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Ondas de radiofrecuencia y la modificación del comportamiento humano

domingo, 10 de mayo de 2009

Afectan básicamente al cerebro, no dejan huella y por tanto no se puede acusar a quienes las usan de los daños que producen pero son numerosas las patentes y las investigaciones secretas que están aflorando a la luz revelando una lamentable realidad que muy poca gente conoce: las llamadas armas psicotrónicas son una realidad. De hecho más de 400 personas de medio mundo se han agrupado en una asociación que asegura aglutinar a víctimas de esos dispositivos, aparatos que pueden llevar incluso a la muerte a quienes son blanco de ellos y que algunos quieren utilizar discretamente para deshacerse de personas incómodas para los grupos de poder.


La existencia de armas psicotrónicas nos devuelve a lo más oscuro de las investigaciones acerca del cerebro y de los efectos de las radiaciones sobre seres humanos, a experimentos llevados a cabo con enfermos psiquiátricos, con reclusos e incluso con meditadores en prestigiosas instituciones estadounidenses como el Instituto Tecnológico de Massachussets o la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Stanford (California). En ambas se confirmaría –tras infinitas pruebas- el fundamento cuántico de que el ser humano es un organismo electromagnético cuyo funcionamiento se puede alterar mediante señales de ondas a frecuencias determinadas. Esto es fácil de entender para quien, por ejemplo, haya utilizado dispositivos como el Quantum-SCIO que si bien envían frecuencias armonizadoras tienen también un uso del “lado oscuro” desconocido para la mayoría. Y es que según Louise Doswald-Beck -abogada especialista en Derecho Internacional y miembro de la División Jurídica del Comité Internacional de la Cruz Roja- y Gerald Cauderay -asesor industrial y científico de la embajada suiza en Moscú (Rusia) y que en el citado comité se encarga de asuntos relacionados con el señalamiento y la identificación de las unidades y los medios de transporte médico protegidos- “pequeñas dosis de energía electromagnética pueden alterar el funcionamiento de las células” (así puede leerse en un informe sobre nuevas armas publicado por ellos en el Boletín de la Cruz Roja del 1 de noviembre de 1990). Conocido este dato no le extrañará a nadie saber que quienes anticiparon el peligro potencial del uso de armas de ondas fueran precisamente físicos; y más concretamente los físicos atómicos abanderados de la mecánica cuántica, por entonces de los pocos en disposición de comprender las inabarcables implicaciones que tiene saber que el ser humano es un ente electromagnético y sus emociones, pensamientos y pasiones pueden “traducirse” a frecuencias y potencias, es decir, cuantificarlas, “parametrizarlas”. De ahí que los servicios secretos de algunos gobiernos interesados en saber si ese conocimiento podía ser utilizado civil y militarmente pusieran a trabajar en ello a neurólogos, psiquiatras y psicólogos.
La doctora Elisabeth Rauscher -física nuclear que dirigía el Laboratorio de Investigación Tecnológico de San Leandro en California (Estados Unidos)- es una de las que por ejemplo llevó a cabo concienzudas investigaciones sobre las posibilidades de las ondas ELF (siglas en inglés de extremadamente baja frecuencia) y consiguió encontrar frecuencias específicas que permiten inducir a distancia en alguien tanto náuseas como un estado de euforia. Fueron tales sus hallazgos que llegó a afirmar: "Si se me dieran suficientes fondos, en tres meses sería capaz de modificar el comportamiento del 80% de los habitantes de esta ciudad sin que lo sepan. Podría hacer que fueran felices o -al menos que se creyeran felices- o hacerlos agresivos". Quizás al lector le parezca una afirmación enormemente pretenciosa pero ya en diciembre de 1965 el doctor David Krech -de la Universidad de Berkeley en California (Estados Unidos)- había afirmado en un artículo publicado en The New York Times que “los investigadores deben plantearse ya la posibilidad de que sus estudios les lleven a conseguir controlar las mentes de los seres humanos. Creo que no me paso de melodramático: las posibilidades futuras de tomar el control de una mente conllevan mucho más peligro que las capacidades que puedan llegar a tener los físicos nucleares”.
Que fue escuchado es obvio: pocos años después inconfesables investigaciones dieron lugar a lo que dio en llamarse armas no letales. Apenas veinte años después de ese artículo de Krech, en 1984, el capitán Paul Tyler -médico de la marina norteamericana responsable de la investigación sobre los efectos de las radiaciones en humanos- reconocía en el Centro Universitario para la Doctrina Aeroespacial sito en Alabama (EEUU) que "se podían alcanzar efectos biológicos precisos con la ayuda de ondas electromagnéticas”. Es más, Tyler dijo que habían identificado ya esas ondas pero que para poder usarlas de forma operativa tenían que solucionar el problema de cómo transmitirlas con la potencia suficiente (por supuesto ondas ELF).
Añadiremos que la División de Armas Avanzadas de Estados Unidos fue adscrita a una agencia ultrasecreta, DARPA, que por cierto tiene sus instalaciones en el estado de Virginia, muy cerca de la universidad en la que un estudiante coreano llamado Cho Seung-hui llevó a cabo en abril del 2007 una inexplicable matanza. Asimismo se sabe que también se investigó con las microondas en el Centro Militar de Investigación Walter Reed de Washington (Estados Unidos) dentro del llamado Proyecto Pandora. Pues bien, el director del DARPA durante el Proyecto Pandora fue Richard Cesaro -personaje que trabajó cuarenta años en ese campo para la Marina y la NSA, agencia especializada en telecomunicaciones y espionaje- y terminó haciendo público sus objetivos: “Para conseguir un salto tecnológico en el campo militar hay que ir más allá de las bombas y llegar a controlar las mentes de los enemigos”, afirmaría. Añadiendo: “La posibilidad de ejercer cierto grado de control sobre el comportamiento humano mediante microondas de baja intensidad es, a la luz de nuestras investigaciones, algo razonable”. Por lo que instó a continuar las investigaciones. Obviamente el hecho de que estemos hablando de proyectos ultrasecretos hace que las investigaciones puedan en realidad estar más avanzadas de lo confesado. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las evidencias que hoy se tienen del desarrollo logrado proceden casi exclusivamente del antiguo bloque comunista ya que cuando cayó ese régimen muchos archivos secretos salieron a la luz.

ATAQUES CON ONDAS
Ahora bien, no son sólo las posibilidades de las ELF (ondas de extremadamente baja frecuencia) las que se han investigado. También se han estudiado las EHF (siglas en inglés de las ondas de extremadamente alta frecuencia) porque tienen una característica importante: operan en línea recta y pueden dirigirse hacia objetivos muy concretos en lugar de hacerlo sobre zonas más amplias. El investigador Joe Vials publicaría en New Dawn Magazine un artículo en que explicaría que las microondas pueden dirigirse hacia un blanco concreto gracias a un sistema llamado Magnetrón merced al cual los electrones que se producen por calentamiento en un tubo catódico pueden ser dirigidos luego hacia un punto determinado combinando un campo eléctrico y uno magnético. Solo sabemos que se trata de un cilindro hueco cuyo exterior se rodea con emisoras de bario y de óxido de estroncio y que dispuesto concéntricamente en torno a él hay un amplio cilindro de corriente anódica que contiene un gran número de cavidades de resonancia sobre la superficie. El caso es que cuando se pone en macha el Magnetrón produce una corriente eléctrica radiante entre el ánodo y el cátodo mientras el campo magnético es estimulado por el cátodo. El dispositivo se sella en un espacio al vacío. Y auque su potencia está limitada por el tamaño del Magnetrón utilizado las investigaciones ponen de manifiesto que el más potente puede producir una corriente de microondas de más de ¡diez millones de vatios por pulsación! Y que el rayo de microondas que emite puede concentrarse de la misma forma que una lente fotográfica; puede hacerlo pues incluso sobre un punto infinitesimal.
Agregaremos que el primer ataque confirmado con armas psicotrónicas tuvo lugar en 1953 y lo perpetraron los soviéticos atacando con ondas electromagnéticas de baja frecuencia la embajada norteamericana en Moscú (Rusia). Poco antes el Gobierno ruso, en plena guerra fría, se había reunido con el norteamericano para intentar parar la carrera armamentística en lo que a las armas electromagnéticas se refiere pero su ofrecimiento fue rechazado así que éstos decidieron atacar la delegación estadounidense con ellas. ¿El resultado? Varios empleados enfermaron gravemente, muriendo algunos de ellos. Incluido el embajador, Walter Stoessel, cuyos ojos enrojecieron llamativamente y murió a causa de cáncer, concretamente de un linfoma. Como es obvio, las autoridades norteamericanas dijeron ignorar ese ataque durante años pero existe la fundada sospecha de que lo permitieron para investigar los efectos de esas radiaciones. La prueba está en que Henry Kissinger escribió un informe secreto en los años setenta en el que se ofreció una indemnización a los empleados que lo sufrieron.
Años más tarde, en 1976, el Comité del Senado de Derechos Constitucionales publicaría un escrito titulado Estudios de armas de microondas de los soviéticos incluido en el apartado Tecnologías para el control-vigilancia que a su vez citaba lo publicado en Federal Times el 13 de diciembre de ese mismo año. Pues bien, en la página 1.280 se puede leer que “la oficina de inteligencia del Ministerio de Defensa ha publicado un estudio sobre los avances de los soviéticos en el-ámbito de las armas de microondas. Las microondas se usan en el radar, en la televisión y en los hornos microondas. Pueden causar desorientación e infartos en seres humanos. Otro efecto biológico que puede lograrse es crear voces. Es posible transmitir sonidos y palabras para que se escuchen intracranealmente mediante la modulación de señales a una densidad media muy baja. Los avances logrados por los comunistas pueden llevarles a desarrollar un sistema que les permita incidir en el comportamiento del personal de la embajada”.
Tres años después de la publicación de este escrito, en el marco de una conferencia que se dictó en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), los soviéticos darían su visión sobre las microondas e, incluso, proporcionarían una lista de armas de destrucción basadas en ellas describiendo su funcionamiento: “Las armas electromagnéticas –reconocerían públicamente- operan en cierto rango de radiofrecuencias y pueden causar daños en los organismos humanos”. Más tarde se sabría -a través del editorial de Pravda del 27 enero de 1986, como recoge un documental de la BBC- que “los soviéticos habían desarrollado rayos, microondas, infrasonidos y armas genéticas que, en términos de su capacidad destructiva, podían no ser inferiores a las existentes en la actualidad”.
El tiempo confirmaría que todo lo dicho era verdad pues tras la caída del régimen soviético aparecieron hasta 44 publicaciones sobre este tipo de armas. En Estados Unidos los avances en este campo se justificaron hasta entonces por la necesidad de contrarrestar los descubrimientos soviéticos pero tras la caída de la URSS tales armas no dejaron de investigarse; sólo se modificó la justificación. Ahora eran necesarias para controlar a los “enemigos internos”. En otras palabras, decidieron usarse -aprovechando que no dejan huella y por tanto no se puede culpar a nadie de sus efectos- contra “las personas que pusieran en peligro la Seguridad Nacional”. Y parece que son muchas y en todo el mundo. Salvo que se esté utilizando de cobayas a miles de personas en todo el mundo simplemente para perfeccionarlas. Porque, insistimos, no dejan huella. Bueno, quizás el extraño aumento de personas “psicóticas” que cada vez en mayor número tienen que atender los psiquiatras sin que éstos sepan la realidad de las causas de tales “patologías”.
Sólo que muchas de las víctimas sí lo saben. Parte, de hecho, ha llegado a conocerse y hoy se agrupa en la Federación Mundial de Víctimas de Armas de Control Mental. Alfredo Nieto, informático español, es uno de ellos. “En general somos personas que por una u otra razón molestamos en el grupo social en el que estamos. Me consta que hay una red global secreta basada en nanomáquinas que espía el comportamiento de mucha gente y puede influir en sus emociones. Con seguimientos que implican a veces la participación de helicópteros”.
Los miembros de esta organización están de hecho convencidos de que tales armas explican la aparición inexplicable desde hace años de enfermedades fulminantes en muchas personas sanas –inducen sobre todo cáncer al poder alterar gravemente las células-, incluidos conocidos disidentes.
Louis Slesin, director de la revista Microwave (Microonda), sabe que todo ello es posible: “Dado que el cuerpo humano es básicamente un organismo electromagnético -explica- los aparatos que causen interrupción en sus impulsos eléctricos pueden afectar su conducta y su salud. Pero esos programas son tan secretos que los militares no hablan de nada concerniente a ello”.
El catedrático de Filología francés Rudy Andria está convencido por ejemplo de haber sido víctima de esas armas tras tener problemas físicos cuyas causas los médicos no fueron capaces de detectar. “Al principio no sabía por qué sufría dolor de cabeza, vértigos, diarrea, sensación de calor intenso dentro del cuerpo, alternancia de sensaciones de calor y frío, privación de sueño, dolores musculares, calambres en las piernas... pero luego descubrí que hay personas con los mismos síntomas que yo. Somos víctimas de lo que podríamos llamar crímenes electromagnéticos. El problema es que ningún médico quiere informarse. Todos optar por considerarlo un mero problema psiquiátrico”.
Bueno, pues según la mencionada federación de víctimas serían ya entre 100.000 y medio millón de personas en el mundo las que habrían sufrido o sufren agresiones con armas psicotrónicas. Solo que, ¿cómo va eso a ser posible? Según ellos porque tales armas están dirigidas desde satélites cuando no instaladas en ellos. Una afirmación que apoyaría el hecho de que hoy día hay centenares de satélites en funcionamiento que mueven billones de dólares en contratos con compañías privadas. Siendo la principal entidad que los gestiona la National Reconnaissance Office (NRO), una institución que fue secreta hasta 1992 y en la que desembocarían todos los programas negros de investigación; es decir, aquellos que escapan al control judicial y parlamentario de los estados. Y es que como dijo hace tiempo un científico ruso “quien controla el espacio electromagnético controla el mundo”. De ahí la carrera espacial.

