En una atmósfera de miedo e intimidación, los trabajadores/as de la Chrysler representados por el sindicato United Auto Workers votaron cuatro a uno el 29 de abril a favor de aceptar grandes concesiones. La consecuencia de no votar, se le dijo a los trabajadores/as, sería que la compañía se declararía en bancarrota. Un voto a favor significaría la seguridad de empleos y protección de las pensiones por medio de una nueva alianza con la compañía automovilística italiana Fiat.
Declaración de bancarrota usada para atacar empleos, salarios y pensiones.
Sin embargo, en menos de 24 horas después del recuento de los votos, la Chrysler les traicionó y presentó su petición de bancarrota bajo el Artículo 11. El 4 de mayo casi todos los empleados de la Chrysler en EEUU quedaron despedidos mientras la cirugía de la bancarrota reforma a la Chrysler LLC en una más ajustada y cruel “Nueva Chrysler.”
Después de que se les dijo a los trabajadores/as que su sacrificio aseguraría la seguridad de empleo, Chrysler le contó al juez de bancarrota en Nueva York, Arthur J. González de sus planes de cerrar ochos de sus plantas para fines del 2010. Ya se sabía de cuatro plantas programadas a cerrar, pero los trabajadores/as en Wisconsin, Michigan, Missouri y Ohio se sorprendieron al darse cuenta de que sus plantas ahora se consideran “activos malos” y están a la venta. El 88% de los trabajadores/as en la planta de Twinsburg en Ohio votó a favor de las concesiones. No tenían ni idea.
¡Los trabajadores/as fueron estafados!
Las enmiendas en los contratos incluían una carta estipulando que “Las partes discutieron el estado y los planes de manufactura a largo plazo para la planta de Twinsburg (TSP). ... La compañía está comprometida a estudiar estos planes con el deseo de que la TSP permanezca viable. ...Apreciamos el continuo apoyo de la UAW en la producción de un plan viable a largo plazo para la TSP.”
Las plantas Sterling Heights Assembly, Kenosha Engine y St. Louis North Assembly, como la de Twinsburg, estaban cubiertas por una moratoria contra el cierre de las plantas. Esta moratoria no estaba rescindida en las recientes modificaciones de los contratos. Mientras la Chrysler agradecía a los empleados el 30 de abril por votar a favor del contrato, procedía rápidamente a destruirlo, con su apetito despertado por el potencial de romper el contrato producto del proceso de bancarrota. Hasta el momento de este artículo los trabajadores/as esperan que la UAW Internacional desafíe los cierres anunciados.
Hasta el último momento a los miembros de la UAW y al público en general se les hizo creer que la bancarrota podía evitarse. La Chrysler, la Fiat, la UAW, la Auto Task Force, el Tesoro de los EEUU, el gobierno canadiense y casi todos los prestamistas que llevan las deudas de Chrysler supuestamente habían aceptado los planes para una Nueva Chrysler.
Los prestamistas eran el último impedimento, pero al último minuto, JPMorgan Chase, Morgan Stanley, Citigroup, Goldman Sachs y varios prestamistas de fondos de alto riesgo (hedge funds) acordaron aceptar el pago en efectivo de $2,2 mil millones para cancelar la deuda de $6,9 mil millones en préstamos. Esto es en realidad el doble del valor que los préstamos tendrían en el mercado, pues actualmente valen sólo $.15 centavos por dólar.
Sin embargo, este acuerdo que duplicaría el valor de sus inversiones, fue rechazado por tres fondos de alto riesgo, Oppenheimer, Stairway Captil y Perella Weinberg. La deuda de Chrysler que ellos llevan representa una parte muy pequeña de su diverso portafolio y probablemente no es más que unos pocos cientos de millones de dólares.
¿Cómo puede su postura tan recalcitrante, tan repugnante como es, hacer inevitable la bancarrota? ¿Por qué la Auto Task Force liderada por los ex banqueros inversionistas Steve Rattner y Ron Bloom no pudo haber extendido el periodo de 30 días que inicialmente le dio a la Chrysler para que desarrollara una reestructuración más agresiva? Pudo haber insistido en que la Chrysler adoptara la misma postura de “tómelo o déjelo” que los tres buitres tomaron con la UAW y la Canadian Auto Workers (CAW, Trabajadores/as de Autos de Canadá).
La CAW entregó $19 por hora en concesiones después de que la Chrysler amenazara con irse completamente de Canadá.
Sin embargo, el Tesoro en vez de aplicar su poder financiero y político para suavizar la actitud de la compañía, tomó la misma línea dura hacia el sindicato. Fue el Tesoro quien dictó una extensión de la estructura de salario desigual (two-tier) acordada en el 2007, congelando el salario de “nivel de entrada” a $14 la hora hasta el 2015.
La clase capitalista en su conjunto claramente está en consenso sobre este último robo de salarios y beneficios de la unión y está determinada a ver una industria automovilística más pequeña en los Estados Unidos. Durante meses en Washington y Wall Street se deseaba la bancarrota, tanto por demócratas como por republicanos.
El propósito declarado de la venta de las ocho plantas es conseguir capital para pagarle a los grandes bancos y a las compañías de finanzas. Los bancos, que optaron por descargar una porción de los préstamos de la Chrysler a tiburones prestamistas como Oppenheimer, han recibido cerca de $100 mil millones a través del rescate del gobierno. Pero miles de trabajadores/as quedarán desempleados o serán forzados a reubicarse para que JPMorgan Chase y compañía reciban otro par de miles de millones de dólares.
El propósito de los préstamos era financiar la ronda anterior de reestructuración que ha reducido aproximadamente en un 50 por ciento la fuerza laboral de la Chrysler en menos de dos años, dejando sólo a 27,000 trabajadores/as de la UAW en la compañía.
Pero los medios de comunicación corporativos han diseminado historias acerca del acuerdo tan bueno que la UAW supuestamente obtuvo. Este mito está siendo construido sobre el 55 por ciento de las acciones en la nueva compañía que tendrá la Asociación Beneficiaria Voluntaria de Empleados (ABVE). La ABVE, administrada por la UAW acordó en el 2007 financiar los beneficios médicos de los jubilados. ¿Significa esto que la UWA ahora es dueña de una mayoría de acciones en la compañía con la cual está negociando? ¿Tiene la posibilidad de controlar la corporación ahora que es accionista votante?
No exactamente. La ABVE será dirigida por un administrador quien nombrara a sólo un miembro a la junta directiva de la Nueva Chrysler. Tres miembros serán nombrados por el Tesoro, tres por la Fiat, uno por el gobierno canadiense y otro por el prestamista, todos los cuales tendrán acciones más pequeñas en la compañía que la ABVE. Todas las acciones de la ABVE serán en acciones sin derecho al voto, y a medida que las inversiones de la Fiat crezcan en la Nueva Chrysler, las de la ABVE disminuirán.
Lo que los reportajes no mencionan es que la ABVE era ya en si una gran concesión por parte de los trabajadores/as. Lo que motivó a la Chrysler (y también a la Ford y a la General Motors) instalar el fondo fue el deseo de eliminar los “costos de herencia”, la compensación para los jubilados quienes ya no pueden seguir siendo explotados. Con la ABVE, las compañías tenían que pagar una cantidad pero quedarían libres de futuros gastos de herencia. Fue una gran victoria para las compañías y un juego para la unión. Además, los trabajadores/as en las plantas concedieron muchos beneficios como el de la subida en el costo de vida y otras compensaciones para cubrir el costo de la ABVE.
Luego, como una condición para el rescate del año pasado, el Depto. de Hacienda forzó al sindicato aceptar una segunda concesión. La mitad de la ABVE tendría ahora que pagarse en acciones de la compañía. El valor de las acciones puede bajar, poniendo en riesgo los beneficios de salud que los jubilados habían ganado al trabajar tantos años en las líneas de montaje. La ABVE todavía no está funcionando y ya a los jubilados les han quitado su seguro dental y de visión.
Los miembros del sindicato no están recibiendo nada como resultado de este desfavorable arreglo. Han renunciado al pago por días festivos, a los descansos durante el día de trabajo, al pago por horas extra de trabajo, al pago por la subida del costo de vida (COLA por sus siglas en inglés), a las bonificaciones que en un tiempo fueron a su vez una concesión otorgada a la empresa en lugar de los aumentos anuales del salario, a los beneficios para los trabajadores/as despedidos, y otras concesiones más. Éstos fueron logros que sentaron precedente, ganados a través de décadas de lucha, y fueron los primeros en estar en la lista de las enormes concesiones en el contrato original del 2007-2011.
Los cientos de millones de dólares en concesiones representan una transferencia de riqueza de la clase trabajadora a los capitalistas. A los trabajadores/as de la industria automotriz se les ha prohibido salir en huelga desde ahora hasta que termine el próximo contrato en septiembre del 2015.
Por todas estas concesiones los trabajadores recibieron la promesa de que la alianza con la Fiat "pudiera resultar en incrementos de producción en las operaciones de montaje y de los trenes de súper velocidad de la compañía" y que no habría "ninguna terminación de pensiones de empleados y jubilados representados por el sindicato UAW." La primera promesa se descompuso con los anuncios más recientes de los cierres de plantas. La segunda, dirigida a una preocupación legítima, podría probar ser falsa también si la compañía quebrada fuera exonerada por el gobierno de hacer pagos al fondo de pensiones.
En vez de movilizar a los miembros ordinarios para protestar este ultraje cometido contra los trabajadores/as, el presidente de la UAW Internacional, Ron Gettelfinger, se ha hecho un aliado de la compañía, la administración de Obama, y de los prestamistas. Se da la apariencia de un frente unido comprometido a la supervivencia de la Chrysler y a que sea "competitiva", obstaculizado solamente por unos insignificantes fondos de riesgo.
Pero de todos modos Gettelfinder no tiene una voz verdadera. Desde que Ronald Reagan destruyó el sindicato de controladores aéreos, ha habido un esfuerzo implacable para bajar el costo de la fuerza de trabajo que ha resultado en el sufrimiento de los trabajadores/as y sus comunidades. La única manera de prevenir más sufrimiento de las masas es con la lucha de masas.
Los trabajadores/as automotrices deberían estar montando protestas masivas contra los despidos, los cierres de plantas y las concesiones. Sus aliados naturales, los verdaderos accionistas que realmente tienen interés en estos asuntos, son numerosos.
Trabajan en compañías de partes de automóviles donde cada semana se anuncia otra quiebra. Trabajan en el caucho, el acero, el cristal, los plásticos, en los servicios públicos, construcción, en ventas al menor, servicios de alimentación y en el gobierno -- porque lo que pase en la industria automotriz afecta toda la economía. Viven en comunidades que antes eran vibrantes y que ahora están golpeadas por el desempleo.
Solamente un movimiento amplio de la clase trabajadora puede detener los ataques de la empresa capitalista.
