2009-2010 en el parlamento se organizó una huelga estudiantil nacional para exigir un aumento del gasto en el sistema educativo y una reforma real del sistema escolar en interés de los estudiantes.
Los nuevos planes presupuestarios del gobierno pretenden reducir masivamente el gasto en educación, aunque la gran coalición llegó al cargo con la promesa de iniciar una "ofensiva en educación". La ministra de educación Claudia Schmied exigió recientemente que los profesores trabajaran dos horas más a la semana sin aumento salarial. Los profesores debían dar dos horas más de su trabajo para ayudar al gobierno a mantener el gasto dentro del presupuesto. Pero ¿por qué los profesores deben pagar la crisis? Esta medida significaría la destrucción de miles de empleos, especialmente de jóvenes profesores que ya están preocupados porque cada vez son más los que engrosan las listas del paro.
Amenazado por un día nacional de acción de los profesores, al final el gobierno renunció a sus planes de aumentar la jornada laboral a los profesores. Fue una victoria importante para el sindicato de profesores y fueron un ejemplo que demostraba cómo es posible defender los intereses de la clase trabajadora a través de la acción combativa.
El sindicato de profesores está dominado tradicionalmente por los cristianodemócratas, su dirección está muy vinculada al conservador Partido Popular. No es una sorpresa que al final la dirección del sindicato aceptara el argumento del gobierno de que los profesores deben pagar por la crisis. Aparte de cancelar la paga extra por trabajo administrativo, etc., el sindicato de profesores salió con la propuesta de eliminar los "cinco días escolares autónomos", las vacaciones que cada escuela puede decir cuando desee. Con esta medida el sindicato de profesores hacía una especie de concesión simbólica a la llamada "opinión pública" de que los profesores deberían trabajar más. El gobierno aceptó esta propuesta, pensando que había alcanzado un acuerdo con el sindicato que evitaría un gran movimiento huelguístico.
La ministra era optimista y pensaban que podía seguir adelante con sus planes. Sin embargo, se llevaron una gran sorpresa. Lejos de evitar el movimiento, este acuerdo fue la gota que colmó el vaso de una situación que tenía un carácter explosivo entre los estudiantes.
Superficialmente este inmenso estallido de rabia está vinculado a la defensa de las vacaciones. Sin embargo, las manifestaciones del 24 de abril eran mucho más que esto. Es la protesta de una generación de jóvenes que pueden ver que no tienen una perspectiva real en la vida, que nadie está interesado en sus opiniones, una generación harta de no tener verdaderos derechos democráticos.
En los días previos a la huelga los medios de comunicación burgueses intentaron amenazar a los estudiantes con la idea de que conseguirían malas notas y sufrirían unas "consecuencias" terribles, los directores amenazaron a los estudiantes con la policía. Pero esto no tuvo un efecto sobre los estudiantes y no pudo parar el incremento del movimiento, ¡todo lo contrario!
Ya las primeras huelgas habían revelado que se estaba produciendo entre los estudiantes una radicalización nueva. En las manifestaciones las consignas anticapitalistas y revolucionarias eran muy populares. Nunca se había visto a tantos estudiantes participando en este tipo de huelgas y estaban preparados para participar activamente en política. En Vorarlberg docenas de estudiantes ya han entrado en las Juventudes Socialistas y han formado nuevas agrupaciones. En Viena y Linez docenas de jóvenes firmaron en las hojas de contacto de Der Funke y quieren participar.
Los marxistas de Der Funke han planteado la idea de que el movimiento ahora debe continuar. El gobierno por ahora no está preparado para dar nuevas concesiones y espera que las huelgas de masas sean sólo un éxito efímero. Ahora el movimiento tiene que demostrar su determinación. Es posible la victoria con la condición de que pueda aumentar la presión sobre el gobierno. Esto sólo será posible si el movimiento desarrolla formas apropiadas de organización. Las primeras huelgas fueron relativamente espontáneas. En poco tiempo fueron posibles estas movilizaciones de masas. En cada escuela se deben elegir comités de acción y preparar la próxima huelga. Además estos comités deberían coordinarse a nivel regional y nacional. Los marxistas daremos ejemplo organizando estos comités y congresos regionales de estudiantes en Vorarlberg, Linz y Viena. La tarea y el deber de las Juventudes Socialistas es hacer lo mismo en todas las regiones y nacionalmente.
La cuestión de la defensa de nuestras vacaciones debe ir unida a la reivindicación de un aumento del gasto en educación y la reforma del sistema educativo (clases más pequeñas, no a la selección social, etc.,). Nuestra consigna principal tiene que ser que no pagaremos la crisis capitalista de ninguna manera y deben pagarla los empresarios. Pero estas reivindicaciones sólo se pueden conseguir vinculando el movimiento estudiantil a la clase obrera y a las luchas entre sindicatos y empresarios, para defenderse salarios y las condiciones de vida de la clase obrera.
Nuestra perspectiva debe ser un día nacional de lucha en todos los sectores afectados por la crisis. En las próximas semanas podremos ver huelgas importantes en las imprentas y de los trabajadores del sector químico contra los recortes salariales. Dentro de los sindicatos y del SPÖ ha estallado un debate abierto sobre la introducción de un impuesto adecuado. Hay un fermento importante dentro de las filas del movimiento obrero. El movimiento estudiantil puede jugar un papel importante en empujar hacia adelante a la clase obrera. La corriente marxista jugará un papel activo luchando por esta perspectiva entre los estudiantes.
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