TECNOLOGÍAS DIRECCIONABLES

Suponemos que el lector se preguntará a estas alturas cómo es posible que las armas psicotrónicas dañen a unas personas y no a las que están al lado. Y la respuesta, como ya adelantamos, es que las modernas armas de este tipo son direccionables, siendo hoy su grado de precisión extraordinario. Algo que lleva a la persona atacada a una agobiante sensación de aislamiento pues las personas de su entorno no le creen cuando cuenta lo que le está pasando.
Es más, se sabe que los investigadores al servicio de estos programas ultrasecretos han avanzado mucho en el ámbito del sonido, que no deja de ser otra onda pero potencialmente inaudible cuando se emite en una frecuencia inferior a la que capta el ser humano. De hecho en la declaración leída en la ONU en 1979 a la que aludimos antes los soviéticos hacían especial hincapié en los sonidos no detectables por el ser humano afirmando que “la variación de sonidos infrasónicos puede ocasionar daños en el sistema nervioso y el cerebro”.
Claro que en este terreno los norteamericanos no se quedaron atrás y de hecho desarrollaron un sonido por encima del grado de frecuencia audible por nuestro oído. Por si lo duda: “El sonido hipersónico se usa -cuenta el US Lab Test en un artículo titulado Sonido hipersónico para uso no letal- para incapacitar a los enemigos. Y es direccionable. Causa desorientación, dolor y náuseas”. Para obtenerlo el Ejército norteamericano trabajó con la patente de un inventor alemán llamado Hans Raida que combinaba alta potencia y baja frecuencia con un potente haz de sonido. Tecnología por cierto –según se afirma en círculos diplomáticos- que actualmente estaría utilizando Israel contra las guerrillas urbanas de Hamás y Hezbolá. Cabe añadir que son muchos los investigadores que han comprobado ya que cuando las neuronas reciben unas dosis de electricidad determinadas sus propiedades eléctricas cambian en la misma forma en la que actúa la memoria. “Uno de los experimentos –cuenta el investigador George Seffens en Defense News al hablar de las nuevas tácticas de guerra urbana- incluye el uso de sonidos que mutan a altos decibelios mientras se amplían los sonidos en las más típicos rangos de la voz o de la transmisión de radio”.

VOCES EN EL CEREBRO

Otro paso más lo supone la posibilidad de crear “voces” en el cerebro. En este sentido Thomas Jensen -del Rush Presbyterian St. Luke’s Medical Center (Missouri, Estados Unidos)- comprobaría que “milésimas de segundo antes de pronunciar una palabra el cerebro emite unas ondas determinadas para esa palabra. Y esas ondas son exactamente las mismas de una persona a otra”. Este dato hizo que Richad Clark -de la Universidad Flinders de Australia del Sur- propusiera el uso de redes neuronales de ordenadores para “reconocer los patrones de aprendizaje de conceptos en los campos eléctricos de la mente. “La CIA –afirma Gary Selden en su artículo Máquinas que leen mentes- ha estudiado sin duda los campos eléctricos u ondas que la mente emite después de haber aprendido algo. Con monitores remotos sería el sueño del espionaje”. Edward Hoffman -subdirector del Instituto Psiquiátrico de Yale (Connecticut, Estados Unidos)- sostiene por su parte que se pueden destruir las voces que “oyen” los esquizofrénicos mediante simples pulsos magnéticos. Y un grupo de neurocientíficos del Caltech (Instituto Tecnológico de California, Estados Unidos) afirma que las intenciones pueden ser leídas directamente midiendo la actividad eléctrica en el córtex parietal. Para comprobarlo en una de sus investigaciones insertaron cables en esa zona de la cabeza a un grupo de monos y grabaron la actividad eléctrica neuronal que aparecía poco antes de que éstos tocaran el cursor para recibir la recompensa. Seguidamente cambiaron las recompensas y las grabaron de nuevo. De esa manera pudieron anticipar qué recompensa iban a elegir: bastaba ver la actividad neuronal que se producía previamente a su acción.
Giorgio Ganis y Stephen Kosslyn -de la Universidad de Harvard en Massachusetts (EEUU)- han constatado además que las mentiras bien organizadas requieren la activación de distintas partes del cerebro y altas dosis de concentración. De hecho comprobaron las diferencias cerebrales que hay entre una mentira espontánea y una elaborada.
Agregaremos que el investigador francés Denis Le Bihan -director de la Unidad de Imaginería Neuroanatómica Funcional de la Comisaría de la Energía Atómica de Francia- afirmaría en la revista Nature del 22 de enero de 1998: “Casi podemos leer los pensamientos”.
¿Meros descubrimientos sin aplicaciones prácticas? Pues si lo piensa sepa que la patente norteamericana 3.951.134 de 1976 –está a nombre de un tal Malech (Robert G., de Nueva York)- describe “un aparato y método para monitorear y alterar el comportamiento de las ondas cerebrales de un sujeto desde una posición alejada mediante señales electromagnéticas de diferentes frecuencias de manera que unas intercedan con las otras para conformar una onda de forma que modula las ondas cerebrales del sujeto en cuestión. Esa interferencia en la onda cerebral será retransmitida por el cerebro del sujeto al receptor que la modulará y ampliará a su antojo”.
Y es que lo que hasta ahora se achacaba a “conspiranoicos” está pasando a formar parte de los medios de comunicación que suelen normalmente dar fe sólo de las versiones oficiales. Un ejemplo cercano: el pasado 10 de febrero el diario español Público contaba que un grupo de científicos australianos había conseguido “leer los pensamientos de unos voluntarios”. Concretamente habían constatado que la decisión de tomar un tipo de bebida u otro se podía saber midiendo simplemente la actividad cerebral en la corteza prefrontal del cerebro mediante una luz infrarroja. Claro que, como antes se explicó, los propios científicos han reconocido que hoy es habitual usar monos –muy parecidos a los humanos- para estudiar en ellos los efectos biológicos de las microondas, incluso las altamente concentradas.
Y si esta práctica de por sí puede sobrepasar los límites éticos todavía lo hace más si tenemos en cuenta que esos experimentos han sido realizados también con humanos. Se tiene constancia por ejemplo de que investigaciones similares se han llevado a cabo en Estados Unidos en el Hospital de Kansas City en Missouri, en la Universidad de Rochester de Nueva York, en los centros Brooks Airforce Space de San Antonio (Texas), en el Johns Hopkins de Baltimore (Maryland), en el Instituto Tecnológico de Massachussets, en la Universidad de Pennsylvania y en otros laboratorios. Incluso en España. De hecho una de las mayores autoridades en la materia es un español, el neurofisiólogo José Manuel Rodríguez Delgado, cuyo envidiable currículo incluye una etapa de docencia de más de veinte años en la Universidad de Yale (Connecticut, EEUU) y que es autor de un conocido experimento en el que un toro de lidia con unos electrodos en la cabeza escapa repentinamente del capote rojo al que se dirigía… pero que también ha experimentado con humanos. En una ocasión, por ejemplo, irradió a cuatro personas con microondas y según explicaría eso les provocó muy diferentes emociones, sensaciones y visiones. Llegando por ello a hacer afirmaciones como que “estas armas son más dañinas que una bomba nuclear”, que “con conocimiento del cerebro podemos transformar, manipular, dirigir o robotizar seres humanos” y que “el principal problema en el futuro será que se robotice a seres humanos sin que se den cuenta de ello”. Y lo dice con conocimiento de causa ya que entre muchos otros inventos el doctor Rodríguez Delgado es responsable del desarrollo de un emisor cerebral que sirve para dirigir a distancia seres humanos como robots. “En el futuro –afirma- podríamos llegar a gobernar de manera inteligente y razonable la fuente de todas las actividades humanas". Otro de sus experimentos consistió en investigar “los ciclos de sueño de los astronautas” según publicó el New York Post el 22 de marzo de 1967.
Terminamos diciendo que un equipo de científicos del Instituto de Descubrimientos del Cerebro y el Comportamiento de la Facultad de Medicina de Georgia (Estados Unidos) dirigido por el doctor Joe Z. Tsien afirmó el pasado 2008 que habían conseguido “borrar” la memoria de un grupo de ratones.

RADIACIONES A CUENTA DEL GOBIERNO

Y no olvidemos al doctor Ewen Cameron, presidente de la Asociación de Psiquiatras Americanos y Canadienses durante largos años y director del Allen Memorial Psychiatric Institute en Montreal (fundado en 1943 con fondos de la Fundación Rockefeller para desarrollar el proyecto de control mental Monarca, una rama más -al igual que el Proyecto Pandora- del famoso MK Ultra ) cuyas investigaciones financió la CIA a través de la Fundación Cornell para el estudio de la ecología humana. Porque su equipo consiguió la anulación sistemática de la mente de un ser humano o de su memoria empleando para ello sobredosis de LSD, barbitúricos que le hacían permanecer 56 días seguidos dormido o terapias de electroshock superiores 75 veces a la dosis recomendada. Cameron comprobó que un adecuado condicionamiento psíquico –concretamente la repetición de un mensaje veinticuatro horas al día- conseguía programar una mente previamente vaciada. Unas investigaciones que bien pudieron ser el origen de las torturas de Guantánamo (Cuba) y Abu Ghraib (Iraq) en las que se utilizó la privación sensorial y la repetición ad náuseam de canciones (por ejemplo de Bruce Springsteen que se quejó por razones éticas alegando violación de sus derechos de autor). Claro que las barbaridades cometidas por psiquiatras en nombre de la ciencia podrían llenar una enciclopedia.
Otro ejemplo significativo es el del psicólogo, neurocientífico y profesor universitario en la Laurentian University de Ontario (Canadá) Michael Persinger quien investigó los efectos de las radiaciones electromagnéticas sobre el cerebro para un programa de armas del Pentágono. Persinger perfeccionó los métodos para realizar experimentos de inducción de experiencias subjetivas como -por mencionar algunas- hacer creer a alguien que fue abducido por extraterrestres o que tuvo encuentros con ángeles o con el mismo Dios. Para ello empleaba un casco de motocicleta modificado con realidad virtual que enviaba señales electromagnéticas a la parte delantera del cerebro. Su conclusión fue que “la experiencia humana de Dios puede ser generada mediante procesos que no tienen nada que ver con que Dios exista o no”. Persinger publicó el estudio en 1995 con el título Sobre la posibilidad de acceder directamente a cada cerebro humano mediante inducción electromagnética de algoritmos fundamentales y en él se podía leer, por ejemplo, que “un proceso ligado a la temperatura del cerebro puede permitir afectar a todos los cerebros humanos normales por medio de una frecuencia subarmónica cuya variación a 10 hertzios sería de sólo 0.1 hertzios”; que “las variaciones del ruido dentro de la matriz pueden servir para distinguir entre distintos cerebros. Variaciones al azar del ruido pueden diferenciar entre las mentes de diferentes individuos. En otras palabras, cada individuo puede ser identificado en función de los característicos outputs de su cerebro” o que “la identificación de estas secuencias puede permitir llegar directamente a las más complejas funciones cognitivas asociadas a la personalidad, la conciencia humana y la agregación de representaciones de experiencias”. Es decir, que Persinger está hablando de la capacidad para modificar la conciencia de un individuo, su personalidad o su memoria (agregando recuerdos falsos)… mediante ondas electromagnéticas. La posibilidad de “crear terroristas” a base de torturas y ondas se desprende asimismo de las palabras de este afamado científico que ha aparecido en algunos documentales recientes del televisivo Canal Historia y que sostiene que los procesos mentales pueden ser engañados enviando esta des-información directamente al cerebro. El principio sobre el que se basa para hacer tal afirmación es que la duplicación sintética de la red neuroeléctrica del cerebro generada por los sensores a un estímulo real que excita ese proceso puede producir la experiencia de ese estímulo sin la presencia del mismo. Es decir, un engaño a la mente. Lo que propone el doctor Persinger es que, virtualmente, cualquier estado mental puede ser generado artificialmente desde una fuente exterior. Y lo más aterrador es que los medios para conseguirlo existen ya y son operativos a nivel global. “Los niveles paralelos de potencia para estas amplitudes –explica Persinger- son similares a los que utilizan las señales de radio y los sistemas de telecomunicaciones. En las pasadas dos décadas el potencial para realizar esto se ha desarrollado tanto que lo improbable ya puede ser factible”.
En suma, todas estas evidencias llevan al convencimiento de que hoy se puedan crear asesinos dirigidos por control remoto mediante voces en su cerebro emitidas por su “controlador”. Timothy McVeigh, autor de la matanza de Oklahoma (Estados Unidos) en 1995, decía que el Ejército le había implantado un chip en sus nalgas. El asesino de Robert Kennedy, Sirhan Sirhan, aseguraría no recordar nada de lo que ocurrió el día del asesinato. Y el de John Lennon, Mark Chapman, afirmó que “oía voces”. También en los años 80 y 90 del siglo pasado se hizo famoso Theodore John Kaczynski, un profesor de Matemáticas norteamericano que mató a tres personas e hirió a otras veintitrés enviándoles bombas y que pasó a la historia con el apodo de Unabomber. Lo que poca gente sabía es que a finales de los años 50 ese hombre había sido estudiado por el doctor Henry A. Murray, un psicólogo de la ya mencionada Universidad de Harvard (Massachussets) al servicio de las OSS (Office of Strategic Services), organización que dio lugar a la CIA. Hoy se sabe que Kaczynski participó durante tres años -sin su consentimiento- en un experimento universitario que implicaba tormentos, humillaciones y bombardeo con ondas lo que dejó huellas profundas en su psique. El dato aparece en el libro de Jonathan Moreno Guerras de la mente: investigación sobre la mente y defensa nacional, de innegable valor puesto que el autor conoció directamente al propio Murray por ser amigo de sus padres, también psicólogos.
Walter Bowart, autor del libro Operación Control Mental, afirma por su parte que en 1989 un grupo de mujeres inglesas que se manifestaba contra las armas nucleares sirvió de cobaya al Ministerio de Defensa del Reino Unido para probar algunas clases de rayos de microondas EHF. Sin conocer bien el origen del dolor que empezaron a notar, estas activistas se resguardaron en sus tiendas de campaña. Según las declaraciones de Bowart al fallecido investigador antes mencionado Joe Vials los experimentos con personas siempre que no fueran norteamericanas los apoyó la propia Casa Blanca. En cuanto a los síntomas específicos que presentaron esas mujeres pasaron por ciclos mensuales irregulares, abortos, problemas ginecológicos, quemaduras de la retina, problemas auditivos y hasta tumores de crecimiento rápido. Bowart asegura que cuando sugirió a las manifestantes que cubrieran sus tiendas con hojas de aluminio los efectos cesaron inmediatamente. Según él las microondas rebotan en el papel de aluminio.