La estafa llamada Chrysler: Declaración de bancarrota usada para atacar empleos, salarios y pensiones.
jueves, 14 de mayo de 2009
Etiquetas: capitalismo, crisis
Me rebelo, luego existimos
sábado, 9 de mayo de 2009
En el pasado mes de diciembre trabajadores de una fábrica de ventanas en Chicago, tras la amenaza de ser despedidos, se vieron obligados a ocupar su lugar de trabajo y levantar la voz contra el gran absurdo de que el banco, el Bank of America, que precisamente cancelara la línea de crédito que aseguraría sus sueldos, fuera rescatado con 25,000 millones de dólares por el gobierno federal norteamericano.
“Es un lugar común que funda en todos los hombres el primer valor. Me rebelo, luego existimos”.
Albert Camus (El Hombre Rebelde)
En el mismo mes, miles de personas y estudiantes ocuparían las calles de Atenas (Grecia) para condenar la represión policial, que provocó la muerte de un adolescente, y a su vez dejar sentir su malestar con la creciente crisis económica, política y social por la que atraviesa su país.
En marzo pasado unos estudiantes de un instituto tecnológico en Manatí, Puerto Rico, paralizaron su centro educativo por dos semanas y crearon un campamento en postrimerías de la misma universidad. Sus demandas consistían en exigirle a la administración una mayor transparencia en el manejo de sus fondos educativos, mejores condiciones de estudio en el plantel universitario, libros y la contratación de más profesores.
Por la misma línea, y más recientemente, unos valientes y aguerridos estudiantes universitarios de la New School en la ciudad de Nueva York, cansados y preocupados por la creciente mercantilización de su educación y falta de transparencia por parte de la administración de su universidad, se han declarado en huelga, han exigido la renuncia de su decano y han ocupado uno de los edificios de su institución en la 5ta avenida. “[L]a educación no es una mercancía” señalan los estudiantes. De esta manera provocando una fuerte tensión entre la policía, administración y estudiantes.
El pasado primero de mayo, 20 mil trabajadores en Puerto Rico, tras las amenazas por parte de su conservador gobierno de despedir a 30 mil empleados públicos, ocuparon la principal avenida financiera y bancaria del país – conocida como la Milla de Oro – gritando a viva voz que la crisis la paguen quienes la provocaron: los ricos.
Tan reciente como el pasado seis de mayo un grupo de puertorriqueños – entre ellos varios artistas, un obrero retirado, un diseñador mecánico y una enfermera – irrumpieron e invadieron el hemiciclo de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos para reclamar, cantando a viva voz, el derecho inalienable que posee Puerto Rico a su libre determinación e independencia. “Y gloria a las manos, a todas las manos que hoy trabajan porque ellas construyen y saldrá de ellas la nueva patria liberada. ¡La patria de todas las manos que trabajan! Para ellas y para su patria, ¡Alabanza!, ¡Alabanza!” – Cantaban los puertorriqueños en pleno Congreso norteamericano.
¿Qué hay en común entre estos sucesos? “No somos políticos, somos gente, común y corriente” señaló el actor Luis Enrique Romero luego de ser detenido en Washington DC. Se trata pues, de reconocer la gran diversidad de luchas reivindicativas producidas y protagonizadas por gente común. Se trata, como sugiere el Sub-comandante Insurgente Marcos, de reconocer la rebeldía en la gente común. Gente común que en el día a día rechaza y grita contra las condiciones de vida actuales. Gente común que en el día a día resisten y crean lazos y relaciones sociales de solidaridad y afectividad. Reconocer las luchas reivindicatorias del día a día es reconocerlas también como parte de una lucha mayor, de una lucha contra el mismo dominio hegemónico del capital. Es la lucha contra esa colonialidad que representa la subsunción real, la fetichización y comercialización de la vida misma en el capital. Es reconocer la composición de un nuevo sujeto emancipador, de un proletariado social que ya no sólo se encuentra en las fábricas industriales, en los partidos de izquierda, en los sindicatos o en el estado, sino que se encuentra ahí afuera, en la fábrica social; en un constante éxodo ocupándolo todo.
Son esas luchas cotidianas e insurgentes creadoras de espacios comunes y esferas públicas que van más allá del estado y del mercado neoliberal. Es decir, se generan actividades y resistencias, que en ocasiones, se presentan como autónomas al dominio capitalista, y por consiguiente, antagónicas al mismo. Ese espacio y esa esfera pública, que aún nuestra izquierda oficial en Puerto Rico no quiere reconocer, se nos presenta como esa gran potencialidad que acarrea no sólo el grito y la rabia de rechazo al status quo – como sugiere John Holloway –, sino que también lleva de por sí una gran carga positiva: de desear una realidad distinta. No se trata pues – como usualmente pretenden las izquierdas oficiales – de indicarle a la gente común qué hacer o qué pensar. Se trata entonces, como sugiere Holloway, de en lugar de hablar, aprender a escuchar y descubrir que ya la gente es rebelde. De mirar la gente en el transporte público, en las escuelas, en las universidades, en la colecturía, en las comunidades, en las favelas, en las villas, en los caseríos y pensarnos ya rebeldes. Todos rebeldes porque nos une una historia en común.
Por ejemplo, los estudiantes de la New School han acuñado su lucha como una la lucha general contra el capital “así como contra toda relación de poder jerárquica. La solución que proponemos – señala un estudiante – es un medio sin fin. Nuestra ocupación del nº 65 de la 5ª Avenida es un pequeño modelo de nuestra propuesta, que consiste en que los trabajadores, los estudiantes y los desposeídos de todo tipo ocupen colectivamente los lugares donde viven, trabajan y se mueven.”
Aceptemos humildemente la rebeldía de la gente común. Rebeldía que crea espacios de luchas que incluso en ocasiones van más allá del independentismo mismo. Espacios que nos dan pié a desarrollar nuevas estrategias y nuevas formas de organizarnos. Espacios que son asiduamente contrarios a la doble colonialidad que nos aqueja como pueblo: la colonialidad del imperialismo yanki y la colonialidad y subsunción real de la vida misma ante el imperio del capital.
Por lo tanto, reconozcamos la rebeldía plural de la gente común, es decir de todos nosotros, para recuperar el control de ese preciado tesoro que el mercado neoliberal y el colonialismo norteamericano nos ha arrebatado: la vida misma. Reconocerlo es desmitificar y descosificar a ese sujeto fetichizado e históricamente excluido. Es cuando el objeto se convierte en sujeto. “Cuando estos obstáculos – sugiere Raúl Zibechi – se convierten en sujetos, y comienzan a cambiar el rumbo de la historia, y además producen saberes que cuestionan el monopolio ostentado por los especialistas, o sea, cuando los “objetos” se convierten en sujetos…”. Así, debemos entonces reconocer la emergencia de un nuevo sujeto emancipador distinto. Un sujeto sapiente, cognoscente y/o epistémico que constituya un proletariado social dispuesto y capaz de de construir un nuevo y mejor modo de vida.
*El autor es egresado de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos en Mayagüez, Puerto Rico. Es también estudiante del Instituto Internacional de Sociología Jurídica en Oñati, País Vasco
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El purgatorio de los salvatajes
El Citi, el Bank of America y Wells Fargo, tres de los bancos más grandes de Estados Unidos, no pasaron los test de estrés de la Reserva Federal. De las 19 entidades examinadas, 10 necesitarán nuevas inyecciones de liquidez para asegurar su funcionamiento.
El gobierno considera que necesitan 74.600 millones de dólares de capital adicional. Una porción de las necesidades podría ser cubierta convirtiendo parte de la deuda con el Estado por los rescates en acciones comunes, seminacionalizando las compañías. Los tests consistieron en probar la viabilidad y la necesidad de capital de las entidades financieras en posibles escenarios económicos adversos. El mensaje que buscó enviar el gobierno de Barack Obama es que el sector financiero está mejor, pero para muchos analistas los tests no son una radiografía creíble del estado de salud de los bancos. El Tesoro seguirá ofreciendo dinero “casi sin condiciones”, aunque las autoridades esperan que se recapitalicen con fondos privados. Algunas de las entidades “afectadas” se anticiparon a la difusión de los datos y anunciaron que se lanzaban al mercado para buscar fondos frescos.
- El Citi deberá juntar 5500 millones de dólares. La entidad recibió 50 mil millones de fondos públicos y ahora buscará convertir el 90 por ciento del rescate en acciones ordinarias. Cuando suceda, el Estado será el dueño del 36 por ciento de la corporación.
- El resultado del examen no salió bien para el Bank of America: tiene que conseguir 33.900 millones. Más allá de las declaraciones públicas de sus directivos, los analistas consideran que seguirá los pasos del Citi y transformará las acciones preferenciales (sin derecho a voto) del gobierno en acciones comunes. La entidad necesitó 45 mil millones de dólares del Tesoro para frenar su caída.
- Wells Fargo necesita 13,7 mil millones de dólares para fortalecer su capital. El rescate a la empresa costó 25 mil millones de dólares. Una hora antes de conocerse los resultados oficiales del programa de supervisión, el banco anunció que buscaría colocar en el mercado seis mil millones de dólares en acciones comunes.
- GMAC, la pata financiera de General Motors, necesitará acumular hasta 11.500 millones de dólares. La automotriz está negociando la reestructuración de su deuda para evitar el default y la tambaleante GMAC está cumpliendo un rol fundamental en la venta de Chrysler.
- Morgan Stanley anunció que planea captar cinco mil millones de dólares, colocando acciones por 2000 millones en el mercado y obligaciones por 3000 millones. Para Bernanke, el ex banco de inversión necesita reunir 1800 millones. La entidad recibió un salvataje de 10 mil millones.
- El resto de las instituciones financieras tendrán que conseguir entre 600 y 2500 millones de dólares cada una para fortalecer sus posiciones. El grupo está compuesto por cinco de los mayores bancos regionales –Regions Financial, SunTrust Banks, KeyCorp, Fifth Third Bancorp y PNC Financial Services–, que necesitan 8200 millones de capital adicional para sobrevivir a un potencial agravamiento de la recesión.
Los bancos que deben aumentar su capital tienen un mes de plazo para diseñar un plan detallado y hasta noviembre para ejecutarlo. Los tests apuntaron a “reemplazar incertidumbre por transparencia y proveer mayor claridad sobre los recursos que tienen los grandes bancos para absorber futuras pérdidas”, señaló el Tesoro. Pero para el economista Nouriel Roubini, “el sistema financiero está cerca de la insolvencia en términos agregados, las conclusiones de los tests de resistencia son demasiado optimistas acerca de la salud de los bancos; temo que estemos de vuelta en el purgatorio de los salvatajes”.
“El objetivo fue estimar las potenciales pérdidas futuras y asegurar que los bancos tuvieran suficiente capital para seguir prestando aun frente a una depresión más profunda”, apuntó el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. En el peor contexto, la FED estimó que las pérdidas de las 19 entidades ascenderían a los 600 mil millones de dólares entre 2009 y 2010. La mayor parte, 455 mil millones, provendrían de sus préstamos comerciales e hipotecarios. Esa cifra representa el 9,1 por ciento del total de los préstamos del sector.
Si bien la intención del gobierno es que los bancos obtengan los fondos de inversores privados, es posible que los resultados de los tests dificulten las operaciones de ampliación del capital. En ese caso, las entidades volverían a requerir dinero público al Tesoro. Todavía quedan disponibles 110 mil millones del Plan de Alivio. En cambio, Geithner consideró que la mayor disponibilidad de información incentivará la entrada de capital en el sistema financiero y simplificará el pago de las deudas con el Estado. De todas formas, algunos analistas consideran que el gobierno de Obama debería comenzar a condicionar los préstamos a las entidades financieras, como viene haciendo con las compañías de otras ramas de actividad.
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Union Africana insta a desarrollar medicamentos propios para el SIDA
jueves, 7 de mayo de 2009
Africa debe desarrollar sus propias medicinas genéricas si quiere continuar luchando contra el VIH/sida durante la crisis financiera mundial y asegurar que sus endebles economías puedan beneficiarse de la producción de fármacos, indicó la Unión Africana (UA).
La UA es una organización supranacional del continente africano que se dedica a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación entre sus estados miembros.
"Africa no debería sólo importar medicamentos todo el tiempo", dijo Bience Gawanas, comisionada de asuntos sociales de la UA, durante una conferencia de ministros de salud africanos que se desarrolló en Adís Abeba, capital de Etiopía.
"La mayoría de nuestros fármacos contra el VIH/sida provienen de fuentes externas a Africa. ¿Cómo podemos estar seguros que esto continuará durante la crisis financiera (global)?", agregó la funcionaria regional.
Sudáfrica es el único país africano que fabrica sus propias medicinas para tratar el VIH/sida.
Michel Sidibé, nuevo director ejecutivo del programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y primer africano en ocupar ese puesto, ha señalado que su prioridad será asegurar a todos los africanos que sufren una infección con VIH el acceso a medicamentos.
La mayoría de las personas infectadas en Africa carece de acceso al tratamiento, pero ciertos países están logrando revertir esto muy bien, manifestó Gawanas.
"Algunos países de Africa ahora tienen un 80 por ciento de las personas con VIH/sida en tratamiento con fármacos antirretrovirales", señaló la funcionaria de UA.
"Pero si hay recortes (en la ayuda por parte de los países donantes), ¿ese progreso puede continuar? Necesitamos movilizar producción local", añadió Gawanas.
Según la funcionaria, las economías africanas se beneficiarían al producir localmente esos medicamentos.
Alrededor de 33 millones de personas están infectadas globalmente con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el sida, y la mayoría de ellas viven en estados africanos y en otros países en desarrollo.
El proximo y cercano Tsunami ecónomico
Los economistas son los seres que dan razones cercanas a la realidad sobre lo que ocurrió hace unos años y que generalmente son puros mortales porque no saben cuándo se producen los cambios de ciclo. En la crisis que estamos padeciendo es cierto que, en el caso de la economía española, se han incrementado las opiniones sobre la inviabilidad de haber mantenido unos patrones de crecimiento fundamentado en la construcción inmobiliaria, muchas veces especulativa y financiada en última instancia a base de créditos exteriores, dada la limitada capacidad de ahorro, y una balanza comercial y de pagos deficitaria (la segunda del mundo).
La crisis de la economía española, tanto por la insuficiencia de capacidad productiva (los servicios turísticos son amortiguadores de lo anterior, pero no son suficientes), como por la excesiva polarización inversora, productiva y en empleo en la construcción inmobiliaria, estaba "cantada". Los economistas se hacían cuestionamientos desde principios de la década sobre la duración de ese afán constructor. El mantenimiento, o incluso incremento, de los problemas estructurales (déficit de ahorro interno y déficit en la balanza comercial y de pagos) se explicaba por una euforia colectiva, el incremento de la población en el mercado laboral –debido al boom de la inmigración– que también tiraba del consumo, los bajos tipos de interés real y por ser una "región" dentro del espacio euro que, supuestamente, diluía esos problemas.
En todo caso, los otros aspectos que prejuzgan un futuro cercano han tenido una variación levemente positiva, pero como se ve por lo que está aconteciendo ahora, totalmente insuficientes para el tsunami que se nos viene encima. Nos referimos a las inversiones productivas diferentes a la construcción: las infraestructuras ligadas al transporte de mercancías, muy polarizadas en las carreteras; las inversiones ligadas a la mejora de la eficiencia productiva (ahorro energético y de otros factores); la liviana mejora de la productividad; la estabilidad de la estructura empresarial donde predomina la pyme nacional y una relevante presencia de medianas y grandes empresas filiales de trasnacionales cuyos centros de decisión son de fuera de nuestras fronteras; o las inversiones cuyos resultados maduran a medio o largo plazo, como la Investigación y Desarrollo. Pero también se ha producido un incremento de la proverbial dependencia financiera, sólo hay que ver que dentro de los ingentes beneficios pasados, el sector financiero ha ganado un porcentaje de dinero superior al de otros sectores.
La actual coyuntura económica
Las expectativas se han truncado rápidamente. El globo especulador inmobiliario pincha en una coyuntura de elevadas transferencias de rentas mundiales, como consecuencia de las alzas de las materias primas, de los países occidentales a los proveedores energéticos. Pero no hay que olvidar que durante décadas ha habido un desigual reparto del crecimiento, disminuyendo en la renta nacional el porcentaje dedicado a los salarios a costa del crecimiento de las rentas de los beneficios –tanto en los gobiernos del PP como los del PSOE, y en general en todos los países occidentales– junto a una redistribución de la carga fiscal (con aumento de la presión fiscal global, pero disminuyendo los tipos de los impuestos directos). Todo ello ha provocado un aumento espectacular de las deudas de los particulares con respecto a los bancos y las de éstos con el resto del mundo, para financiar esas hipotecas y esos déficits). Esto ha originado, una vez que se tiene conciencia de la crisis y un aumento de la morosidad, una quiebra de confianza global (y específicamente en el sistema financiero) y, sobre todo, un resquebrajamiento de la "autoridad moral" de los gurús del capital por ser los que dirigían las bridas de un capitalismo sin control, abusivo y basado en las ganancias especulativas.
Por supuesto, este tsunami ha repercutido en diferente medida según el país, en función del origen y volumen de sus rentas, siendo más grave sobre todo en aquellos países donde el sector financiero tiene una mayor significación (el caso de Islandia o Reino Unido es significativo). Pero la velocidad de traslación a la economía real, a la pérdida de confianza en los ciudadanos que han restringido su consumo, la ha profundizado y acelerado más. Y encima, ¡estos economistas no tienen respuestas sobre cuándo va a acabar la crisis!
La lógica económica señala que tienen que bajar los precios de los activos allí donde se haya producido una sobreoferta, en función de la capacidad de la demanda. Los poseedores de esos activos sufrirán una pérdida patrimonial si los venden y, aunque no lo hagan, su intención de consumo (efecto riqueza) disminuirá, al ser conscientes de su menor capacidad de generar ingresos. Esto les ha ocurrido a numerosos inversores de cualquier tamaño, incluyendo a las familias.
Nuestro país, que tendría que superar los errores económicos del pasado reciente, al hilo de la crisis mundial, se encuentra con demasiados frentes abiertos. Una disminución del efecto riqueza y la constatación de la crisis económica, con el aumento del paro, provoca una retracción al consumo que profundiza en un círculo vicioso la propia crisis. Con el añadido de que, si bien los activos pueden perder su valor, la hipoteca es una deuda cuya garantía es el bien hipotecado. Pero ésta es una deuda personal y, por lo tanto, en caso de impago, se puede ejercer el embargo sobre el bien hipotecado y la diferencia entre el precio de la venta de ese bien en el mercado (a un menor valor que el de adquisición) se puede seguir reclamando. Es decir, el deudor tendrá que hacer frente al resto de la deuda no satisfecha tras desprenderse del bien hipotecado. Este drama que afecta a personas jóvenes e inmigrantes no ha alcanzado niveles escandalosos, de alarma social, porque las entidades financieras saben que es mejor alargar el tiempo de pago de la hipoteca, reducir la cuota, que lanzar al mercado actual invendibles viviendas. Pero eso no quita que sí se esté produciendo este fenómeno.
Tenemos en estos momentos una población residente en edad de trabajar superior a la demanda de trabajo, pero que no llega al objetivo fijado en Lisboa de una tasa de actividad del 66 por ciento para 2010. Cuando acababan de bajar de los dos dígitos las cifras de desempleo en pleno ciclo expansivo, sin práctica discontinuidad, nos acercamos hoy a los 4 millones de desempleados (sin contar la aceleración de las prejubilaciones). Dando por buena la medida de mantener la legislación previsoria sobre acceso y duración del seguro de desempleo y subsidios, ya hay una cantera, según la última Encuesta de Población Activa, de cerca de 827.000 personas en cuyas familias todos están en desempleo, pero que todavía, en muchos de los casos, tienen cobertura de desempleo. Si se alarga la crisis en el tiempo, habrá más número de parados, y entre éstos, más personas a las que se les haya agotado esta cobertura.
La atonía productiva está produciendo medidas como Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), en sus dos variantes, de reducción de empleo y de suspensión o reducción de jornada. Los últimos suponen, en principio, el mantenimiento en el puesto laboral, y el dejar de percibir los salarios normales y pasar a recibir provisionalmente desempleo. Sólo en Cataluña, en 2008, se han producido 808 expedientes de todo tipo, que han afectado a más de 29.000 trabajadores.
La extensión de estos expedientes (y ante las peticiones de garantía de continuidad de la actividad productiva) ha hecho revisar la experiencia española de la crisis de los años ochenta, por lo que se han desempolvado respuestas paliativas como las de "poner el contador a cero", lo que significaría el no considerar el tiempo de desempleo consumido en los expedientes de suspensión en caso de que tras los mismos se produzcan despidos. La práctica de externalizar las cuantías que aseguren los complementos o los convenios con la Seguridad Social de las personas prejubiladas es ya una exigencia lógica, nadie se fía de la fortaleza empresarial de nadie. O la casuística de las prejubilaciones anticipadas.
Pero estas prácticas que afectan a las grandes y medianas empresas son fantasías cuando se va al terreno de la microempresa, que simplemente desaparece y tiene que ser Fogasa –el organismo público de cobertura última de las garantías salariales– la que cubra las indemnizaciones de las empresas quebradas. El año pasado se pagaron por este concepto 434 millones de euros, un 14 por ciento más que en el año 2007.