ARMAS NO LETALES

Finalizaré diciendo que todas las armas descritas en este texto se conocen bajo el paraguas desinformativo de armas no letales, denominación con la que aparecen en los documentos secretos de la CIA desde los años 60 aunque, curiosamente, su desarrollo ha estado controlado por compañías privadas. De hecho la que fuera Fiscal General de Estados Unidos, Janet Reno, confirmó que “las agencias acordaron desarrollar en común armas que sean válidas tanto para el campo militar como para la seguridad interna”. Así, por ejemplo, la compañía aeronáutica Lockheed Martin afirma sin reparos en la web de su división de Ciencia e Ingeniería -www.seabase.com o http://www.lockheedmartin.com/ - lo siguiente: “Proveemos al Gobierno de tecnologías como láseres, sensores espectros trópicos, microondas de gran potencia, campos electromagnéticos y armas no letales” (el subrayado es nuestro).
También Vector Microondas Investigaciones está contratada por el Gobierno norteamericano para desarrollar estas tecnologías. Como muestra baste mencionar el premio de investigación otorgado por la CIA que en 1996 recayó en el científico John Craven por dos proyectos: uno llamado Microondas para computadores y otro con el título Láser para comunicación. Aunque como ha quedado claro a lo largo de estas páginas esta carrera armamentística ha sido secreta 25 países han desarrollado ya este tipo de armas, según afirmaría el ex Secretario de Defensa norteamericano Wiliam Cohen.
Y si el lector aún precisa una definición de lo que son esas armas no letales quizás pueda servirle la que la doctora Barbara Hatch Rosenberg recogió ya en 1994 en el Boletín de Físicos Atómicos en el que se puede leer que “las armas no letales utilizan energía electromagnética en frecuencias de láser, microondas, radiación de radiofrecuencias o luz visible pulsada a la frecuencia en la que emite el cerebro”. Agregando que “sus resultados son: ceguera temporal, desórdenes en el pensamiento, dolor severo, náusea, diarrea y disfunciones en los órganos internos”.
Para terminar añadiremos que en la actualidad no existe ningún aparato accesible al público específico para detectar un ataque psicotrónico. Lo más parecido es un Detector de fugas de microondas ideado por un investigador australiano llamado Dick Smith. En su origen ese dispositivo estaba destinado únicamente a rodear la junta de caucho de los hornos microondas para detectar las posibles fugas de radiaciones. Se trata de un detector direccional capaz de recoger una emisión de onda tan leve como un miliwatio por centímetro cuadrado, lo que le convierte en una defensa interesante si se tiene en cuenta que investigaciones médicas realizadas en Estados Unidos también han demostrado que una exposición prolongada a fugas de baja intensidad puede causar problemas serios en los ojos (como cataratas). Estas investigaciones se refirieron a un grupo de mujeres que se habían expuesto a fugas de microondas de esa intensidad en el lugar de trabajo durante muchos meses. Y en cada caso el nivel de perjuicio fue proporcional a la distancia del horno microondas en el que estaba la fuga.
Finalizamos recordando que muchos gobiernos -y las entidades bancarias- quieren ahora que todos los seres humanos llevemos implantados en nuestros cuerpos chips -que funcionan mediante radiofrecuencias- para mejorar la seguridad de las transacciones e implantar en ellos nuestros datos médicos. Sólo que esos chips llevarían un GPS incorporado para saber dónde estamos en cada momento y quizás pudiesen recibir emisiones que desde la distancia nos podrían llevar a enfermar o a la muerte. Bueno, pues ya han empezado a usarlos discotecas de alto standing para que una maquina reconozca a sus clientes habituales y éstos no tengan que esperar en la cola. Y cientos de hijos de millonarios –sobre todo en México y Brasil- ya se los han puesto por si los secuestran.. Quizás más seguros pues… pero sin duda también más controlados. Como le gusta al poder...

Rafael Palacios

Relato de un afectado por armas de control mental

Los miembros de la Federación Mundial de Víctimas de Armas de Control Mental recogen en su web – http://www.fedame.org/ - algunos de los casos más significativos de las experiencias que han vivido. Hemos seleccionado uno de ellos como muestra:
  • “Yo, Fernando Arakaki Miranda, nacido en Brasil y nacionalizado boliviano por tener ascendencia japonesa, viví en Japón entre 1992 y 1998, lapso de tiempo en el que fui manipulado por la tecnología cibernética más avanzada sin mi consentimiento y en contra de mi voluntad a través de implantes de microchips cerebrales. Estos implantes tienen la capacidad de recoger, guardar y transmitir pensamientos, sensaciones, sentimientos e, incluso, pueden ver a través de mis ojos utilizando para ello la tecnología cyborg más avanzada llamada Soul Catcher 2025. Se trata de una telepatía artificial con la que pueden hablarme directamente al cerebro y controlarme hasta en mis sueños. Esto significa que he sido usado como conejillo de indias y ahora están tratando de destruir mi cerebro usando armas de radiación electromagnética –lo que supone, de hecho, una tortura cerebral- y formando grupos de personas para hostigarme día y noche en un intento de acallar este crimen para que quede impune. Estos criminales trabajan sólo para destruir a los seres humanos. Sus actos inhumanos no tienen excusas: son sin Dios ni ley. También usan la mentira engañando a la gente con calumnias en mi contra tratando de aislarme. Es su forma de crear un paranoico esquizofrénico y para este fin hemos contado veintiséis delitos de los que estoy siendo víctima. Entre ellos, amenazas, asociación delictiva, chantaje, injurias, tentativa de homicidio, daños a la salud, daños psicológicos, discriminación, allanamiento, robo, etc. Estos son algunos de los delitos que están usando para encubrir este avasallamiento en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Estoy siendo estudiado por universidades de este país como un conejo de indias por la novedad de este implante de tecnología avanzada que mucha gente desconoce en países del tercer mundo. Considero que se están violando mis derechos humanos en toda su magnitud”.


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¿Ha asumido ya Obama?

jueves, 7 de mayo de 2009

Bueno, por lo menos algunas cosas se han aclarado. Cuando George W. Bush dijo: “EE.UU. no tortura,” todos supieron que era vil propaganda. Y cuando Barack Obama, un mes después de asumir la presidencia, dijo “EE.UU. no tortura,” también tenía toda la credibilidad de un tratado del Siglo XIX entre el gobierno de EE.UU. y los indios americanos.


Cuando Obama y sus seguidores dicen, como lo hacen frecuentemente, que ha “prohibido la tortura,” es una declaración que no tienen derecho a hacer. Las órdenes ejecutivas respecto a la tortura dejan agujeros, como el de que sean aplicables sólo “en cualquier conflicto armado.” ¿Y qué nos dicen sobre un entorno de “contraterrorismo”? Y el nuevo gobierno no ha prohibido categóricamente la subcontratación de la tortura, como ser las ‘entregas’, cuyo único propósito es secuestrar gente y enviarla a un país para que sea torturada. Además, ¿qué sabemos de todas las prisiones secretas de la CIA, del gulag que se extiende desde Polonia a la isla Diego Garcia?

¿Cuántas de ellas siguen abiertas y abusan y torturan a prisioneros, manteniéndolos en aislamiento total y en detención indefinida? El aislamiento es de por sí tortura; no saber cuándo, si algún día, serás liberado es tortura. ¿Y las prisiones no secretas? ¿Ha Guantánamo terminado todas sus formas de tortura? Hay motivos para dudarlo. ¿Y qué sabemos de lo que pasa ahora mismo en Abu Ghraib y Bagram?

Y cuando Obama dice: “Creo que nadie está por encima de la ley,” y cuando actúa precisamente del modo contrario, a pesar de la abrumadora evidencia de tortura criminal – como en el recientemente filtrado informe del Comité Internacional de la Cruz Roja y los “memorandos de la tortura” del Departamento de Justicia de Bush – es suficiente para romper el corazón a cualesquiera de sus partidarios que posean un mínimo de intelecto y conciencia.

Habría que señalar que un Sondeo Gallup del 24 y 25 de abril mostró que un 66% de los demócratas están a favor de una “investigación de técnicas duras de interrogatorio contra sospechosos de terrorismo.” Si la palabra “tortura” hubiera sido utilizada en la pregunta, indudablemente la cifra habría sido mayor.

Después de la invasión estadounidense de Iraq en marzo de 2003, el presidente Bush apareció en la televisión para advertir al pueblo de Iraq: “Los crímenes de guerra serán enjuiciados. Los criminales de guerra serán castigados. Y no servirá como defensa que se diga, sólo estaban siguiendo órdenes.”

“Objetivamente, el público estadounidense es mucho más responsable por los crímenes cometidos en su nombre que lo fue el pueblo de Alemania por los horrores del Tercer Reich. Tenemos mucho más conocimiento, y mucha más libertad y oportunidad para detener la conducta criminal de nuestro gobierno,” observó James Brooks en Online Journal en 2007.

El 10 de febrero, el Departamento de Justicia de Obama utilizó la tan denigrada táctica de “secretos de Estado” de Bush en una acción para hacer que se descartara un litigio – interpuesto por cinco detenidos contra una subsidiaria de la compañía de aviación Boeing por organizar vuelos de entregas que llevaron a su tortura. “Fue como si la toma de posesión del pasado mes nunca hubiera ocurrido,” señaló el New York Times.

Y cuando Obama dice, como lo hace repetidamente: “Tenemos que mirar hacia adelante contrariamente a mirar hacia atrás,” por qué no hay alguien en los medios que le pregunte qué piensa de cuando el Tribunal de Nuremberg miró hacia atrás en 1946? ¿O del Comité Church del Senado que hizo lo mismo en 1975 y produjo numerosas revelaciones sobre la criminalidad de la CIA, el FBI, y otras agencias gubernamentales que espantaron al pueblo estadounidense y del mundo y les abrieron los ojos?

Ahora se nos dice que Obama y sus asesores habían estado discutiendo encarnizadamente el problema de qué hacer con los criminales de guerra de Bush, y que Obama iba en una dirección y luego en otra y después de vuelta, tanto en privado como en sus posiciones públicas. Se podría decir que fue “torturado.”

Pero las sociedades civilizadas no discuten la tortura. ¿Por qué no hizo lo obvio el presidente? ¿Lo más simple? ¿Lo correcto? O por lo menos por qué no hizo aquello en lo que cree realmente.

El problema, temo cada vez más, es que en realidad el hombre no cree fuertemente en nada, ciertamente no en áreas controvertidas. Aprendió hace mucho tiempo a adoptar posiciones que eviten controversia, a expresar opiniones sin preferir clara y firmemente una de las partes, a hablar con elocuencia sin decir nada en realidad, a dejar las cabezas de sus auditores llenas de clichés emocionantes, perogrulladas, y eslóganes. Y funcionó. ¡Oh, cómo funcionó! ¿Qué podría pasar ahora, como presidente de EE.UU., que pueda inducirlo a cambiar su estilo?

El presidente y el director de la CIA insisten en que no se debería castigar a nadie en la CIA que se haya basado en la justificación legal escrita de los métodos de “interrogatorio realzado”. Pero la primera aprobación semejante tuvo la fecha del 1 de agosto de 2002, mientras muchos jóvenes fueron arrestados en Afganistán y Pakistán durante los nueve meses anteriores y sometidos a “interrogatorios realzados.” Muchos ya fueron enviados a Guantánamo en enero de 2002. Y muchos otros fueron secuestrados y enviados a Egipto, Jordania, Marruecos y otras prisiones secretas para ser torturados desde fines de 2001. De modo que, por lo menos durante algunos meses, los torturadores actuaron sin ninguna aprobación formal de sus métodos. Pero a pesar de ello no serán castigados.

Adoro esa expresión: “interrogatorio realzado.” ¿Cómo se les olvidó a nuestros gloriosos dirigentes llamar a las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki “artefactos explosivos realzados”?

Lord Gran Maestro de los Calabozos, Richard Cheney, está molesto por la reciente publicación de memorandos sobre la tortura. Dice todo el tiempo que el gobierno de Obama oculta documentos que muestran un cuadro más positivo de la efectividad de las técnicas de interrogatorio, que afirma produjeron información muy valiosa, impidieron ciertos actos de terrorismo, y salvaron vidas estadounidenses. ¡Um!, ¿por qué me siento tan escéptico? Oh, ya sé, porque si eso fuera lo que sucedió en realidad y hay documentos que mostraron genuina y claramente esos resultados, el acosado gobierno de Bush los habría filtrado hace años con gran fanfarria, y la CIA no habría destruido numerosos videos de las sesiones de tortura.

Pero en todo caso, eso todavía no justificaría la tortura. La humanidad ha aspirado durante siglos a dominar sus peores conductas; y la liberación del agobio de la tortura ha estado muy arriba en esa lista. Ahora hay más de una ley de EE.UU. que prohíbe la tortura, incluida una ley de 1994 que convierte en un crimen que ciudadanos de EE.UU. cometan torturas en el extranjero. Fue recientemente invocada para condenar al hijo del ex dictador liberiano Charles Taylor. También existe la Convención de Ginebra Relativa al Tratamiento de Prisioneros de Guerra, ratificada en 1949, que señala en su artículo 17:

  • No se podrá infligir a los prisioneros de guerra tortura física o moral ni presión alguna para obtener datos de la índole que fueren. Los prisioneros que se nieguen a responder no podrán ser amenazados ni insultados ni expuestos a molestias o desventajas de ningún género.


Por eso EE.UU. no ha llamado “prisioneros de guerra” a los prisioneros de su Guerra contra el Terror. Pero en 1984, Naciones Unidas tomó otro paso histórico con la redacción de la “Convención sobre la Tortura y otras formas Crueles, Inhumanas o Degradantes de Trato o Castigo (CCT),” (entró en vigor en 1987, ratificada por EE.UU. en 1994.) El artículo 2 de la convención declara:

  • En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura.


Un lenguaje tan maravillosamente claro, inequívoco y de principios, para fijar un solo estándar para un mundo que hace cada vez más difícil que uno se sienta orgulloso de la humanidad. No podemos echar marcha atrás. Si hoy en día se considera aceptable torturar a la persona que supuestamente tiene la información sobre la “bomba de tiempo” necesaria para salvar vidas, mañana será aceptable torturarla para conocer las identidades de sus supuestos co-conspiradores. ¿Aceptaríamos que se reinicie la esclavitud sólo por poco tiempo para servir alguna “emergencia nacional” o algún otro “propósito elevado”?

Si se abre la ventana de la tortura, aunque sea un poco, el aire gélido de la edad oscura llenará todo el cuarto.

“Personalmente, preferiría morir a que se torture a alguien para salvar mi vida.” – Craig Murray, ex embajador británico en Uzbekistán, quien perdió su puesto después de haber condenado públicamente al régimen uzbeco por su uso sistemático de la tortura.

Ante todos los informes sobre la tortura durante el reciente gobierno de Bush, hay quienes podrían sentirse inclinados a pensar que antes de Bush EE.UU. tuvo muy poca conexión con esa horrible práctica. Sin embargo, en el período de los años cincuenta hasta los ochenta, aunque la CIA usualmente no apretaba el botón, daba la luz, o vaciaba el agua, la Agencia…

  • Alentaba a sus clientes en el Tercer Mundo para que utilizaran tortura;


  • Suministraba al país anfitrión los nombres de los que terminaban como víctimas de la tortura, en sitios tan terribles como Guantánamo, Abu Ghraib y Bagram;


  • Suministraba equipos de tortura;


  • Realizaba clases de tortura:


  • Distribuía manuales de tortura – manuales prácticos;


  • Estaba presente cuando tenía lugar la tortura, para observar y evaluar cómo les iba a sus estudiantes.


Podría sentir lástima por Barack Obama — porque su gobierno está tan plagado y obstaculizado por una gran recesión que no es obra suya – si tuviera una visión que ha sido frustrada por ella. Pero no la tiene – no de alguna reestructuración sistémica de la economía, de la producción de una sociedad más equitativa y honesta; ni de un mundo en paz, comenzando por la terminación de las guerras perennes de EE.UU.; ninguna visión de las cosas fantásticas que podrían ser hechas con los billones de dólares que se hubieran ahorrado al terminar una guerra sin fin; ni una visión de un mundo totalmente libre de tortura; ni de un EE.UU. con seguro nacional de salud; ni de un entorno libre de subversión capitalista; ni de una campaña para controlar la población del mundo … sólo busca lo que ofenda a los menos. Es una especie de tipo para el que “vale todo lo que dé resultados”.

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William Blum es autor de: “Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II,”

“Rogue State: a guide to the World's Only Super Power.” Y “West-Bloc Dissident: a Cold War Political Memoir.”

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La CiberGuerra: Nueva herramienta de dominación capitalista

jueves, 30 de abril de 2009

El Wall Street Journal reveló el 24 de abril que el actual director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), teniente general Keith Alexander “dirigirá el nuevo Cibercomando del Pentágono.”


El informe del viernes viene después de un artículo del 22 de abril publicado por el Journal anunciando la propuesta reorganización. La iniciativa de ciberseguridad del gobierno de Obama, “rediseñará los esfuerzos militares para proteger sus redes contra ataques por hackers, especialmente aquellos de países como China y Rusia.”

Cuando era candidato presidencial, Obama había prometido elevar la ciberseguridad como un tema de seguridad nacional, “equiparando su significado con las armas nucleares y biológicas,” informó el Journal.

El nuevo comando del Pentágono, según The Washington Post, “afectará al Comando Estratégico de EE.UU., cuya misión incluye asegurar la ‘libertad de acción’ de EE.UU. en el espacio y en el ciberespacio, y a la Agencia Nacional de Seguridad, que comparte las responsabilidades de ciberseguridad del Pentágono con la Agencia de Sistemas de Información de Defensa.”

No está claro cómo el lanzamiento del Cibercomando afectará las redes informáticas civiles. Sin embargo, el que se haya situado la nueva agencia en Ft. Meade, bajo los ojos vigilantes de los fisgones de la Agencia Nacional de Seguridad, debiera hacer sonar las campanas de alarma.

A cargo de la coordinación de los programas de ciberseguridad militar, incluida la defensa de redes informáticas así como una misión de máximo secreto para lanzar ciberataques contra todos y cualesquiera “adversarios,” el nuevo comando ha estado envuelto en controversia desde que la Fuerza Aérea de EE.UU. declaró que sería el organismo principal de supervisión del Cibercomando con la publicación de su “Visión Estratégica” el año pasado.

Desde esa revelación de autobombo, sin embargo, la Fuerza Aérea ha sido agitada por múltiples escándalos. En 2007, un bombardero Stratofortaleza B52 voló unos 2.400 kilómetros desde la Base Aérea Minot en Dakota del Norte a la Base de la Fuerza Aérea en Luisiana, con seis misiles crucero, armados con ojivas nucleares fijados, a sus alas. Durante casi seis horas, la Fuerza Aérea no pudo dar cuenta de las armas faltantes. Aunque el escándalo mereció apenas un bostezo en los medios corporativos, el físico Pavel Podvig escribió:

  • El problema principal es que se haya permitido que las ojivas nucleares salieran de Minot y que hayan sido los aviadores sorprendidos en Barksdale los que las descubrieron, no un sistema de contabilidad que supuestamente debe rastrear todos los movimientos de las ojivas (tal vez incluso en tiempo real). Simplemente no sabemos cuánto habríamos tardado para descubrir las ojivas si hubieran realmente abandonado la custodia de la fuerza aérea y sido desviadas hacia las proverbiales “manos equivocadas.” Por cierto, podría argumentarse que la probabilidad de ese tipo de diversión es muy pequeña, pero todo el que sepa algo sobre cómo EE.UU. maneja sus armas nucleares ha dicho que la probabilidad de lo que sucedió en Minot también era esencialmente cero. ("U.S. loose nukes," Bulletin of the Atomic Scientists, 12 de septiembre de 2007)


Como resultado del asunto y de numerosos escándalos de adquisiciones, el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Michael Mosley y el Secretario de la Fuerza Aérea, Michael Wynee, fueron despedidos por incompetencia por el Secretario de Defensa Robert Gates. Numerosos analistas de la defensa creen que fue una razón importante por la cual la Fuerza Aérea fue suplantada como la principal ciberagencia.

Aunque es posible apoyar razonablemente esfuerzos del gobierno por proteger infraestructura crítica como ser redes eléctricas, plantas químicas, centrales de energía nuclear o el sistema de control de tráfico aéreo de la nación contra ataques potencialmente devastadores que pondrían en peligro la salud y la seguridad de millones de estadounidenses, esos objetivos pueden ser logrados escribiendo mejores programas. Pero desde su incepción, el cibercomando ha sido teorizado como un punto nodal para lanzar ataques inhabilitadores contra la infraestructura civil y militar de los enemigos del imperialismo.

Como informé en julio pasado, el Cibercomando de la Fuerza Aérea (AFCYBER por sus siglas en inglés) está centrado en la secreta Base Barksdale de la Fuerza Aérea. En esos días, AFCYBER tenía una estructura de comando unificada y un presupuesto de 2.000 millones de dólares para su primer año de operaciones.

Air Force Times informó el año pasado que AFCYBER “ha establecido 17 nuevos Códigos de Especialidad de la Fuerza Aérea para soldados rasos y oficiales – creando importantes cambios en la orientación profesional de más de 32.000 miembros de la Fuerza Aérea. “Todavía no se sabe al escribir estas líneas si la estructura de comando que ya existe será transferida a la NSA. Tampoco se sabe si la capacidad ofensiva de AFCYBER – real o imaginaria – será transferida a NSA. Pero habiendo gastado ya miles de millones de dólares en una serie de iniciativas de máximo secreto, incluidas las que están ocultas dentro del Acceso Especial del Pentágono (SAP) o en programas ocultos, es una apuesta segura que así será.

El analista de la defensa William M. Arkin señala en Code Names, que esos programas caen bajo la rúbrica de Operaciones Técnicas Especiales (STO). Arkin las define como:

  • SAP confidenciales y otros programas, armas y operaciones asociados con la CIA y “otras agencias gubernamentales.” Existen canales de comunicación y aprobación totalmente separados para compartimentar esas versiones militares de operaciones clandestinas y encubiertas que involucran operaciones especiales, actividad paramilitar, acción encubierta, y ciberguerra. Una “célula” de STO existe en el Estado Mayor Conjunto y en la mayoría de los comandos operacionales militares para segregar la actividad de STO de la actividad operacional normal, incluso de actividad altamente confidencial. ((Code Names: Deciphering U.S. Military Plans, Programs, and Operations in the 9/11 World, Hanover, NH: Steerforth Press, 2005, p. 20)


Programas específicos de ciberguerra identificados por Arkin incluyen los siguientes: Adversario, un sistema de objetivo de guerra de la información de la Fuerza Aérea; Arena, un programa de simulación “basado en objeto” para crear “estudios por país de características de infraestructura electrónica, análisis de objetivo, planes de guerra operacional de la información” así como casi tres docenas de otros programas y/o ejercicios de ciberguerra.

Muchas de las iniciativas de ciberguerra del Pentágono fluyen directamente de investigación realizada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (DARPA). Por ejemplo, la Oficina de Técnicas de Procesamiento de Información (IPTO) de la agencia tiene instrucciones para “crear mejoras revolucionarias en la capacidad de procesamiento y en la ciencia de la explotación avanzada de la información, tecnologías, y sistemas en todo el espectro de las necesidades de la seguridad nacional.”

Como se puede ver en la breve reseña anterior, la vasta mayoría de los programas del Pentágono conciernen la capacidad ofensiva del Cibercomando por la cual el ataque de denegación de servicio y otros ataques contra “adversarios” en la ‘patria’ son una evidente posibilidad. The Journal informa:

  • El Departamento de Seguridad Interior está a cargo de asegurar las redes no-militares del gobierno, y expertos en la ciberseguridad dijeron que el gobierno de Obama tendrá que definir mejor la extensión de ese apoyo militar a la Seguridad Interior. “Es una línea fina” entre el suministro de experiencia técnica para apoyar que agencias federales mejoren su propia seguridad, y programas más ocultos, más invasivos, dijo Amit Yoran, un antiguo alto funcionario de ciberseguridad en el Departamento de Seguridad Interior. (Siobhan Gorman, "Gates to Nominate NSA Chief to Head New Cyber Command," The Wall Street Journal, 24 de abril de 2009)


Se espera que el gobierno de Obama anuncie el lanzamiento de la nueva agencia en la próxima semana, después lo que califica de “estudio exhaustivo” aparte de recomendaciones para la política de ciberseguridad.

Geoff Morrell, portavoz del Pentágono, declaró al Journal que Gates “planifica realizar cambios en nuestra estructura de comando para reflejar mejor la creciente amenaza planteada por la ciberguerra,” pero “no tenemos nada que anunciar por el momento.” Morrell dijo que la propuesta de propuesta para 2010 del Departamento de Defensa “incluye el empleo de cientos de expertos en seguridad adicionales.”