La disminución de ingresos públicos, tanto la derivada de la lógica de cambio de ciclo como la surgida de la asunción de los planteamientos social liberales de este Gobierno, con reformas en los impuestos directos o la supresión de los mismos (cuando este país tiene una carga fiscal general de 5 puntos menor a la media europea) reduce el margen de provisión de servicios públicos. De ahí que los grandes retos sociales se vayan a ralentizar.
Retos sociales
Nuestro país sigue dedicando, como corolario a la menor carga fiscal, menores recursos medios al gasto social. No sólo los objetivos de la ley de la dependencia irán despacio, sino también otros objetivos sociales de radical compromiso moral. La fragilidad de las redes de atención social, dependientes en muchos casos de entidades locales, que no tienen capacidad presupuestaria, es un hándicap para que puedan cumplir su misión convenientemente. Se seguirá sin revisar y tendrá escasa prioridad en la agenda política, y por lo que parece en la preocupación de la ciudadanía, el evitar el fracaso escolar, causa de que se mantenga la estratificación social, perpetuándose así unas diferencias sociales y un clasismo social y laboral evidente. Otro elemento preocupante lo configuran las diferencias de atención sanitaria entre unos lugares y otros.
Además, la pobreza se va a ampliar a inmigrantes recientes o a antiguos, en profesiones de intenso desempleo (con el peligro de que se generen fenómenos xenófobos por parte de los mismos trabajadores, alimentados por una red ideológica de personas de toda condición), a jóvenes y a familias monoparentales. La debilidad de las redes asistenciales y la dilución de núcleos familiares tradicionales (que históricamente han servido de colchón solidario) puede provocar guetos nacionales en el caso de inmigrantes recientes no integrados y bolsas de pobreza de nacionales.
En resumen, ha pasado demasiado tiempo en el que se ha querido ser cigarra y se han desaprovechado recursos. Ha habido mejoras evidentes, mayor empleo y riqueza, aunque desequilibrada; se ha disminuido el volumen de la deuda pública, mejorando el margen de maniobra. Ya en los albores de la crisis, las actuaciones públicas españolas en un primer momento fueron diseñadas sin tener en cuenta la gravedad de la misma, al disminuir impuestos sólo a las personas con renta, no mejorar significativamente el consumo y vaciar las arcas públicas para medidas más activas. Los cambios normativos encaminados a reducir los impuestos en época de vacas gordas han sido un despropósito con difícil solución.
Las actuales medidas keynesianas de reparto de fondos a las entidades locales tienen el efecto positivo de su difusión espacial, pero también un problemático resultado de mejora económica estructural a medio y largo plazo. Las medidas sectoriales tienen más en cuenta la capacidad de presión empresarial (y sindical) de esas grandes empresas que el diseño a medio y largo plazo de qué es lo que se quiere en el país.
La necesaria inversión en educación, en evitar el fracaso escolar (verdadera gangrena social), la formación profesional o la investigación tiene más la visión de ser el resto del presupuesto que una prioridad política. Se puede recurrir al déficit y al aumento de deuda (si la compran) durante un tiempo y una proporción. Pero va a disminuir globalmente el nivel de vida, y en su reparto no está nada claro que existan los mecanismos equitativos adecuados, ni unas redes sociales que puedan aguantar el volumen de necesidades que eviten la marginación, la pobreza y la creación de guetos sociales, frente a una sociedad integradora y cohesionada.
Santiago González Vallejo es economista.
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Las emisiones de CO2 bajan en el 2008 y 2009 gracias a la crisis económica.
En mayo de 2008 se anunciaba que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera había alcanzado una cifra récord a nivel mundial, 387 partes por millón (ppm) según las mediciones realizadas desde el Observatorio Mauna Loa, en Hawai (Estados Unidos). Esto significaba un aumento del 30% en un siglo, desde la concentración de 300 ppm que Svante Arrhenius conocía al escribir en 1895 los primeros artículos científicos sobre el aumento del efecto invernadero. Es más, entre 1970 y 2000, la concentración aumentó unas 1,5 ppm al año, pero desde 2000 hasta el 2007 el crecimiento medio había sido de 2,1 ppm. A principios del 2008, estábamos dirigiéndonos a toda velocidad a una concentración de 450 ppm en 30 años más. Pero la crisis económica supone afortunadamente un cambio de tendencia.
En el mundo y por coincidencia en España, el pico de emisiones de CO2 se alcanzó en el 2007. La concentración todavía subirá (ya no tan rápido) pues las emisiones superan mucho las que pueden ser absorbidas por los océanos, los suelos y la nueva vegetación. Según el Panel Internacional del Cambio Climático deberíamos reducirlas lo más pronto posible a menos de la mitad de las actuales. Ese objetivo está lejos de lograrse, pero bienvenida sea la noticia de que el pico de las emisiones ha sido alcanzado. No sabemos todavía si este pico mundial será el definitivo o si será un pico en una cordillera de picos que lleve a un desastre climático. En España, el pico de emisiones de dióxido de carbono de 2007 será definitivo, lo más probable es que nunca más vayamos a alcanzar esos niveles.
En España
Las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron en 2007 un 2,1% respecto al año anterior, por lo que España superaba ya en un 52,6% las emisiones de 1990, año de referencia en el Protocolo de Kioto. Podíamos crecer 15% bajo la burbuja europea, y habíamos crecido 52,6%.
Las emisiones españolas de CO2 bajan en el 2008 y 2009 gracias a la crisis económica. El recorte de producción en el sector eléctrico, la reducción del consumo de petróleo y el aumento de energía eólica y la presencia mayor del gas en centrales de ciclo combinado, explican la baja de entre el 5% y el 6% de emisiones en el 2008. La producción industrial cayó en diciembre de 2008 un 19,6% respecto al mismo mes del año anterior. Se prevé que la producción de cemento baje en España de 50 a 30 millones de toneladas al año.
El parón de las industrias les llevó a finales del 2008 a la venta masiva de derechos de CO2 que recibieron gratis del gobierno español en abril, dentro de la normativa europea. La crisis ha producido una abundancia de permisos. Por eso bajó el precio del CO2 en España e internacionalmente. Eso es malo en el sentido que quita incentivos a la producción de las energías renovables. El gobierno debería restringir los permisos en el 2009.
Hay que notar que el mercado de permisos de carbono es un mercado totalmente artificial, ya que la oferta de permisos depende de la voluntad política de restringir las emisiones, no bajándolas al nivel necesario, sino dentro de lo tolerable económica y políticamente.
En España, la reducción total de emisiones puede rondar el 6% en el 2008. Y puede preverse que la disminución en el 2009 sea otros 8% (por la crisis económica y por ser por ahora un buen año hidroeléctrico). La reducción del consumo de energía permite además una sustitución más rápida entre fuentes de energía que favorezca la conservación, la energía eólica y la energía solar, siempre que los precios sean algo sensatos (es decir, que no se subsidie el carbón). Es absurdo que en una situación como la actual se impulse centrales termoeléctricas de lignito, como la prevista en Mequinenza.
El gobierno español se precipitó en 2008 al decir que compraría permisos de emisión de CO2 de países europeos a los que les sobran permisos. Se llama "hot air" a los permisos sobrantes en países del Este cuyas economías decrecieron tras 1990 y cuya eficiencia energética aumentó después del cambio político (Rusia, Ucrania, Polonia). Con las generosas cuotas que en Kyoto en 1997 nos auto-adjudicamos los europeos (para España, aumento de 15% respecto a 1990), también aparecerá ya hot air en Europa occidental y hasta en España en algunos años, si sigue la crisis. Eso va contra el esfuerzo continuado en disminuir las emisiones.
Hacia Copenhague
Habrá una disminución del PIB en Estados Unidos, la Unión Europea, otros países europeos y Japón en 2009. En Estados Unidos, en los nueves meses desde agosto del 2008, ha bajado el consumo de gasolina no menos del diez por ciento. En el 2008 y 2009, puede estimarse una baja de las emisiones de esos países (que en conjunto abarcan más del 40 por ciento del total de emisiones) de 5 por ciento al año. Eso es realmente alto en comparación con los objetivos hasta ahora barajados.
Pero por un problema de censura mental, ni el IPCC ni el Informe Stern ni la Comisión Europea habían contemplado escenarios de decrecimiento durante dos años de la economía mundial seguidos, tal vez, de estancamiento a la manera de Japón.
Las economías de Sudamérica, que en la época neoliberal se reprimarizaron, volcándose a la exportación de materias primas (bajo el liderazgo del presidente Lula) están pagando ahora un precio alto. Su crecimiento ha sido interrumpido por la crisis. En el 2009, al haber empeorado la relación de intercambio para los productos primarios cuyos precios han bajado a la mitad desde agosto del 2008 (carbón, petróleo, mineral de hierro, cobre, y también la soja), las economías de América latina no crecerán. Al contrario, decrecerán un poco. La relación de intercambio (precios de exportaciones en comparación con precios de importaciones) bajarán , se estima, un 15 por ciento.
El aumento de emisiones en la India estará en proporción al crecimiento de sus economías, que será tal vez de un 5 por ciento en el 2009. En la India, las emisiones de CO2 están muy por debajo del promedio mundial (15 % de la población mundial con 4% de las emisiones). En China, el crecimiento económico parece que será del 7 por ciento, las emisiones crecerán bastante pero un poco menos que la economía. Las emisiones de China per capita se acercan al promedio mundial y en conjunto es ya el país con mayores emisiones. Pero al hacer la cuenta se ve que el descenso de emisiones en los países ricos no será compensado por el aumento en China, India y algunos otros pocos países cuyas economías crezcan. Por tanto habrá un descenso de las emisiones mundiales.
¿Cómo será esto recibido en la reunión de cambio climático de Copenhague en diciembre del 2009? ¿Se reconocerá que la crisis económica en los países ricos ha tenido ese efecto beneficioso? ¿Se elogiará el decrecimiento económico de los países ricos? ¿Se tomará un compromiso de mayores reducciones en el futuro, incluso si se recupera el crecimiento económico?
Joan Martínez Alier es catedrático de teoría económica en la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los fundadores de la investigación internacional en economía ecológica.
¿Se enfrenta el imperio de EEUU a su fin?
No hace mucho, el entusiasmo por el imperialismo norteamericano alcanzó niveles no vistos en un siglo. “La gente está saliendo del closet con la palabra ‘imperio’”, dijo el columnista de derecha Charles Krauthammer a The New York Times a principios de 2002. Los neoconservadores estaban en alza en Washington, y sus principales propagandistas no se mordían la lengua para promover el expansionismo agresivo.
Por ejemplo, Max Boot, editor de The Wall Street Journal, discrepó de la creencia de Pat Buchanan de que Estados Unidos debía ser una “república, no un imperio”.
“Este análisis es exactamente lo contrario”, escribió Boot. “El ataque del 11 de septiembre fue el resultado de insuficientes participación e ambición por parte de Estados Unidos; la solución es ser más expansivo en nuestras metas y más enérgico en su implementación”. Agregó que las tierras de hoy con problemas piden el tipo de administración extranjera iluminada que en otros tiempos suministraron los confiados ingleses en pantalones de montar y salacot”.
Es difícil creer que tales sentimientos, símbolos del primer período de George W, Bush, fueran rasgos de nuestra historia muy reciente. El debate del cual fueron parte ahora parece muy extraño y ajeno. Desde entonces, el mundo ha experimentado una ocupación catastrófica en Irak y los electores han expulsado a la vanguardia republicana de la “Guerra al Terror”. Los manifiestos defensores del imperialismo han encontrado buenas razones para esconderse en sus armarios
Y eso, por supuesto, para no mencionar el estallido de la burbuja de la vivienda, la caída de Lehman y el fin de la era de los fondos de riesgo. Con el aumento del desempleo y el bochorno de Wall Street hemos entrado en un período de descenso económico lo suficientemente agudo como para plantear serias preguntas acerca de la viabilidad del poder de EEUU. El tema importante de hoy es: ¿cómo afectará la crisis económica el papel de nuestro país en el mundo? O dicho de manera más clara: ¿Se enfrenta el imperio de EEUU a su fin?
La respuesta implica algo más que simples detalles acerca de la semántica de la dominación norteamericana. En conjunto, las consecuencias de la arrogancia imperial de la administración Bush y el descrédito del fundamentalismo del mercado desregulado que prosperó bajo Bill Clinton han abierto nuevas posibilidades para reconformar el orden global en los años de Obama.
¿Estirarse más allá del límite?
La teoría de la decadencia imperial que se ha convertido en la norma en las últimas dos décadas se conoce como “sobrextenderse”. El historiador Paul Kennedy hizo famoso el término en su libro de 1988 Surgimiento y caída de las grandes potencias. Kennedy argumentaba que, históricamente, las potencias mundiales dominantes se condenaban a sí mismas al lanzarse a aventuras en el exterior que agotaban su fuerza y forzaban sus finanzas. Su análisis, con su implicación de que Estados Unidos bien podía seguir el patrón de imperios anteriores, demostró ser influyente. El término “sobrextensión imperial” pronto se convirtió en algo aceptado en las principales discusiones políticas.
Por esa época, los conservadores norteamericanos echaban chispas. Argumentaban que el profesor nacido en Gran Bretaña era un ave de mal agüero que no apreciaba el poder sin paralelo de Estados Unidos. Cuando la Unión Soviética colapsó y la economía norteamericana despegó en la década de 1990, consideraron que los hechos les habían dado la razón. Sin embargo, parece que Kennedy será el último en reír.
Actualmente el gasto de la postura militar global de EEUU es más impresionante que nunca. Hasta bajo el Presidente Obama --cuya administración ha propuesto recortar unos pocos y costosos sistemas anticuados de armamento--, Estados Unidos gastará más de $500 billones de dólares al año para financiar sus fuerzas armadas y mantener su “Baseworld” (Mundo de Bases). Así llama el autor y analista de política exterior Chalmers Johnson a la extendida red de campamentos que el país tiene en el extranjero, raras veces notada por los ciudadanos, pero considerada con resentimiento por gran parte del mundo. Oficialmente Estados Unidos posee 737 bases en todo el mundo, con un valor total de $127 mil millones de dólares y que cubren casi 2 800 kilómetros cuadrados en unos 130 países. Hace muchos años, se podía seguir la extensión del imperialismo contando las colonias”, escribió Johnson en su libro Némesis: los últimos días de la república norteamericana, de 2007. “La versión norteamericana de la colonia es la base militar”.
Johnson explica: “El propósito de todas esas bases es la ‘proyección de fuerza’, o mantener la hegemonía militar norteamericana sobre el resto del mundo. Ellas facilitan nuestra ‘labor policial’ del globo y la intención es garantizar que ninguna otra nación, amistosa u hostil, puede retarnos militarmente”. Desde el fin de la Guerra Fría, poseer tal poder incontestado es un basamento declarado de la política de defensa de EEUU.
Debemos preguntar ahora: ¿puede tal hegemonía mantenerse de manera creíble? En un nivel objetivo, el Presidente Bush forzó aún más severamente al imperio al ocupar múltiples países y crear una necesidad para más tropas de las que podían reclutar los militares. Kennedy hizo hincapié en este dilema en una entrevista en 2006 al decir: “Los generales norteamericanos dirían que sin lugar a dudas EEUU está sobrextendido”.
Pero aún más significativo es que Bush aumentó el costo político y económico del imperio al procrear la mala voluntad y la resistencia a Estados Unidos en todo el mundo. Un aspecto clave de la sobrextensión imperial es que se debe medir en forma relativa. No depende solamente de factores objetivos, como el tamaño de las fuerzas militares de EEUU, sino también en la manera en que otros actores internacionales deciden responder a las prerrogativas de la política exterior de Estados Unidos. Irónicamente, a medida que los “globalistas imperiales” neoconservadores dependieron más de la potencia de EEUU, terminaron por demostrar solo su impotencia. En Irak y Afganistán, Estados Unidos ha demostrado ser incapaz de crear estabilidad o suprimir la insurgencia con su poderío. Al igual que su fracaso en Viet Nam, el fiasco en el Medio Oriente ha envalentonado a la oposición. Los neoconservadores soñaron con un Irak como aliado democrático y plataforma para el poderío norteamericano en la región. En su lugar, el país es ahora un símbolo de la debilidad de la súper potencia.
La resistencia democrática también determina los límites relativos del imperio. Entre nuestros aliados, los ataques “con nosotros o contra nosotros” de la administración Bush al multilateralismo disminuyeron la disposición de otras potencias a soportar parte de la carga de las aventuras de EEUU en el exterior. Miembros de la comunidad internacional, asqueados del fracaso del globalismo imperial en producir verdadera seguridad, cada vez se niegan más a seguirlo. Esto ha dejado a Estados Unidos aislado políticamente con la perspectiva premonitoria de ser el único policía del mundo --una proposición humillante aún para una administración abiertamente carente de humildad.
Agitando el dólar
Puede que el Presidente Obama logre dar un giro de 180 grados al daño diplomático de los años de Bush, pero su administración se enfrenta a sus propios problemas. La proyección de la fuerza global requiere no solo de una enorme cantidad de capital político; en un nivel extremadamente fundamental, exige un tesoro financiero. Por tanto, el grado de sobrextensión también debe medirse en relación a la salud económica --algo que en este momento no abunda mucho. Muchos creerían que Estados Unidos, atrapado en una crisis financiera, estaría destinado a la bancarrota imperial.
Acostumbrado durante los últimos 15 años a llevar un gran déficit de cuenta corriente, Estados Unidos claramente ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. Mientras su economía de burbuja se estuvo expandiendo, el gobierno dependió de inversionistas extranjeros para pagar su gasto militar excesivo. Y a nivel del consumidor, las familias se endeudaron con las tarjetas de crédito y pidieron prestado sobre el valor de sus viviendas para seguir consumiendo.
Era un estado de cosas insostenible, y la mayoría de las naciones nunca hubieran permitido que se mantuviera. El Fondo Monetario Internacional (FMI) hubiera criticado el caprichoso manejo de la economía y hubiera advertido a los acreedores que no invirtieran en ese país a no ser que el gobierno prometiera realizar reformas profundas. Incluso sin la influencia de la institución, los libros de texto de economía plantean que, al ver tales señales de debilidad económica, los inversionistas evitarían a ese país, la moneda caería, los consumidores no podrían ya darse el lujo de comprar tantos artículos extranjeros y la economía sufriría una dolorosa pero necesaria “corrección”. Las dificultades financieras y el descenso del nivel de vida lógicamente obligarían a un país a disminuir sus costosos gastos en el exterior.
Ahora que la crisis ha llegado, parecería que hace mucho debíamos haber examinado esos costos imperiales. Sin embargo, el estado de los mercados no es el único factor en juego. Al igual que en la esfera política, la capacidad de Estados Unidos para sobrevivir económicamente como un hegemónico depende en gran medida de si otros deciden apoyar, tolerar o resistir el presente orden de cosas.
¿Qué diferencia a Estados Unidos de otros países? Como súper potencia política y mayor economía del mundo, los dólares norteamericanos sirven como moneda de reserva para el resto del mundo. Otros países guardan su dinero en dólares porque creen que son más confiables que cualquier otra alternativa. Siempre y cuando otras naciones estén dispuestas a seguir convirtiendo el dinero en dólares, Estados Unidos puede financiar déficits aún mayores.
Irónicamente, un efecto de la crisis hasta ahora ha sido que sostenga una alta demanda del dólar. La lógica es sencilla. En una economía caótica, muchos inversionistas consideran a los bonos del Tesoro de EEUU como el único lugar seguro para poner su dinero --aunque las tasas de interés sean bajas. Pero esto no durará por siempre. Ya se escuchan ruidos de descontento que provienen de los mayores inversionistas. Mientras los líderes del mundo se reunían en Londres en la reciente cumbre del G-20, Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China, propuso una nueva “moneda de reserva súper soberana” para sustituir al dólar.
Economistas progresistas como Paul Krugman y Dean Baker han debatido el significado de la reciente posición de China, y que es dudoso de que haya un abandono inmediato del dólar. Pero si otros países decidan cambiar su estrategia económica y busquen una nueva moneda de reserva, pudiera ser el punto de viraje para los planes imperiales de Estados Unidos. Washington solo tiene que consultar a Londres acerca de la gravedad del problema. Como muchos historiadores han observado, el imperio británico se deshizo cuando el mundo se alejó de la libra esterlina como moneda mundial.
La promesa y peligros de la multipolaridad
Aunque Estados Unidos soporte la crisis con su economía más o menos intacta, la mayoría de los observadores políticos creen que su poderío disminuirá en los años venideros, al menos en relación con el de otros países. La “multipolaridad” se ha convertido en la consigna del momento. En un orden multipolar ya no habrá una sola súper potencia, Estados Unidos, que diga la última palabra. En su lugar, Estados Unidos tendrá que funcionar dentro de una constelación de potencias políticas y económicas regionales.
Aún antes de la crisis financie, fuentes de inteligencia del gobierno norteamericano pronosticaron un significativo realineamiento internacional durante las próximas dos décadas. A principios de 2005, el Consejo Nacional de Inteligencia publicó un informe de 119 páginas titulado Mapeo del Futuro Global. Como reportó Slade, el documento argumentaba que en 2020 “Estados Unidos seguirá siendo ‘un importante conformador del orden internacional’ --probablemente el país más poderoso--, pero su ‘posición relativa de poder’ se habrá ‘erosionado’. Las nuevas ‘potencias arribistas’ --no solo China e India, sino también Brasil, Indonesia y quizás otros-- acelerarán esta erosión por medio de ‘estrategias diseñadas para excluir o aislar a Estados Unidos’ a fin de ‘obligarnos o engatusarnos’ para que juguemos según sus reglas”.