Aparte de llenar los bolsillos de tramposos emprendedores en el tenebroso mundo poblado por corporaciones de la inteligencia, en el que máximas aprobaciones secretas son intercambiadas como si se tratara de entradas muy preciadas para el béisbol, el potencial para abusos por la NSA en vista del papel clave de esa agencia en la vigilancia interior ilegal, provoca la perspectiva de que la agencia se arraigue aún más en nuestras vidas.

Mientras Alexander trató de disipar temores de que la NSA se propone dirigir los programas de ciberseguridad de la nación, se apresuró a agregar que las “tremendas capacidades técnicas” de la agencia serán utilizadas para “ayudar” al Departamento de Seguridad Interior en la protección de las redes civiles del gobierno. Pero ante la instrucción al AFCYBER para operaciones ofensivas, ¿qué significa esto para las libertades cívicas?

Como informó The New York Times el 17 de abril, si la NSA dirige la carga por el control “de los programas de ciberseguridad en rápido crecimiento del gobierno,” los críticos dentro del aparato de seguridad nacional temen que la acción de Gates “podría dar a la agencia de espionaje demasiado control de las redes informática del gobierno. The Times asegura:

  • Rod Beckstrom, quien renunció en marzo como director del Centro Nacional de Ciberseguridad en el Departamento de Seguridad Interior, dijo en una entrevista que teme que el impulso de la NSA para tener un mayor papel en la protección de los sistemas informáticos del gobierno podría darle el poder para recolectar y analizar todo correo electrónico, mensaje de texto y búsqueda en Google realizada por cada empleado en cada agencia federal. (James Risen y Eric Lichtblau, "Control of Cybersecurity Becomes Divisive Issue," The New York Times, 17 de abril de 2009)


A duras penas se trata de un aspecto que debiera preocupar solamente a conocedores del gobierno o a los que se involucran en luchas internas burocráticas como si se tratara de una partida de caza. Como agencia del Pentágono, la NSA se ha posicionado para conquistar un control casi total sobre la infraestructura electrónica del país, ejerciendo así una influencia intolerable – y un efecto escalofriante – en la vida política de la nación.

Como hemos visto en nuestra historia reciente, la NSA y sus socios en la CIA, FBI, et. al., han apuntado a disidentes políticos: organizadores contra la guerra, activistas socialistas, anarquistas y ecologistas han caído en diferente intensidad en la red de fondo electrónica de la NSA, el caso más reciente durante la Convención Nacional Republicana (RNC) del año pasado.

Como informé en noviembre pasado, durante el cónclave de la RNC en St. Paul, Minnesota, funcionarios locales, estatales y federales, así como corporaciones privadas de seguridad y telecomunicaciones, conspiraron para apuntar a activistas, periodistas y ciudadanos preocupados durante el así llamado Evento Nacional Especial de Seguridad.

El sitio de revelaciones en Internet, Wikileaks, publicó un documento filtrado de planificación que bosquejaba la estrecha coordinación de múltiples agencias, incluyendo al FBI, la NASA, el Comando Norte de EE.UU. y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA). Teléfonos celulares y otras comunicaciones electrónicas fueron monitoreados en tiempo real y la NGA suministró análisis detallados derivados de satélites espía militares.

Una “Visión Estratégica” al servicio de la represión

Aunque la Fuerza Aérea ha perdido frente a la NSA en el control del Cibercomando, el documento de planificación de AFCYBER suministra un vistazo valioso de la formidable infraestructura formada contra el pueblo estadounidense.

Desde el punto de vista de los teóricos de la Fuerza Aérea, el entorno estratégico que enfrenta el imperialismo es descrito como “imprevisible y extremadamente peligroso,” caracterizado “por la confluencia de globalización, disparidades económicas, y competencia por recursos escasos.”

Y ya que las “disparidades económicas” aumentan, particularmente durante un período de una profunda catástrofe económica capitalista, la clase gobernante y su Estado requieren medidas nuevas y más efectivas para asegurar conformidad. Esto lo subraya el objetivo del Cibercomando de “lograr dominación situacional en el momento y el lugar que elijamos.” Según la Fuerza Aérea:

  • La vigilancia global requiere la capacidad de detectar y señalizar a través del espectro electromagnético. El alcance global requiere la capacidad de conectarse y transmitir, utilizando una amplia gama de redes de comunicaciones para mover casi instantáneamente datos por el globo. El poder global es la capacidad de poner en peligro o atacar cualquier objetivo con energía electromagnética y en última instancia asestar efectos cinéticos y no-cinéticos en todos los terrenos. Esas capacidades del ciberespacio nos permitirán asegurar nuestra infraestructura, realizar operaciones militares cuandoquiera sean necesarias, y degradar o eliminar las capacidades militares de nuestros adversarios. (Air Force Cyber Command, "Strategic Vision," sin fecha)


Como escribió el año pasado el analista de defensa de Wired Noah Shachtman:

  • La Fuerza Aérea quiere una serie de instrumentos de hacker, para obtener “acceso” a – y “pleno control de” – cualquier tipo de computador que exista. Y una vez que los guerreros de la información estén colocados, la Fuerza Aérea quiere que lleven la cuenta de la infraestructura de la información de sus “adversarios” sin ser detectados en ningún sentido…


  • Tradicionalmente, los militares se han mostrado extremadamente renuentes a hablar mucho de operaciones ofensivas en línea. En su lugar, siempre se han concentrado en la protección contra ataques electrónicos. Pero más o menos en el último año, el tono ha cambiado – y se ha hecho más belicoso. “El terreno cibernético, como terreno de combate… como el aire, favorece la ofensiva,” dijo Lani Kass, asistente especial del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea quien había dirigido anteriormente la Fuerza de Tareas para el Ciberespacio del servicio. ("Air Force Aims for 'Full Control' of 'Any and All' Computers," Wired, 13 de mayo de 2008)


Mientras el corte y el color del uniforme pueden haber cambiado bajo el gobierno de Obama, la colocación del Cibercomando bajo el ala de la NSA ciertamente convertirá la “ciberseguridad” en un eufemismo para mantener a la chusma bajo control. Por cierto, las operaciones de ciberseguridad están totalmente teorizadas como un medio para lograr el “dominio de espectro total” a través de “Contra-operaciones ofensivas en el ciberespacio:”


  • El ciberespacio favorece las operaciones ofensivas. Esas operaciones denegarán, degradarán, desestabilizarán, destruirán o engañarán a un adversario. Las operaciones ofensivas en el ciberespacio asegurarán una libertad de acción amiga en el ciberespacio mientras niegan la misma libertad a nuestros adversarios. Realzaremos nuestras capacidades para conducir ataques con sistemas electrónicos, interdicción y ataque contra sistemas electromagnéticos, ataque contra redes, y operaciones de ataque contra infraestructuras. Los objetivos incluyen a las redes terrestres, aéreas y espaciales del adversario, ataques electrónicos y ataques contra sistemas de redes, y al propio adversario. A medida que un adversario depende más del ciberespacio, las operaciones ofensivas en el ciberespacio tienen el potencial de producir mayores efectos. ("Strategic Vision," op. cit.) [Énfasis agregado]


Y cuando esos “mayores efectos” van dirigidos contra ciudadanos estadounidenses teorizados como “adversarios” por militaristas estadounidenses y tramposos corporativos adinerados, los problemas planteados por un estado panóptico de vigilancia aumentan astronómicamente para una democracia en funcionamiento.

Las protecciones, que ya son ligeras, supuestamente permitidas por la vergonzosa Ley de Enmiendas FISA ya han sido rotas por la NSA. Como informó The New York Times el 16 de abril, la intercepción por la NSA de mensajes privados de correo electrónico y de llamados telefónicos de estadounidenses ha escalado “en los últimos meses en una escala que fue más allá de los amplios límites legales establecidos por el Congreso el año pasado.”

Como informó Wired el 17 de abril, la NSA no es la única agencia que conduce ciberoperaciones contra ciudadanos estadounidenses. Una de las Secciones de Operaciones de Terrorismo Internacional del FBI solicitó ayuda de la Unidad Criptográfica y de Análisis Electrónico del Buró, CEAU, según documentos obtenidos por la revista según la Ley de Libertad de la Información. El “escuadrón de bichos raros” del FBI estuvo en condiciones de realizar un “ataque remoto por computador” contra el objetivo y “pudo ayudar con un hackeo inalámbrico para obtener un árbol de archivos, pero no el contenido del disco rígido.”

Esto vino después de un informe del 16 de abril publicado por Wired de que “un sofisticado programa espía producido por el FBI había jugado un papel crucial entre bastidores en investigaciones federales de complots de extorsión, amenazas terroristas y ataques de hacker en casos que databan de hasta siete años, como lo muestran documentos desclasificados.”

Pero como lo documenté el año pasado en un caso que tenía que ver con activistas que estuvieron en la mira durante protestas contra la RNC, mientras la “vigilancia preventiva” era el último grito en Washington, la misma serie de instrumentos de hackeo y programas espías utilizados para apuntar a criminales y terroristas fue utilizada con la misma facilidad contra activistas políticas, en particular socialistas, anarquistas y críticos del medioambiente que cuestionan el paradigma del libre mercado capitalista.

A pesar de esas revelaciones, el gobierno de Obama está abocado a entregar el control de la infraestructura electrónica de la nación a una agencia fuera de control, inundada de timadores corporativos y militaristas, cuya objetivo no es la seguridad del pueblo estadounidense sino más bien la preservación de un sistema económica y moralmente en bancarrota de beneficio privado, alimentado por guerras de agresión y conquista.

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Tom Burghardt es investigador y activista basado en el área de la Bahía de San Francisco. Aparte de publicar en Covert Action Quarterly, y Global Research, un grupo independiente de investigación y medios de escritores, expertos, periodistas y activistas basado en Montreal, sus artículos aparecen en Dissident Voice, The Intelligence Daily, Pacific Free Press y en Wikileaks. Es editor de “Police State America: U.S. Military "Civil Disturbance" Planning,” distribuido por AK Press.

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Influenza Porcina. ¿Cúanto de natural tiene ésta enfermedad?

lunes, 27 de abril de 2009

Tenemos a un agente federal que está informado y que ha llevado la documentación a muchas agencias, incluida la de la policía del Estado de Nueva York, al FBI en muchos, muchos estados, al centro de control de enfermedades… La información hace referencia a lo testimoniado por un camionero y lo que este camionero reportaba es que trabaja para el Departamento de Seguridad Nacional; es un español que conduce un camión de forma independiente y lleva todas las tardes cargas a la esquina de Broadway y Clinton en Albany, New York, a la sede del Departamento de Seguridad Nacional.


Transcripción al Español del video.

MARY: Llamo porque estoy muy preocupada. Tenemos pruebas reales de que un camión podría estar transportando realmente el virus de la gripe aviar.

Tenemos a un agente federal que está informado y que ha llevado la documentación a muchas agencias, incluida la de la policía del Estado de Nueva York, al FBI en muchos, muchos estados, al centro de control de enfermedades… La información hace referencia a lo testimoniado por un camionero y lo que este camionero reportaba es que trabaja para el Departamento de Seguridad Nacional; es un español que conduce un camión de forma independiente y lleva todas las tardes cargas a la esquina de Broadway y Clinton en Albany, New York, a la sede del Departamento de Seguridad Nacional.

Este camionero reportó que ve camiones de Raymond and Flanigan, and J.B. Hunt delante de él, transportando carga y que él ha llevado muchos cargamentos de un silo que se encuentra sobre las Glenn Falls; su camión realmente entró en la parte subterránea del silo. Cuando el camión salió a la superficie le dieron una inyección en el brazo y se le dijo que era para proteger a su familia. Transportaba cargas refrigeradas con hielo al Pentágono, Baltimore, Marlyn, Tucson Arizona.

Le dijo al investigador federal que a él le pagaban este trabajo por medio del Bank of America con un número. Llegaba a la ventanilla, presentaba su número, se le llevaba a una sala en la parte de atrás del banco y se le pagaba en cash. Mostró al agente federal un total de facturas por valor de 100.000 dólares; él recibe 5000 dólares por cada cargamento y ha estado realizando un total de 3 descargas diarias durante bastante tiempo.

P: Puede que esté transportando vacunas refrigeradas, ¿cree que esta es una posibilidad?

MARY: Cualquier cosa que requiera hielo para su transporte debe de ser o un antígeno, o un anticuerpo, esto es todo lo que sabemos. Pero sabemos que le dieron las inyecciones de lo que transportaba y se le dijo que era para proteger a su familia, eso es obviamente algo que debe ser refrigerado.
Llevó una carga durante una semana completa a Tucson, Arizona ida y vuelta. Le están pagando una buena cantidad de dinero negro, por medio del Bank of America sólo por cargar de noche; le llamaron y le pidieron ir a las reuniones en la sede de La Seguridad Nacional a las 3 de la mañana, le preguntaron qué le parecía eso y le mandaron de vuelta a casa.

Conoce a otros camioneros; él sabe de uno con una unidad de camas de 53 pies que le ordenaron llevar a Fénix, Arizona y le pagaron 18000 dólares por un cargamento en dos veces.

Aquello pesaba 80 toneladas y se rompieron sus frenos. El departamento de seguridad nacional se hizo cargo de todo, también ha estado en dos silos, en muchas ciudades con su carga, esta continuamente trabajando para el Departamento de Seguridad Nacional.

Nos notificaron que le habían trasladado a Tucson Arizona, a una base 50 millas por debajo de Tucson.

P:¿Cómo ha conseguido esta información?

Ah. No puedo decir nada más. Quiero decir…ya con lo que estoy diciendo estoy asumiendo un peligro, pero es un testimonio de una realidad que mucha gente ya conoce, y no está haciendo nada al respecto.
¡Dios, estoy hecha polvo!