Estas predicciones están demostrando estar bien fundamentadas. Según The Independent, de Londres, la cumbre del G-20 presentó una versión del orden multipolar; fue “una cumbre que demostró el nuevo balance de poder”. Allí “la voz de Estados Unidos fue una más entre otras, aunque influyente… Por inclinación o necesidad, Estados Unidos después de Bush parece ver su lugar en el mundo de una manera un poco diferente: menos excepcionalismo norteamericano, en busca de mayor consenso. En el G-20, la presencia de China, India e Indonesia brinda un anticipo de un futuro orden mundial”. Sobresaliendo por sobre otras naciones, “China hizo su debut como potencia en ascenso”.
Los debates se suceden acerca del cambio multipolar. Algunos comentaristas se preocupan de que, simultáneamente con el ascenso del fascismo en el período de entre guerras, un colapso económico global pudiera traer al poder en muchos países movimientos reaccionarios y xenófobos. Y ya en los años de Bush, defensores conservadores del imperio, tales como Niall Ferguson, el historiador de Harvard, esparcieron el temor acerca de la posibilidad del fin de la unipolaridad. “Si Estados Unidos se retira de la hegemonía global --su frágil autoimagen herida por fracasos menores en la frontera imperial-- sus críticos en el país y en el exterior no deben imaginarse que están trayendo una nueva era de armonía multipolar, ni siquiera un retorno al viejo balance del poder”, escribió en Foreign Policy. “Desafortunadamente, la alternativa a una única súper potencia no es la utopía multilateral, sino la pesadilla anárquica de una nueva Edad Media”. El historiador alertó acerca de “Imperios declinantes. Renacer religioso. Anarquía incipiente. Un retiro futuro a ciudades fortificadas. Estas son las experiencias de la Edad Media que un mundo sin una hiperpotencia podía verse experimentado rápidamente”.
Por supuesto, los que más se lamentan de la pérdida de la “hiperpotencia” son los mismos que aclamaron la invasión de Irak. Y desafortunadamente, en su papel de hegemónico global. Estados Unidos apoyó a gobiernos represivos y antidemocráticos con tanta frecuencia como los combatió. Pero hay algo de advertencia justificada para los multipolaristas: la decadencia imperial no garantiza el progreso. Ciertamente, otras potencias en ascenso necesitarán estar sometidas al mismo nivel de escrutinio público y crítica democrática como los Goliat del pasado.
Pero aunque el rechazo tanto del modelo de globalización corporativo como el imperial puede que no sea suficiente para crear un orden global más justo, es necesario. La crisis económica actual, global por su alcance, traerá verdadero dolor para los trabajadores y para las comunidades económicamente vulnerables de todo el mundo, los que más sufrirán durante una “Gran Recesión”. Pero también hay esperanza en tiempos de crisis. La deslegitimización dual del imperio y del fundamentalismo de mercado ha creado más espacio para las alternativas globales del que ha existido desde el fin de la Guerra Fría. Ahora es el momento de difundir las visiones políticas y económicas que emergen desde abajo. Y es una oportunidad para Estados Unidos de construir una visión de relaciones internacionales más humildes, más igualitarias y más democráticas de lo que se ha buscado anteriormente en nombre de la libertad.
¿Una potencia más suave?
Estados Unidos, independientemente de sus problemas, no va a desaparecer. Los pronósticos de colapso por parte de la izquierda y la derecha generalmente imaginan la decadencia del imperio como un proceso más fijo y predeterminado que este. La debilidad económica en Estados Unidos, incluso el desplazamiento del dólar de la escena mundial, no significará que EEUU pasará a la irrelevancia de manera rápida y dramática. Estados Unidos sigue siendo con mucho la mayor economía del mundo y su poderío militar empequeñecerá en el futro previsible a los rivales en ascenso. Incluso en un entorno multipolar, Estados Unidos pudiera mantener su status como el “primero entre iguales” durante varias décadas.
Por tanto, más importante que determinar si Estados Unidos es un imperio es la cuestión de cómo Washington manejará la transición a una situación en que su relativo dominio ha disminuido. Debido a que el perfil de esta decadencia es muy variable, las decisiones de política exterior de la administración Obama siguen siendo relevantes.
Un peligro actual es que el Presidente Obama, aunque rechace el descarado unilateralismo de la administración Bush y guarde el puño del poderío duro de EEUU, regrese a una forma más suave de poder imperial. Bajo Bill Clinton, Estados Unidos usó a las instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) como los instrumentos fundamentales de la política exterior. Aunque es manejado por economistas de cuello y corbata en vez de militares en uniforme de camuflaje, estos organismos ejercieron considerable control sobre otros países.
Las instituciones financieras internacionales obligaron a los países en desarrollo a cumplir con las recetas del “Consenso de Washington”, a fin de recibir apoyo económico. Estas políticas fundamentalistas de mercado benefician a una elite corporativa, mientras incrementan las desigualdades y producen un crecimiento muy limitado en los países donde son implementadas. Los mercados desregulados de la globalización corporativa también demostraron ser propensos a las crisis y produjeron choques sistémicos que fueron de las crisis financieras asiáticas de 1998 y 1999, al colapso económico de Argentina en 2001 y la crisis que comenzó con el colapso del sector no preferencial de la vivienda en EEUU.
Durante los años de Bush, el poder del FMI y del Banco Mundial disminuyó de manera dramática, en parte debido a los efectos de descrédito de las crisis anteriores, y en parte debido al desinterés de la administración Bush por invertir en estructuras multilaterales. La Casa Blanca de Bush, con su inclinación al poder duro unilateral, no apreció las ventajas de los instrumentos imperiales de Clinton y a veces los despreció abiertamente. George Monbiot, el periodista británico y columnista de The Guardian, describió esto con perspicacia como la “paradoja no aceptada de pensamiento neoconservador”. En una columna en abril de 2005 escribió que los operativos de la política exterior de Bush querían destruir el viejo orden multilateral y reemplazarlo con uno nuevo norteamericano. Lo que no podían comprender es que el sistema “multilateral” era en realidad una proyección del unilateralismo norteamericano, ingeniosamente presentado para conceder a otras naciones la suficiente libertad como para evitar que se opongan a él. Como sus oponentes, los neoconservadores no comprenden lo bien que Roosevelt y Truman conformaron el orden internacional. Ellos están buscando reemplazar un sistema hegemónico que es duradero y eficaz con uno que no ha sido probado y (porque otras naciones tiene que combatirlo) inestable. Cualquiera que crea en la justicia global debiera desearles buena suerte.
Para los críticos del FMI y el Banco Mundial, es un avance ver la manera en que decaen estos organismos. Pero ahora parece que a la labor de desmantelamiento del viejo orden hegemónico aún le falta mucho. El sistema de Bretton Woods puede que sea más duradero y eficaz de lo que Monbiot puede pensar.
Los sospechosos habituales
Actualmente, el descenso económico global está dando nueva vida a algunas de las instituciones que tuvieron mayor responsabilidad en la crisis. Los críticos temen que la administración Obama pueda usar estas instituciones para apuntalar la hegemonía norteamericana, aunque de una forma más sutil. Al hacerlo, sin dudas Obama parecería más progresista que Bush. Pero los elogios liberales estarían equivocados si las instituciones multilaterales que él reanime se mantienen fieles a sus prácticas pasadas.
En la Cumbre del G-20, los líderes reunidos se comprometieron a canalizar $750 mil millones o más a través del FMI en apoyo a los países en desarrollo, el triple de los recursos de las instituciones. Según The Independent de Londres, “si todo el mundo cumple su palabra, las instituciones, que parecieron estar al borde de la redundancia solo hace unos pocos años, pronto se verán repletas de nuevo efectivo y nuevas responsabilidades… El desprecio de la era de Bush por la ONU y otros foros multilaterales es algo del pasado. Al menos por ahora”.
Una interpretación positiva de estos hechos sería que el pueblo y las instituciones cambian junto con las condiciones políticas. “El Larry Summers de 2009 no es el Larry Summers de 1999”, suponiendo que el ex Secretario del Tesoro, uno de los principales globalistas corporativos en los años de Clinton, ayude a promover un programa económico mucho más progresista dentro de las circunstancias alteradas que le han permitido convertirse en el director del Consejo Nacional Económico de Obama. Optimísticamente, se puede esperar que el FMI tenga un renacimiento similar. Aunque en el pasado el Fondo empeoró la crisis financiera asiática al obligar a los países a recortar gastos y eliminar las regulaciones económicas, ahora se verá obligado a convertirse en una institución capaz de estimular el gasto y distribuir la generosidad keynesiana a los necesitados.
Esta opinión puede que no sea necesariamente ingenua. Con vistas a la cumbre del G-20, el Primer Ministro británico Gordon Brown delineó explícitamente un alejamiento de prácticas pasadas. “Demasiado a menudo”, reconoció, “nuestras respuestas a crisis anteriores han sido inadecuadas o mal encausadas al promover ortodoxias económicas que nosotros mismos no hemos seguido y que han condenado a los más pobres del mundo a una mayor crisis de pobreza”. Brown fue más allá en la propia cumbre del G-20 al declarar abiertamente: “el Consenso de Washington ha terminado”.
The New York Times reportó los cambios correspondientes en el seno del FMI:
Ya ha habido señales de cambio. A fines del mes pasado el FMI anunció una reforma de sus criterios de préstamos para hacer menos énfasis en la evaluación de la capacidad de un prestatario para cumplir con “criterios estructurales de desempeño”, la jerga del FMI para medidas tales como recortes de gastos y aumentos de impuestos. Los que apoyan al FMI dicen que el fondo ha aprendido la lección de la experiencia de trabajar con países asiáticos después de la crisis financiera de la región en 1998, y ahora tiene la posición de ofrecer crédito sin condiciones duras.
Sin embargo, hay muchas razones para sospechar. La costumbre del FMI de imponer condiciones dañinas no es ni con mucha historia antigua. Los acuerdos de rescate acordados durante el último año con países como Hungría, Letonia, Rumania y Pakistán han exigido a esos países que aumenten las tasas de interés, reduzcan los salarios y beneficios de los empleados públicos y eviten que los gobiernos centrales inyecten dinero en la economía --exactamente lo contrario de lo que exigiría cualquier plan real de “estímulo”.
El espaldarazo a la OMC por parte del G-20 fue igualmente problemático. A pesar de la historia de esa institución en la promoción de la desregulación neoliberal, los líderes del G-20 se comprometieron a proseguir las negociaciones actualmente estancadas.
Al comentar la declaración final de la cumbre, la abogada sindical Lori Wallach, directora de Vigilancia Pública Sindical Global del Ciudadano, argumentó que “Una página del comunicado identifica ‘grandes fracasos… en la regulación financiera y en la supervisión’ como ‘causas fundamentales de la crisis’… mientras que la página siguiente reafirma el compromiso de los líderes para concluir las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC que requieren de más desregulación de las finanzas”.
Los continuos fracasos de las instituciones financieras internacionales están relacionados con sus estructuras lamentablemente nada democráticas. En el FMI, las reformas de años recientes han realizado aperturas simbólicas del incremento del poder de voto de los países en desarrollo. Sin embargo, Estados unidos, con más de cuatro veces el poder de voto de China y con el único poder de veto, aún se encuentra firmemente al mando. Hay poca evidencia que sugiera que el Departamento del Tesoro de EEUU o las instituciones financieras internacionales sean capaces de promover una globalización verdaderamente democrática.
Ante todo, no hacer daño
Una medida clave para avanzar hacia una política exterior post-imperial sería el abandono de la idea de que Estados Unidos es ideal cuando interviene, militar o económicamente. La Casa Blanca de Obama tiene razón en rechazar el militarismo de la administración Bush. Pero al idear algo diferente debiera tener conciencia de “ante todo, no hacer daño”. Revivir una versión de la globalización corporativa bajo el disfraz del regreso al multilateralismo violaría esta máxima.
Mientras considera las alternativas, la administración Obama debiera reconocer que algunos de los procesos democráticos más dinámicos en el mundo han estado sucediendo en Latinoamérica, la cual recientemente ha experimentado una forma de abandono benigno. Aunque esta región tradicionalmente ha sido considerada como el patio trasero imperial de Estados Unidos, a menudo fue ignorada en los años de Bush, cuando Washington se dedicó al Medio Oriente. Los resultados han sido prometedores.
En la última década, los electores latinoamericanos se le han adelantado al Primer Ministro Brown en sus observaciones acerca de la disfunción del Consenso de Washington. En un país tras otro han elegido a nuevos líderes con mandatos para romper relaciones con las instituciones internacionales y seguir nuevas políticas económicas. Como resultado, aún antes de la actual crisis, países como Bolivia, que tiene una de las poblaciones más pobres del hemisferio, han estado ideando maneras más equitativas de distribuir la riqueza de los recursos naturales --y formas más democráticas de dar participación en el proceso político a las poblaciones indígenas, históricamente marginalizadas. Países como Argentina, que sufrió tremendamente bajo el neoliberalismo apoyado por Washington, han trabajado para desarrollar estructuras financieras regionales como alternativa para permitir una mayor independencia.
Un enfoque hacia dentro por parte de la administración Obama para manejar las implicaciones nacionales de la crisis económica sería bienvenido, en la medida en que permita tales experimentos. En ese caso, si la economía norteamericana aún sin paralelo, su alcance cultural y su red mundial de bases militares continuarán considerándose como un poder imperial --o si otro lenguaje más preciso describe su dominio dentro de un sistema emergente multipolar-- estará abierto al debate. Pero nos habremos acercado más al día en que los administradores extranjeros “iluminados” y “seguros de sí mismos”, con salacots o yugos de camisa, sean retirados permanentemente.
-- Mark Engler, analista de Foreign Policy In Focus, es el autor de Cómo dominar al mundo: la batalla que se acerca por la economía global (Nation Books, 2008). Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com. Sean Nortz ayudó en la investigación para este artículo.
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El camaleon llamado Fondo Monetario Internacional (FMI)
martes, 5 de mayo de 2009
Entre las muchas contradicciones que están aflorando con esta crisis económica no es la menor la de que salgan fortalecidas instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), principal valedor de los postulados que han conducido a la economía mundial al colapso en que se encuentra.
En realidad, a partir de 1971, año en que EEUU abolió unilateralmente la convertibilidad del dólar con el oro y con ello se desmoronó el Sistema Monetario Internacional creado en Bretton Woods, el Fondo perdió su razón de ser. Pero las instituciones internacionales se asemejan al camaleón, tienen una capacidad increíble para trasformarse y el FMI supo adaptarse a las nuevas circunstancias. Se convirtió en el ariete de los países ricos, especialmente de EEUU, para imponer sus políticas a los pobres.
En todos estos años de neoliberalismo rabioso, pobre del país que reclamase la ayuda del Fondo. Este ciertamente le echaba una mano, pero al cuello. Los préstamos se concedían con la condición de implementar tales medidas de ajuste que empobrecían a la mayoría de la población hasta niveles insoportables. No es de extrañar que las operaciones financieras con el FMI fuesen acompañadas siempre de toda clase de protestas y revueltas sociales, así como que en América Latina se acuñase el término “tumulto-fondo”. Se daba la paradoja de que los recursos que se proporcionaban a los países en condiciones tan onerosas, en muchos casos apenas pasaban por sus manos, pues iban directamente a cancelar deudas contraídas por mandatarios corruptos con acreedores internacionales que se habían aprovechado de la inmoralidad reinante.
Al tiempo que los países subdesarrollados iban abjurando del neoliberalismo económico y se hacían conscientes de las perniciosas consecuencias que para ellos había tenido su aplicación, fueron renegando del Fondo y de sus “caritativos” préstamos, de manera que poco a poco este se fue quedando sin clientes y, lo que es peor, sin presupuesto. Tras la devolución de los préstamos de Brasil y Argentina, tan sólo Turquía continuaba ligada financieramente con el FMI. Y este organismo, que tantas reconversiones laborales había aconsejado, se vio obligado a hacer la suya propia: casi una quinta parte de la plantilla, aunque, eso sí, en condiciones muy distintas de las que recomendaba a los países visitados. Las indemnizaciones de sus funcionarios no las encontraba altas, seis mensualidades, pero de honorarios cuantiosos, tal como son en los organismos internacionales.
Cuando se pensaba que el FMI era ya una institución amortizada, he aquí que al G-20 se le ocurre encargarle vigilar y regular el futuro sistema financiero internacional –precisamente a un organismo que se había caracterizado por la defensa de la desregulación de los mercados–, y se le dota de fondos adicionales para que contrate de nuevo funcionarios y preste a aquellos países económicamente débiles, cuyos Estados carecen de recursos para realizar un política expansiva, totalmente contraria a las medidas que esta institución siempre había aconsejado. ¿Será capaz de reconvertirse? Lo dudo.
Juan Francisco Martín Seco es Economista
Etiquetas: capitalismo, crisis, rebelionorg
Tips para triunfar en una entrevista laboral
domingo, 3 de mayo de 2009
Transmitir seguridad en uno mismo, demostrar interés por el puesto al que se aspira y hacer gala de confianza y naturalidad, son algunas de las claves para conseguir el trabajo deseado. Las preguntas clave que hay que saber responder sin dudar.
Tiene todas las cartas que le hacen falta para ganar la partida: un excelente currículo, una brillante trayectoria profesional, una cuidada imagen física -de la cabeza a los pies-, buenas referencias y una carta de recomendación, y sobre todo muchas ganas de conseguir el anhelado puesto.
Y pese a todos estos puntos a su favor ahora está dudando, le tiemblan las piernas, le flaquea el ánimo, los nervios le atenazan. ¿Qué sucede? Le han llamado de la empresa a la que se ha presentado y quieren conocerle en persona. El jefe de recursos humanos -y un encuentro decisivo para su futuro- le espera.
Sin embargo, todavía debe pasar por una prueba de fuego que, a piori, le parece la más difícil y que le hace tambalear toda la seguridad en usted mismo y la confianza en las posibilidades que le aportan su biografía y capacitación profesional y laboral
¡Ha llegado la hora de la entrevista de trabajo! Cuando la prepara, le vienen a la mente sus tiempos de estudiante, cuando se sabía la lección de cabo a rabo, pero a veces “patinaba” en algún examen porque le fallaban los nervios: se bloqueaba, se quedaba en blanco, sentía que había “metido la pata”. Ahora no puede permitir que le suceda lo mismo.
Uno de los requisitos fundamentales para “pasar la prueba” consiste en tratar de actuar con naturalidad, mostrándose como uno es de verdad. Las mentiras, además de notarse y obligar a mentir más para encubrirlas, no son una buena carta de presentación.
La otra clave radica en estar preparado de antemano para responder sin titubear las preguntas más espinosas que suelen plantear los entrevistadores laborales, sobre todo en el caso de que el aspirante al puesto sea una mujer:
¿Cómo le iba en su trabajo anterior?
Cualquiera que sea la respuesta, evite cometer cualquiera de estos dos fallos: mentir, porque el entrevistador puede tener medios para comprobar si está diciendo la verdad y obtener “la otra versión de los hechos”, y criticar a sus anteriores jefes o empresa: además de exhibir un estilo poco elegante, pueden llegar a pensar que usted es una persona potencialmente conflictiva en el plano laboral.
¿Cuál es su principal virtud?
Hable de sus “puntos fuertes” sin caer en la excesiva humildad, pero tampoco en la soberbia exagerada. Además de sus capacidades y virtudes específicas, dos méritos generales siempre bien valorados son las ganas de superación y la capacidad de adaptación: no deje de hacer alusión a estas cualidades.
¿Está casada, es soltera o se ha divorciado?
Responda con total naturalidad a este interrogante, tanto en un sentido como en el otro. En todo caso es importante que le haga comprender a su entrevistador que se trata de una opción personal que usted ha elegido o no tiene por qué afectar a su trabajo. Este estado civil no influye en el rendimiento laboral.
¿Tiene hijos o va a tenerlos?
Si tiene descendencia explique a su interlocutor que aspira a ese trabajo no solo para ejercer su profesión y desarrollarse profesionalmente, sino porque genera ingresos. Cada vez es mayor la cantidad de mujeres que combinan el trabajo y la crianza de sus hijos, y cualquier discriminación relacionada con la supuesta incompatibilidad de ambas tareas está desfasada.
¿Por qué está sin trabajo pese a contar con una buena trayectoria o capacitación?
Explique que ello probablemente se debe a que no ha encontrado el puesto acorde a su perfil, y que si le dan la oportunidad quizá descubra que ha encontrado el trabajo de su vida. Mostrar entusiasmo, ganas de empezar a trabajar y deseos de participar suele impresionar favorablemente a los entrevistadores.