Algunos de los altos mandos en la policía del Estado de Nueva York dijeron que “esto es más grande que los dos juntos, no puedo tocar este tema ni con un mastil de 10 pies”.

P: Oh, dios mío…

MARY:
Sí, nos dijeron que había patrulleros retirados del Estado de Nueva York que están siendo pagados dos y tres veces su salario, que van detrás de los coches, que están realmente en las camiones y escoltan estos camiones de carga de Raymond y Flanagan y estos coches van una milla por detrás de ellos, así que si alguna vez vas al Estado de Nueva York y ves estos camiones de Raymond y Flanagan, que están viajando hacia el oeste a través de Siracusa, que es el frente de la CIA, verás lo que hacen; tienen estos coches escoltando a los caminones por delante y por detrás, como lo entiendo yo, son patrulleros retirados del Estado que están escoltando estos cargamentos.

P: Ok, quédate ahí, ella nos estás dando un montón de datos para avalar esto, Mary, ¿qué crees que significa todo esto?

MARY: El realmente dio testimonio de nombres de las personas que están dirigiendo este asunto. Está general retirado americano de una guerra en África con tres estrellas, ese está en Albany, allí es donde hacen el reclutamiento. Hay otro nombre “Bata” que es musulmán, hay muchos otros que llevan uniforme. Ah, están además todos los camioneros, él nombra a cinco de ellos, todos están siendo pagados por el Bank of America con sus números independientes.

MARY: El camionero tenía un uniforme que lleva camisa azul clarita con botones azules en la parte inferior, manga corta, una conexión con Asia con la insignia roja y naranja en la camisa; tenía la obligación de llevar pantalones negros y calcetines blancos o no podría entrar en las instalaciones. No le estaba permitido parar el camión una vez que habían comenzado, si tenía que orinar, tenía que hacer pis en el orinal dentro de los camiones.

Al final del trayecto les daban una bolsa blanca por el servicio de Seguridad Nacional para poner sus pertenencias, no podían mascar chicle, en las … de los camiones eran escoltados, cuando entran en el Pentágono, hay personal con revólveres del 45 en su pecho y vestidos de paisano.

Y también, en los papelitos que recibe dice: 30, Karner Road, Albany New York to 11, Wards Lane, Menands, New York y él aseguró que nunca había estado en aquella localización, sin embargo, todo el mundo que recibe estas notas para recibir el pago, tiene las mismas direcciones.

P: Diga la dirección de nuevo …

MARY: Y él también ha sido conducido por la policía de Menand a la ciudad que limita cuando abandona las instalaciones con una tarjeta a y dan la vuelta a la ciudad y regresan, a medida que él hace el trayecto con su carga.

P: Ok, mi pregunta es, ¿por qué comenzó esta persona a hablar sobre todo ello? ¿No se supone que esta persona da la información a una persona que obviamente no debería estar hablando sobre ello?

MARY: Sí. La impresión que yo obtuve del agente con el que hablé , porque muchas agencias conocen ya esta información, es que el camionero habló con alguien que conoce personalmente y él no pensaba que estuviera haciendo nada malo, él simplemente pensaba que estaba haciendo una buena obra. Yo creo que él piensa que hace un buen servicio al gobierno, cuando estaba dando el testimonio, fue un testimonio inocente, y ellos no le mencionaron los trenes del FEMA, la gripe aviar, ni nada de eso, porque ellos no querían hacerle pensar que él pudiera estar haciendo algo malo, porque esta gente le había seguido hora a hora, durante todo el día.

Este hombre asegura que el gobierno les dijo que si él era bueno con ellos, ellos serían buenos con él y que le pondrían en un lugar llamado Sandy Point en Maryland, en el agua, para que la gente del gobierno estuviera a salvo, cuando esto hubiera terminado.

Desde entonces le han trasladado ahora a Tucson, Arizona con su familia a un .. y todo lo que tiene que pagar es la comida, porque este investigador ha hablado con él ya 3 veces.

P: Lo que quisiera es que usted llamara a The Power Hour a …tel. si tiene información adicional sobre esto, o cualquier cosa relacionada, llámeme y no se aleje mucho porque todo esto suena bastante descorazonador …

No es sólo eso, le dijeron que él tendrá notas simples de cobro Le dirán a dónde debe ir y él irá del punto ´a´ al punto ´b´ y alguien de repente le interrumpirá el viaje y le desviarán hacia la carretera.

El fue a Glenns Fall, en New York y terminó en una calle sin salida por el centro de la ciudad por un camino de grava hasta un silo bajo tierra, donde el camión salió del silo después de que el esperara con los otros camioneros durante 3 horas mientras ellos cargaban en secreto. La gente que apareció con el camión cuando éste salía del subterráneo, tenía trajes, máscaras, guantes, todo puesto.

Y él también ha transportado a la base de la Fuerza Aérea en la 109th Air Guard,90 cajas de un fluido blanco transparente, ah, él vio esa carga, rara vez él puede ver sus cargas pero aparentemente el cargó eso en … repito en ….

Ha llevado muchos cargamentos con este tipo de cosas, equipamiento de suministro médico y específicamente, refrigerado a Tucsan, al Pentágono, a Baltimore…

Y él, y pienso que esto no es nada bueno, dice que hay, a lo largo de la autopista de Nueva York, millas y millas de vehículos de transporte que se han ido sumando allí, debe de haber ahora 30 millas de ellos ahora mismo, esperando para antes de las navidades.

Fin del vídeo de radio.

Al final del vídeo, a continuación, podéis ver los famosos trenes del FEMA que tanto han sido objeto de especulación. ¿Para qué son estos trenes con el escudo del Gobierno?

Gracias a Rocknrolla por el aporte.





Nota de Umbral de noticias: Ustedes pensaran "bueno, pero esto no es novedad. Está pasando en estos momentos", y es un pensamiento correcto... excepto que ésta información es de April 13, 2009. Lo que significa que, Mary puede viajar en el tiempo, o la Influenza Porcina ha sido distribuida en camiones.

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Rechazar de entrada nuestros argumentos, sin tomarse el tiempo necesario para examinarlos, no es un acto racional

El profesor David Ray Griffin es una distinguida personalidad en el movimiento por la verdad sobre el 11 de septiembre en los EEUU y viene de realizar una gira en Europa dando varias conferencias que ha contado con numeroso público y que reproducimos aquí a continuación. El profesor Griffin hace un balance de cómo ha evolucionado la visión en su país acerca del 11/S: numerosas asociaciones profesionales se han creado y han realizado estudios, análisis e investigaciones científicas que demuestran la gran mentira de la versión oficial del presidente Bush de estos atentados.


El profesor David Ray Griffin es una distinguida personalidad en el movimiento por la verdad sobre el 11 de septiembre en los EEUU y viene de realizar una gira en Europa dando varias conferencias que ha contado con numeroso público y que reproducimos aquí a continuación. El profesor Griffin hace un balance de cómo ha evolucionado la visión en su país acerca del 11/S: numerosas asociaciones profesionales se han creado y han realizado estudios, análisis e investigaciones científicas que demuestran la gran mentira de la versión oficial del presidente Bush de estos atentados. El FBI por su lado ha indicado no contar con ningún elemento permitiendo de acusar a Osama Bin Laden como responsable. También se ha demostrado que las pretendidas llamadas telefónicas de los pasajeros hechas desde los aviones secuestrados nunca existieron. La versión gubernamental no tiene ya ninguna consistencia.

He titulado mi conferencia «Un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre». Al sugerir que es hora ya de ver aquellos hechos con nuevos ojos, estoy pensando sobre todo en los que decidieron, desde hace mucho tiempo, que los atentados del 11 de septiembre se desarrollaron de la manera en que los describe la administración Bush-Cheney, y como se afirmó en los informes oficiales; estoy pensando en los que creen que el Movimiento por la Verdad sobre el 11 de septiembre, que pone en duda aquella versión de los hechos, se compone de adeptos de la teoría de la conspiración, desprovistos de toda capacidad de juicio objetivo. Esas personas, en su mayoría periodistas, que se han forjado su opinión desde hace tiempo, son impermeables a cualquier argumento que presente nuestro Movimiento. Se conforman con levantar los ojos al cielo y continuar su camino.

Pero nuestro Movimiento, al igual que los elementos con los que contamos, ha evolucionado considerablemente en estos tres últimos años. Rechazar de entrada nuestros argumentos, sin tomarse el tiempo necesario para examinarlos, no es un acto racional. Hoy más que nunca resulta inconcebible el levantar los ojos al cielo sin demostrar la naturaleza irracional de aquellos a los que se trata de desacreditar llamándolos «adeptos de la teoría de la conspiración».

Mi conferencia se dirige también, aunque indirectamente, a mis amigos, miembros del Movimiento por la Verdad. Algunos de ellos estiman, efectivamente, que como Bush y Cheney ya no están en funciones y como la administración Obama ha revocado algunas de las políticas basadas en los hechos del 11 de septiembre, ya no es tan importante que se sepa la verdad. Otros, al ver que la administración Obama sigue partiendo del principio que fue al-Qaeda quien atacó los Estados Unidos el 11 de septiembre, han llegado a la conclusión que no hay esperanza alguna de que se sepa la verdad y que lo mejor que podemos hacer es rendirnos.
Quiero decirles a todos ellos que la búsqueda de la verdad es ahora más importante que nunca, ya que muchas políticas, empezando por la guerra en Afganistán, no han sido modificadas. Además, la actual coyuntura, en la que los cambios políticos vienen a agregarse a la evolución de nuestro Movimiento, nos ofrece actualmente, por vez primera, una posibilidad razonable de obtener una verdadera investigación.

Entraré ahora en el tema de mi conferencia. ¿Por qué los adeptos de la teoría oficial de la conspiración tendrían que aceptar echar una nueva mirada al 11 de septiembre. Y estoy utilizando con toda intención el término «adeptos de la teoría oficial de la conspiración». Muy a menudo, la gente que cree en la teoría oficial sobre el 11 de septiembre llama desdeñosamente a los miembros del Movimiento por la Verdad «adeptos de la teoría de la conspiración», lo cual no es racional. Se habla de conspiración cuando varias personas conspiran en secreto para cometer un acto ilegal, como un asalto contra un banco o cualquier tipo de estafa.

Creer en una teoría de la conspiración, cuando se trata de un hecho, significa simplemente creer que ese hecho es resultado de una conspiración. Según la interpretación del 11 de septiembre que hizo el tándem Bush-Cheney, y que se convirtió en versión oficial, los atentados fueron resultado de una conspiración entre Osama Ben Laden y 19 miembros de al-Qaeda. Esa versión oficial es, por consiguiente, una teoría de conspiración.

Eso quiere decir que cada cual defiende su propia teoría de la conspiración sobre el 11 de septiembre. El debate sobre el 11 de septiembre no es, por consiguiente, un debate entre adeptos y antiadeptos de la teoría de la conspiración. Se trata simplemente de un debate entre quienes aceptan la teoría de la conspiración de la administración Bush-Cheney y los que se inclinan por una teoría alternativa, según la cual el 11 de septiembre fue producto de una conspiración en el seno de esa administración.

Los defensores de la teoría oficial de la conspiración no pueden por tanto, de manera racional, rechazar la teoría alternativa simplemente porque se trate de una teoría de la conspiración. La única interrogante racional que hay que plantearse es la siguiente: ¿Cuál es la teoría que mejor se sostiene en base a elementos probatorios?

Quiero precisar que cuando utilizo el término «teoría oficial de la conspiración» no lo hago de forma peyorativa. No hay nada de malo en el hecho de creer en esa teoría. Yo mismo la acepté, al principio. El problema es saber si usted cree en ella verdaderamente, si usted está tan convencido de la teoría oficial que eso le impide ver de manera objetiva los elementos que puedan contradecirla.

Razones para ver con escepticismo la teoría de la conspiración de Bush-Cheney Hoy más que nunca resulta irracional seguir creyendo en la teoría oficial de la conspiración, ya que disponemos de muchos elementos nuevos en comparación con el momento en que se grabó esa teoría en las mentes.
No sabíamos en aquel entonces, por ejemplo, que la administración nos iba a contar mentiras enormes, que provocarían a su vez millones de víctimas, entre ellas miles de americanos. Y mucho antes de mentir sobre las armas de destrucción masiva en Irak, la Casa Blanca había ordenado a la Agencia de Protección del Medio Ambiente, justo después del 11 de septiembre, que mintiera sobre la calidad del aire en el lugar donde se encontraba el World Trade Center.

El resultado es que alrededor del 60% de las personas que participaron en las operaciones de salvamento o de limpieza de los escombros hoy en día están enfermas, cuando no están muertas, y que la cantidad que va a morir como consecuencia de diversas enfermedades va a ser probablemente superior al número de víctimas que dejaron los propios hechos del 11 de septiembre. Ante tales hechos, sería difícil afirmar que la administración Bush-Cheney no estaba moralmente implicada en la organización del 11 de septiembre y en la disimulación de estos.

Tenemos también otras razones, poco conocidas en aquel entonces, que nos llevan a ser escépticos en cuanto a los informes oficiales. La mayoría de la gente creyó que la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre se encontraba bajo la dirección de sus dos copresidentes: Thomas Kean, ex gobernador republicano, y Lee Hamilton, ex miembro demócrata del Congreso. Por consiguiente, aquella Comisión Investigadora parecía independiente, y no partidista. Pero la Comisión estuvo en realidad bajo la dirección de Philip Zelikow.

Fue Zelikow quien dirigió el equipo de 85 personas y quien se encargó de elaborar el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11/9. Y Zelikow era ante todo un miembro de la administración Bush-Cheney, cercano en particular a Condoleezza Rice, con quien coescribió un libro. Gracias a un libro de Philip Shenon, periodista del New York Times, sobre la Comisión Investigadora, ahora sabemos que Zelikow se mantenía en contacto con Rice, al igual que con Karl Rove, por aquel entonces secretario adjunto de la Casa Blanca. Shenon revela que, incluso antes de que el equipo comenzara su trabajo, Zelikow ya tenía trazadas las grandes líneas del Informe, y hasta había escrito los «títulos y subtítulos de los capítulos y títulos de secciones». Shenon nos dice también que Kean y Hamilton se habían puesto de acuerdo con Zelikow para que el equipo no conociera la existencia de aquel plan preestablecido.

En el libro que escribieron juntos sobre la Comisión Investigadora, Kean y Hamilton acusan a los «partidarios de la teoría de la conspiración» de que no basan sus teorías en los hechos sino que parten de sus teorías para buscar hechos que las corroboren. Kean y Hamilton afirman que, por el contrario, la Comisión Investigadora se basó en hechos probatorios y no en una conclusión: «Estábamos allí para oponer una teoría o una interpretación del 11 de septiembre a otra», escribieron. Admitieron, sin embargo que Zelikow atribuyó «el tema de al-Qaeda a [uno de los miembros del equipo]», a quien se le pidió «contar la historia de la más lograda operación de al-Qaeda: los atentados del 11 de septiembre». Si eso no es partir de una teoría, ¿de qué otra forma se le pueda llamar?

Si la Comisión Investigadora no fue independiente de la administración Bush-Cheney, ¿qué se puede decir entonces del NIST (el Instituto Nacional de Normas y Tecnologías), que redactó los informes oficiales sobre la destrucción del World Trade Center? El NIST es una agencia del ministerio americano de Comercio. Era, por consiguiente, una agencia que dependía, en aquel entonces, de la administración Bush-Cheney y se encontraba bajo la dirección de una persona nombrada por aquella administración.

Un ex empleado del NIST reveló recientemente que este organismo fue «ampliamente desviado del campo científico hacia el campo político». Los científicos que trabajaban para el NIST, afirma esa persona, «perdieron [su] independencia científica, y no eran más que ‘ejecutantes’». Y agrega: «Todo lo que producían los ejecutantes pasaba por el filtro de la dirección, y se evaluaba según criterios políticos, antes de la publicación.»

Además, según esa persona, los informes del NIST sobre el World Trade Center también tuvieron que ser sometidos a la aprobación de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y del Buró de Administración y Presupuesto –«brazo del Buró Ejecutivo del presidente»–, quien a su vez «había delegado especialmente a una persona para que supervisara nuestro trabajo.

Los informes del NIST, que afirman que las Torres Gemelas y el edificio 7 se derrumbaron sin ayuda de explosivos, son más informes políticos que científicos –lo cual confirma cualquier examen serio. No se concibe que los autores, personas que ostentan diplomas de física y de ingeniería, pudieran creer realmente lo que allí escribieron.

El nuevo rostro del Movimiento por la Verdad

Si el disponer de nuevos elementos sobre la administración Bush-Cheney y sobre los informes oficiales que acreditan su teoría de la conspiración nos conduce a un nuevo enfoque de lo sucedido el 11 de septiembre, lo mismo sucede con la evolución del Movimiento por la Verdad. Al principio, la imagen que se daba de ese Movimiento era la de «una banda de chiquillos en Internet». Posteriormente, yo me uní al Movimiento con la publicación de mi libro El nuevo Pearl Harbor, y la imagen se convirtió en «una banda de chiquillos en Internet, más un teólogo menopáusico». En el Guardian, George Monbiot los llama «brutos» e «idiotas».

En Counterpunch y The Nation, Alexander Cockburn los designa como «conspiracionistas dementes» (término que se edulcoró al llevarlo al francés, en Le Monde diplomatique, mediante la expresión «adeptes de la conspiration») [Esta última expresión es la que hemos traducido aquí al español como “adeptos de la teoría de la conspiración”. Nota de la RedVoltaire.] que nada saben del «mundo real», y menos aún de la historia militar. Carentes de «toda comprensión de las pruebas», agrega, representan «el predominio de la magia sobre el sentido común [y] la razón».

Si algunos de nuestros detractores me han descrito como el jefe de este Movimiento (…) –Monbiot me designó como su «sumo sacerdote» , otro como su «gurú»– es el objetivo era presentarlo al gran público como un movimiento religioso (o incluso una especie de secta), que se componía de gente que no sabe nada del mundo real. Uno de esos críticos expresó: «Como teólogo, Griffin no está calificado para hablar de otra cosa que de mitos y fábulas». A lo cual respondí yo que, en ese caso, yo estaba perfectamente calificado para hablar de la teoría oficial de la conspiración. Sin embargo, el Movimiento padece aún de esa imagen ante el gran público, y todavía se le describe como una agrupación dirigida por gente que no tienen ninguna capacidad en los sectores que tienen que ver con este asunto.

Aunque, como cualquier caricatura, esta en particular haya tenido algo de cierto, esa imagen es hoy totalmente errónea. El liderazgo intelectual del Movimiento está ahora en manos de los científicos y profesionales que indudablemente conocen el mundo real. Muchos de esos profesionales se han reagrupado en asociaciones, dedicadas a la investigación de la verdad sobre el 11 de septiembre.

Varios científicos crearon, hace algunos años, el Panel Científico por una Investigación sobre el 11/9. Más recientemente, principalmente físicos y químicos crearon los Universitarios por la Verdad y la Justicia sobre el 11/9. A raíz de esto nuestros detractores declararon que si nuestras afirmaciones sobre el World Trade Center resultaban ser justificadas, serían objeto de publicaciones en revistas científicas con la aprobación de colegas. Durante el año concluido, científicos afiliados a los Universitarios por la Verdad y la Justicia publicaron 3 artículos en revistas de ese tipo (que cuentan con un comité de lectura).

El principal autor del más reciente de esos artículos, publicado en el Open Chemical Physics Journal, es Niels Harrit, profesor de química en la Universidad de Copenhague. Esos científicos encontraron en el polvo del World Trade Center elementos químicos que no deberían estar allí, de ser cierta la teoría oficial según la cual los edificios se derrumbaron únicamente debido a la acción de los incendios y de la gravedad.

Cuando físicos y químicos se unieron al Movimiento, algunos críticos dijeron: «En realidad, ellos no determinan nada. Las razones del derrumbe de las torres del WTC son cosa de ingenieros, y no hay ninguno en ese Movimiento.» Así era en 2005. Al año siguiente, el arquitecto Richard Gage creó la asociación «Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11/9», y ahora más de 600 de esos especialistas han firmado su petición, llamando a la apertura de una nueva investigación. Son personas que conocen bien los grandes edificios de estructura de acero del mundo real, y que saben que la teoría oficial del derrumbe de las Torres Gemelas y del edificio 7 sobre sí mismos, prácticamente a la velocidad de caída libre, simplemente no puede ser cierta.

Por ejemplo, Jack Keller, profesor emérito de ingeniería civil en la Universidad de UTA, que obtuvo el reconocimiento especial de la revista Scientific American, declaró, refiriéndose al derrumbe del edificio 7: «Es claramente el resultado de una demolición controlada.» Similar juicio emitieron dos profesores eméritos de ingeniería estructural del Instituto Fédéral Suizo de Tecnología, al igual que cientos de ingenieros y arquitectos.

Los bomberos disponen conocimientos a nivel de expertos sobre lo sucedido el 11 de septiembre en Nueva York. El año pasado crearon la asociación de Bomberos por la Verdad sobre el 11/9. Y demuestran por qué no son creíbles los informes del NIST sobre el World Trade Center.

Además, existe ahora una asociación de Veteranos por la Verdad, a la que pertenecen varios ex oficiales [de las fuerzas armadas]. Y me imagino que sepan mucho más que Alexander Cockburn sobre el mundo militar real. Otra asociación, en otro sector vinculado [a lo sucedido el 11 de septiembre], cuenta entre sus miembros a numerosos ex pilotos de líneas aéreas y [ex pilotos] militares. Para ellos, la versión oficial, que explica por qué los aviones de pasajeros no fueron interceptados el 11 de septiembre, resulta inverosímil. Ellos concentraron su atención en lo sucedido en el Pentágono y señalaron numerosas razones por las cuales la versión oficial sobre ese hecho no resulta creíble.

La más reciente de esas asociaciones de profesionales reagrupa a los oficiales de inteligencia. Uno de los primeros en unirse a ella fue William Christison, ex cuadro de la CIA. (…) Veamos lo que escribió en 2006:

«Durante cuatro años y medio me negué categóricamente a prestar atención seriamente a las teorías de la conspiración alrededor del 11 de septiembre… Pero, durante los seis últimos meses, y luego de muchas dudas, cambié de opinión. … En este momento, pienso que existen pruebas convincentes de que esos atentados no se desarrollaron de la manera en que la administración y la Comisión Investigadora quisieron hacérnoslo creer.»

La espina dorsal del Movimiento por la Verdad la conforman actualmente asociaciones de científicos, de arquitectos, de ingenieros, de bomberos, de pilotos, de oficiales militares y de inteligencia. Y existen otras más. El año pasado se crearon asociaciones de Profesionales de la Salud, de Abogados, de Responsables Religiosos y, muy recientemente, la asociación de Responsables Políticos por la Verdad sobre el 11/9. Esta última cuenta en sus filas con ex miembros y miembros en funciones del Parlamento Europeo, de los parlamentos de Japón, Italia, Reino Unido, Nueva Zelanda y Suecia, así como un ex gobernador estadounidense. Parece que los que piensan que el Movimiento se compone de dementes, idiotas o gente bruta van tener que revisar esa opinión, si quieren que su opinión se corresponda con el mundo real.

La situación actual es la siguiente (y si tienen ustedes que recordar una sola frase de esta conferencia, esa frase es la que sigue): Entre los expertos de los sectores vinculados que han estudiado el asunto, el peso de la opinión científica y profesional inclina actualmente la balanza del lado del Movimiento por la Verdad sobre el 11/9. Más de mil se han expresado públicamente sobre la teoría oficial, y prácticamente ningún científico o profesional de los sectores vinculados ha apoyado abiertamente esa teoría –con excepción de los que no son independientes y cuya carrera se vería amenazada si se negaran a hacerlo. Este último punto es importante ya que, como señaló Sinclair Lewis: «Es difícil hacerle comprender algo a alguien cuando su salario lo obliga a no comprender.» Con excepción de esas personas, prácticamente todos los expertos de los sectores vinculados que han estudiado cuidadosamente la cuestión rechazan la teoría oficial de la conspiración. Por consiguiente, es hora de que los periodistas, y todos en general, echen una nueva mirada sobre el 11 de septiembre.

Nuevos elementos

Los periodistas dicen a menudo que no pueden trabajar con «historia antigua». Necesitan nuevos elementos. El caso es que la cantidad de nuevos elementos justifica ampliamente un nuevo enfoque sobre el 11 de septiembre. Son tantos que solamente puedo mencionar algunos.

Sorprendentemente, algunos de esos elementos han sido proporcionados por el FBI. Aunque inicialmente fue la principal agencia encargada de crear y defender la versión oficial, recientes revelaciones que hacen planear la duda sobre esa versión se deben precisamente al FBI.

Un ejemplo de ello tiene que ver con uno de los pilares centrales de la teoría oficial de la conspiración: la afirmación de que los atentados se realizaron por orden de Osama Ben Laden. Esa afirmación se utiliza aún para justificar la acción militar americana en Afganistán, acción para la cual el presidente Obama pidió el apoyo sin reservas de los europeos. Pero si ustedes visitan el sitio [Most Wanted Terrorists] dedicado a Osama Ben Laden, descubrirán que los atentados del 11 de septiembre no aparecen entre los hechos por los cuales se busca a este hombre. Un miembro del Movimiento por la Verdad se puso en contacto con el Cuartel General del FBI para pedirle una explicación. Un responsable de relaciones públicas le respondió: «No disponemos de ninguna prueba formal que permita vincular a Ben Laden con el 11 de septiembre».

Otro ejemplo tiene que ver con las llamadas telefónicas desde los aviones, que permitieron que se supiera en tierra que los aviones habían sido secuestrados. Alrededor de quince personas declararon que sus familiares las habían llamado desde sus teléfonos celulares (o móviles). Desde el vuelo UA93 –que parecía haberse estrellado en Pensilvania– se realizaron una docena de llamadas con teléfonos celulares. Deena Burnett declaró haber recibido 3 o 4 llamadas de su marido, Tom Burnett. Ella sabía que él estaba utilizando su móvil porque, según declaró al FBI, reconoció el número que se veía en la pantalla de su propio teléfono.

La mayor parte de esas llamadas se realizaron, supuestamente, mientras que los aviones a 10 000, incluso a 12 000 metros de altitud.
Los pilotos y los científicos del Movimiento señalan, sin embargo, que, teniendo en cuenta la tecnología telefónica disponible en el año 2001, era imposible poder realizar una llamada desde un avión en vuelo a gran altitud. Los defensores de la versión oficial, como Popular Mechanics, afirmaron lo contrario. Pero el propio FBI les opuso un serio desmentido.