Etiquetas: control mental, crisis, dossier
The Obama Deception (2009) *DVDRip Gratuito*
sábado, 2 de mayo de 2009
Obama es el engaño una impactante película que destruye por completo el mito de que Barack Obama está trabajando para los mejores intereses del pueblo norteamericano
Obama es el engaño una impactante película que destruye por completo el mito de que Barack Obama está trabajando para los mejores intereses del pueblo norteamericano. El fenómeno Obama es un engaño cuidadosamente elaborado por los capitanes de la Nueva Orden Mundial. Se le empuja como salvador en un intento de con el pueblo norteamericano a aceptar la esclavitud global. Hemos llegado a un momento crítico en el Nuevo Orden Mundial de los planes. No es acerca de Izquierda o Derecha: se trata de un mundial de Gobierno. El plan de los bancos internacionales para saquear el pueblo de los Estados Unidos y los convierten en esclavos de las plantaciones a escala mundial. Cubiertos en esta película: ¿quién trabaja para Obama, lo que él ha dicho, y su verdadera agenda. Si desea conocer los hechos y reducir la publicidad a través de todos, esta es la película perfecta para usted.
Género: Documental *Distribución Gratuita*
País de procedencia: EE.UU.
Director: Alex Jones.
Pagina oficial
Formato: DVDRip
E-Link
Torrent
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Nota:A diferencia de los links de arriba, ignoro si los links de abajo, son de un DvdRip o no.
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Etiquetas: capitalismo, crisis, medios, obama
Si las leyes son injustas, reivindiquemos un cambio.
Las rutinas suelen tener la mágica facultad de transformarnos en seres acostumbrados a nuestros propios actos y no podemos evitar caminar según la inercia que impone el testarudo hábito.
No obstante, también es cierto que, en muchas ocasiones, llega ese punto de inflexión que nos impulsa al cuestionamiento de nuestra propia conducta. ¿Por qué hago esto? Una respuesta que aludiera al “porque siempre se ha hecho así” no nos llevaría más que al auteoengaño. No podemos pensar que celebramos el primero de Mayo por tradición, porque una manifestación, porque una reivindicación, por definición, no se basa en la rutina. Que no se malinterpreten estas palabras, no se trata de recuperar un hipotético sentido perdido del primero de Mayo, se trata de afirmar que nunca se ha perdido ese sentido.
Puede que haya quien considere que, en época de crisis, esta celebración del Día del Trabajo gana fuerza. No nos engañemos, no estamos en crisis hoy, llevamos sufriendo las condiciones impuestas por un sistema económico injusto desde mucho antes. Y hoy, no por estar en crisis tenemos más que reivindicar que ayer. Quizás hoy, lo que ha ocurrido, es que se han evidenciado de forma descarada las contradicciones de un sistema económico insostenible. Todos aquellos optimistas que ven en esta coyuntura la posibilidad de cambio, que ven una oportunidad, han de estar alerta, también la oportunidad es para el empresario, que intentará ampararse en el papel de víctima de la crisis con el fin de ajustar gastos y beneficios, economizar y atar la soga del ahorro en costes alrededor del cuello de los trabajadores y trabajadoras.
Las reivindicaciones, pues, siguen teniendo la misma fuerza de siempre, aquélla que reside en la legitimidad de la justicia. Y la justicia no se ampara solamente en la legalidad. Si las leyes son injustas, reivindiquemos un cambio. Y si el Estado del bienestar, crea una situación laboral de precariedad, entonces, manifestémonos el primero de Mayo por aquello por lo que siempre hemos luchado: unas condiciones de trabajo dignas.
Y, ¿qué quiere decir un trabajo digno? La realidad impone su respuesta. Junto a la crisis financiera, se ha evidenciado la crisis alimentaria; la crisis de los recursos, la crisis del agua; la crisis de la Tierra, nuestra única patria sin fronteras, nuestra casa, que se pudre gracias a los beneficios empresariales. En definitiva, no sólo ha entrado en crisis la economía de Wall Street, esa que habla de acciones, fluctuaciones y cosas por el estilo, sino también la economía real, esa que habla de comida y agua. Por todo eso, un trabajo digno es aquel en el que el trabajador es dueño de sí mismo porque cuenta con las condiciones para ello, aquel que le permite cuestionarse y criticar el sistema del que es un eslabón; pero, además, es aquel que no obliga al trabajador a destruir su propio hogar: la Tierra.
Parece, pues, que el Día del Trabajo mantiene todo su significado, ese significado acumulado a base de historia y también de presente, ese significado compuesto, igualmente, de los proyectos para un futuro que no es utópico, ese significado que contiene todas las manos, todas las voces y toda la ilusión de los que fueron, somos y seremos trabajadoras y trabajadores.
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1º de Mayo: Masivas manifestaciones por toda Europa en contra de la crisis capitalista
Las ocho organizaciones sindicales más importantes del país han desfilado codo con codo contra la política de Sarkozy. Según las fuentes ha habido entre custrocientos mil y un millón doscientos mil manifestantes, frente a los tres millones que salieron a la calle el 19 de marzo.
En Francia, la unidad sindical ha sido la nota predominante
Las ocho organizaciones sindicales más importantes del país han desfilado codo con codo contra la política de Sarkozy. Según las fuentes ha habido entre custrocientos mil y un millón doscientos mil manifestantes, frente a los tres millones que salieron a la calle el 19 de marzo.
Aún así los sindicatos destacan que la movilización ha sido excepcional para un uno de mayo. El lider de la CFDT , François Chérèque ha declarado que “hace semanas que pensamos en dar continuidad a este movimiento y vamos a encontrar la solución”.
La intersindical se reune el lunes. Los comunistas apuestan por una huelga general de venticuatro horas.
“La crisis son ellos, la solución está en nosotros”, “no vamos a pagar por los banqueros”, “Sarko nos lo prometió y nos ha mentido”, se podía leer en las pancartas.
Ha habido cerca de trescientas manifestaciones en todo el país, que se han desarrollado sin incidentes destacados.
Los sindicatos alemanes temen que la crisis económica provoque disturbios sociales
Es el temor expresado por el presidente de la Confederación de Sindicatos Alemanes, Michael Sommer, en un mitín celebrado en Bremen con motivo del Primero de Mayo.
Unas 3.000 personas han secundado la convocatoria en esta ciudad del norte de Alemania.
“Siempre he dicho y continuaré diciendo que si no sacamos una lección de esta crisis habrá tensiones sociales que incluso pueden degenerar en disturbios. No me gustaría que pasara eso pero levanto mi voz como advertencia para que se haga todo lo posible para salir de la crisis”, declaraba.
Unas 400.000 personas han participado en los 40 actos convocados en todo el país.
Actos marcados por un denominador común; la crisis económica que este año en Alemania podría traducirse en una recesión del 6 por ciento.
Con la resaca de los altercados registrados anoche, Berlín ha vuelto a ser escenario de episodios violentos que han dejado más de 50 heridos.
Miles de manifestantes de izquierda han conseguido impedir las marchas convocadas por el ultraderechista Partido Democrático Alemán que, desde hace años, convoca concentraciones en esta jornada tradicional de lucha para la izquierda. En Dortmundo 200 militantes de extrema derecha atacaron la manifestación de la confederación sindical DGB: casi 150 detenidos.
Enfrentamientos e incidentes en Atenas y Salónica
La celebración del 1 de mayo apenas si se ha visto turbada por los incidentes y enfrentamientos contra la policía. Se manifestaba ayer contra la carestía de la vida y en defensa del empleo. El partido de oposición socialista denunció en un mensaje la crisis del "capitalismo casino". En la capital algunos centenares de jóvenes radicales lanzaron cócteles molotovo contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos. No se produjeron heridos.
En Salónica se registraron incidentes provocados por grupos de anarquistas que lanzaron objetos y huevos contra líderes sindicales. La jornada se caraterizó también cpor la celebración en el cementerio de Atenas del 33º aniversario de la misteriosa muerte en accidente de tráfico de Alessandro Panagoulis, símbolo de la oposición democrática al régimen de los coroneles.
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No todos somos responsables de la crisis y no todos tenemos que aprender de ella.
viernes, 1 de mayo de 2009
Voy ha hacer algo que sé que no está bien ; pero bueno, no somos perfectos y la urgencia lo exige. Es hablar de un libro que no he leído ni pienso leer. O mejor del premio que le han dado a este dichoso libro.
La cuestión es que la editorial Temas de hoy ha premiado con 60.000 euros a El hombre que cambió su casa por un tulipán.Qué podemos aprender de la crisis y cómo evitar que vuelva a suceder. Un título ingenioso y un tema interesante.
Siguiendo la reseña de la prensa y conociendo al autor, Fernando Trías de Bes, economista, escritor y articulista del país, no es difícil imaginar el mensaje del libro. La línea del autor es lo que podíamos llamar la defensa inteligente de la gestión capitalista superguay que está de moda en USA. Lo primero que nos plantea es que hemos de aceptar que todos somos responsables de la crisis, desde los ejecutivos de las entidades financieras hasta el ciudadano que se endeuda con una hipoteca, pasando por los responsables políticos y demás gestores. Bueno, no es nada nuevo, es la vieja argumentación liberal que diluye las responsabilidades del sistema económico, de los grupos de poder en responsabilidades individuales. Es la ideología del sistema en el sentido marxista de la palabra, que quiere decir ocultar la realidad para justificarla. Y la realidad es que el sistema capitalista, con la lógica que lo define que es la del beneficio, y la ideología fundamentalista del mercado son los auténticos responsables de la crisis. Y detrás de ellos todos los grupos que detentan el poder y que se han beneficiado del proceso. Y los que lo han tolerado, y los que han especulado. ¿ La responsabilidad de los trabajadores que se han endeudado excesivamente ? Poca, y en todo caso la de haber caído en el espejismo que han montado de forma calculada los otros, los que sí se han beneficiado, los bancos y las inmobiliarias básicamente. La ilusión de la propiedad, de tener algo propio aunque te endeudes toda la vida y sin garantías de poder pagarlo. Estos sí lo han pagado caro.
Dice Trías de Bes que tenemos un sistema económico perverso porque premia el trabajo bien hecho pero no castiga la tarea mal hecha. Un tópico moralizante para sustituir la falta de análisis y de propuestas políticas. Nada de regular el mercado, nada de transformar el modelo socio-económico : seguir premiando a los buenos ( que ya se hace bien) y castigar a los malos.
Efectivamente el sistema premia a los buenos como él que justifican el sistema. Nada nuevo bajo el sol pero vale la pena recordarlo.
Dice Trias de Bes que los economistas no saben historia y por esto no entienden lo que pasan. Es cierto pero la historia puede entenderse de manera muy diferente de cómo la entiende él, como una crisis que se repite desde los inicios del capitalismo y que cómo siempre se superará.
El mensaje es simple y tramposo : Todos somos responsables de la crisis y todos tenemos que aprender de ella: esta es la responsabilidad personal de cada uno de nosotros. Pues no, señor Trias de Bes la cuestión ni es personal, ni la responsabilidad es de todos, ni lo que tenemos que aprender lo es por vía individual, ni es un problema de entender que esto ha pasado y siempre pasará, ni se resuelve con una mejor distribución de premios y castigos. El problema es político y la solución es, básicamente política.
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