En 2006, durante el juicio contra Zacarias Moussaoui, el supuesto 20º pirata, se le solicitó al FBI que presentara pruebas sobre las llamadas [telefónicas] realizadas desde los 4 aviones de pasajeros. Su informe indica que de las 37 llamadas provenientes del vuelo UA93, sólo 2 se hicieron desde un móvil, en momentos en que el avión –a punto de estrellarse– se encontraba a muy baja altitud. En otras palabras, el FBI apoyo de forma implícita la tesis del Movimiento por la Verdad, según la cual era imposible realizar llamadas con teléfonos celulares desde un avión a gran altitud. Un duro golpe para Popular Mechanics.

Lo importante, sin embargo, es que el FBI afirma actualmente que Deena Burnett y todos los que decían haber recibido llamadas desde teléfonos celulares se equivocaron. Pero, ¿cómo pudo Deena Burnett equivocarse si reconoció varias veces el número de Tom que se veía en la pantalla de su propio teléfono? El FBI, que había recogido su testimonio sin discutirlo, no responde a esa pregunta. La única explicación posible parece ser, sin embargo, que las llamadas que recibió Deena eran falsas. La tecnología que permite falsear las llamadas ya existía en aquel entonces. Algunos aparatos permiten falsificar cualquier número. Sin contar que la tecnología de transformación de la voz estaba lo bastante adelantada como para engañar incluso a la esposa del individuo que supuestamente estaba realizando la llamada. Al poner en duda el origen de esas llamadas telefónicas, el FBI admitió implícitamente que estas podían haber sido falsificadas. Y si las llamadas desde teléfonos celulares fueron falsificadas, se puede suponer que todas lo fueron igualmente.

El informe del FBI sobre las llamadas provenientes del vuelo AA77 contradice más seriamente aún la versión oficial. Las más importantes de todas las «llamadas desde los aviones» fueron las de Barbara Olson, una presentadora de la CNN muy conocida y esposa de Ted Olson, fiscal general del ministerio de Justicia. Fue Ted Olson quien representó a Bush y Cheney ante la Corte Suprema, en el litigio sobre los resultados del escrutinio en La Florida, cuando la elección presidencial del 2000. El 11 de septiembre, Ted Olson declaró a la CNN y al FBI que su esposa Barbara, quien se encontraba a bordo del vuelo AA77 –el que supuestamente se había estrellado contra el Pentágono–, lo había llamado dos veces afirmando que piratas que los piratas, armados de cuchillos y de cuchillas para cortar papel o cartón, habían secuestrado el avión.

Esas llamadas fueron muy importantes porque eso implicaba que el vuelo AA77 estaba todavía en vuelo –en vez de haberse estrellado en Ohio, o en un Estado vecino, como pensaban algunos. Eso significaba también que podía tratarse del avión que iba a estrellarse contra el Pentágono. Y, sobre todo, la idea de que musulmanes hubieran asesinado a Barbara Olson sería manipulada como argumento a favor de la supuesta guerra contra el terrorismo.

Pero, durante el juicio contra Moussaoui, el FBI no confirmó las declaraciones de Ted Olson sobre aquellas llamadas. Su informe sobre las llamadas del vuelo AA77 no mencionan las de Barbara Olson. El informe dice que ella «trató» de hacer una llamada, que «no tuvo éxito», y que, de hecho, [la llamada] duró «0 segundos». Esa historia resulta increíble. El FBI forma parte del ministerio de Justicia. El informe del FBI fechado en 2006 señala, sin embargo, que las dos llamadas mencionados por el ex fiscal general de ese mismo misterio nunca existieron. Eso nos deja solamente dos posibilidades: O Ted Olson inventó esa historia, o fue engañado, al igual que Deena Burnett y otras personas. En ambos casos, uno de los elementos que sirven de fundamento a la teoría oficial de la conspiración se basa en esas mentiras.

¿Cuántas personas creerían aún la versión oficial si supieran que el FBI la contradice de varias maneras? Seguramente serían pocas. Esto ilustra lo que intento demostrar: la mayoría de los que siguen creyendo en la teoría oficial de la conspiración, la versión Bush-Cheney, ignoran decenas de hechos que la contradicen.

El edificio 7 del World Trade Center

Voy ilustrar este punto, para terminar, referiéndome al derrumbe del edificio 7 del WTC. El movimiento considera desde hace mucho tiempo que este es el talón de Aquiles de la teoría oficial de la conspiración, por varias razones: ningún avión se estrelló contra el edificio 7; los incendios afectaron solamente algunos pisos; y se derrumbó sobre sí mismo, prácticamente a la velocidad de una caída libre, exactamente como en un tipo de demolición controlada que se conoce con el nombre de implosión, en la cual el edificio se retrae sobre sí mismo y termina convertido en un compacto montón de escombros. Está claro que los defensores de la versión oficial no quieren que alguien se interese por el derrumbe de ese inmueble. El Informe de la Comisión Investigadora ni siquiera lo menciona. Ese derrumbe raramente apareció en televisión antes del año 2008, cuando el NIST por fin publicó un informe sobre él, informe que había rechazado año tras año publicándolo sólo cuando la administración Bush-Cheney se preparaba para partir.

El informe del NIST sobre el edificio 7 será el tema de mi próximo libro. Ese informe revela, involuntariamente, que no es posible defender la teoría oficial, según la cual ese inmueble se derrumbó solamente por causa de los incendios. Para lograr lo imposible, el NIST tuvo que ignorar diferentes tipos de pruebas físicas [halladas] en el polvo del WTC, como la presencia de partículas que solamente pudieron formarse a muy altas temperaturas –en varias veces superiores a las provocadas por un incendio. Ese polvo también contiene elementos que no pueden ser otra cosa que residuos de nadotermita, clasificada como altamente explosiva. Contiene incluso una sustancia termítica activa, descubierta por el físico Steven Jones, que no es otra cosa nanotermita [unreacted].

Esa es la conclusión del nuevo artículo al que me referí anteriormente, cuyo principal autor, Niels Harrit, es experto en nanoquímica.

Cuando se le preguntó al NIST si se había realizado la búsqueda de rastros de explosivos en el polvo del WTC, la respuesta fue negativa. Al ser interrogado sobre las razones de que no se realizara esa búsqueda, Michael Newman, vocero del NIST, respondió: «Porque no había prueba alguna.» Ante tan oscura respuesta, el periodista preguntó: «Pero, ¿cómo saben ustedes que no hay pruebas si no las buscan?» Nueva respuesta, tan oscura como la anterior: «Si se busca algo que no está, se despercia el tiempo… y el dinero de los contribuyentes».

El NIST también ignoró, o deformó, los testimonios en los que se hablaba de explosiones en el edificio 7. El más importante era el de Barry Jennings, del Buró de Vivienda de la ciudad de Nueva York. En el momento del impacto contra la torre norte, a la 8h46, Jennings corrió, naturalmente, hacia su oficina, en el piso 23 del edificio 7, donde también se encontraba el Buró de Manejo de Situaciones de Urgencia del alcalde Giuliani. Pero cuando Jennings y Michael Hess, el consejero de negocios de Giuliani, llegaron allí, cerca de las 9h, ya todo el mundo se había ido. Llamaron para saber lo que tenían que hacer, y les dijeron que salieran del edificio inmediatamente. Como no funcionaba el ascensor, los dos corrieron hacia abajo por las escaleras. Al llegar al piso 6, una enorme explosión levantó el piso bajo sus pies. Al subir de nuevo al piso 8, Jennigs romper un cristal para pedir auxilio, y en ese momento pudo ver las Torres Gemelas, aún en pie.

Sin embargo, cuando Giuliani contó lo que su amigo Michael Hess había vivido aquel día, escribió que la enorme cosa que Hess y Jennings llamaron una explosión no era sino el efecto producido por los escombros del derrumbe de la torre norte, que no se derrumbó hasta las 10h28. Así que Giuliani sitúa ese episodio por lo menos una hora más tarde que Jennings. La versión de Giuliani se convirtió en la versión oficial. El NIST la defendió en su informe del año 2005 sobre las Torres Gemelas, al igual que en 2008 en un reportaje de la BBC sobre el edificio 7.

Jennings contó su historia en una entrevista concedida a los realizadores de Loose Change Final Cut. Pero, antes de la difusión del film, pidió que se retirara la entrevista, por miedo a perder su empleo. Más tarde, sin embargo, volvió a contarla en una entrevista concedida a la BBC. Pero la BBC reinsertó su testimonio en la cronología oficial, haciendo creer así que la enorme explosión que describía Jennings se debía en realidad a los «escombros de un rascacielos que se derrumba». La BBC incluso hace creer que Jennings estaba solo, aunque éste último dice varias veces «nosotros», al hablar de sí mismo y de Hess.

El programa de la BBC se transmitió en julio de 2008. El NIST, cuya cronología sigue la BBC, publicó al mes siguiente la primera versión de su informe sobre el edificio 7. Sólo 2 días antes de la publicación, Barry Jennings, que tenía 53 años, murió de forma misteriosa. Los que trataron de obtener más información no lograron saber nada más, aparte de que su muerte se produjo en el hospital.

Sea cual sea la causa de su fallecimiento, lo cierto es que se produjo en el momento preciso. Cuando el NIST publicó su informe, ya Jennings no estaba presente para hablar del asunto. Y la BBC pudo transmitir una segunda versión de su documental, esta vez con el testimonio de Michael Hess, vicepresidente (desde 2002) de la firma de consultoría del ex alcalde Giuliani. De forma nada sorprendente, Hess apoya la cronología que defienden Giuliani, el NIST y la BBC, así como sus afirmaciones de que no hubo ninguna explosión en el edificio 7.

La entrevista de Barry Jennings a los realizadores de Loose Change Final Cut, en la que contradice esa cronología, está disponible en Internet (ver Testimonio de Barry Jennings). El caso de Jennings ilustra perfectamente la amenaza que la verdad sobre el edificio 7 representa para la teoría oficial de la conspiración.

Como quiera que sea, existen otras razones por las cuales el edificio 7 constituye efectivamente el talón de Aquiles de esa teoría. Dije, hace un momento, que el edificio 7 se había derrumbado prácticamente a la velocidad de una caída libre. En la primera versión de su informe, publicado en 2008, el NIST afirmaba que el derrumbe había durado mucho más tiempo que si se hubiera producido a la velocidad de una caída libre. Y también explicaba por qué, según su teoría del «derrumbe progresivo», la caída libre absoluta habría sido imposible. Pero David Chandler, un profesor de física, hizo un video que muestra el inmueble derrumbándose en caída libre absoluta durante más de 2 segundos. Chandler confrontó al NIST exponiéndole su trabajo durante un debate público, que se transmitió en vivo.

Sorprendentemente, en su informe final publicado en noviembre, el NIST admite que el edificio 7 se derrumbó en caída libre durante más de 2 segundos. Pero no por ello modificó su teoría. En su informe final, el NIST admite entonces la caída libre como un hecho empírico, a la vez que elabora una teoría que simplemente no concuerda con la caída libre. Esa contradicción constituye la más importante autodestrucción de la teoría oficial de la conspiración, según la cual un grupo de terroristas musulmanes ocasionó el derrumbe de 3 inmuebles del WTC estrellando aviones de pasajeros contra 2 de ellos.

Conclusión

Concluiré dirigiéndome a los miembros del Movimiento por la Verdad sobre el 11 de septiembre –tanto a los viejos como a los nuevos. Yo les diría que hoy más que nunca es necesario redoblar nuestros esfuerzos por lograr que se sepa la verdad. Tenemos un nuevo presidente en la Casa Blanca. Sugiero que nos dirijamos principalmente a él. Él prometió que basará su política en la ciencia y en la inteligencia. Es un político, pero también es abogado y un hombre de fe, y tiene que saber que son muy numerosas las asociaciones de profesionales que les están pidiendo que autorice una nueva investigación.

Además de proseguir nuestras actividades, tenemos también que hacer todo lo posible conseguir que más científicos, abogados, militares, oficiales de los órganos de inteligencia y, sobre todo, más responsables políticos se unan a nosotros, porque es eso lo que necesitamos: ganarnos el apoyo de responsables políticos a través del mundo para que nos ayuden a obtener una nueva investigación, realmente independiente, y que se revele la verdad sobre el 11 de septiembre, para que las políticas basadas en la teoría del complot desarrollada por la administración Bush-Cheney sean definitivamente abolidas.

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David Ray Griffin, es profesor emérito de filosofía de las religiones y de teología en la Claremont School of Theology y la Claremont Graduate University.
Es también codirector del Center for Process Studies, que divulga y desarrolla la corriente filosófica de Alfred North Whitehead, basada en las ciencias.
Griffin ha publicado 34 libros, entre ellos 7 sobre el 11 de septiembre, 3 de los cuales han sido traducidos al francés: Le Nouveau Pearl Harbor, Omission & manipulations de la Commission d’enquête (premio de la Fundación Helios en 2006) y La Faillite des médias (medalla de bronce en la categoría Actualidades del Independent Publisher Book Awards en 2008).
Su más reciente obra es The New Pearl Harbor Revisited: 9/11, the Cover-Up, and the Exposé, elegido en noviembre del año 2008 como «Selección de la Semana» por Publishers Weekly (el equivalente estadounidense de Livres Hebdo).
Sus 2 próximos libros estarán dedicados al 11 de septiembre y tendrán por título: Oussama ben Laden: Dead or Alive? y The Mysterious Collapse of World Trade Center 7: Why the Final Official Report about 9/11 is Unscientific and False.

David Ray Griffin

Professeur émérite de philosophie des religions à l’université de Claremont (Californie)

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